Respuesta a Edwin Cruz

on Lunes, 29 Septiembre 2014. Posted in Artículos, Edición 42, Mauricio García, Iván Cepeda , Nacional, Edwin Cruz

42 Mauricio

Si bien es cierto que mucho de lo que se dijo en ese debate, sobre todo por parte de los líderes del Centro Democrático (sic), (pero incluso también, aunque de manera marginal, por el senador Cepeda), puede catalogarse como falacias ad hominem, también es cierto que el debate, en general, es más un ejemplo de personalización que de debate falacioso, al menos, repito, en lo que toca al senador Cepeda.

 
Mauricio García Villegas
Fuente de la imagen: http://palabrasalmargen.com/

Agradezco el comentario que Edwin Cruz, coeditor de esta revista, hizo a mi columna del 20 de septiembre pasado (El Espectador) y publicada con el título de Debates ad Hominem. En dicho comentario el señor Cruz hace un análisis de lo ocurrido en el debate de control político del 17 de septiembre pasado sobre paramilitarismo (citado por el senador Iván Cepeda) y analiza la posibilidad de interpretar lo que allí se discutió como un intercambio de falacias ad hominem, como lo sugiere mi columna.

En su opinión mi escrito desconoce el hecho de que no todo argumento contra, o sobre, una persona es una falacia ad hominem, y en consecuencia, pasa por alto la diferencia que, en términos argumentativos, existe entre las acusaciones presentadas por el senador Cepeda contra el senador Uribe y las respuestas de éste último. En palabras de señor Edwin Cruz,

En conclusión, aunque tanto Cepeda como Uribe y sus defensores hicieron afirmaciones sobre personas, sus retóricas no pueden hacerse equivalentes. En el primer caso se trata de argumentos fundamentados sobre personas en el contexto del control político y de un problema que difícilmente puede tratarse en abstracto, mientras en el segundo caso sí se trata de falacias, afirmaciones sin fundamento cuyo fin era atacar personas -no argumentos, pruebas o evidencias- con el fin de deslegitimarlas como interlocutores válidos.

Creo que Edwin Cruz tiene razón en la crítica que me hace. No toda argumentación dirigida a una persona es necesariamente una falacia y el debate planteado por el Senador Cepeda es justamente de ese tipo, es decir, uno en el cual los argumentos personales (en este caso contra el senador Uribe) son inevitables, dada la naturaleza misma del debate.

Debo decir que yo era consciente de esas diferencias cuando escribí la columna, pero por alguna razón no las hice explícitas. Pensándolo bien, tal vez la razón de esa omisión sea la siguiente. La columna no estaba concebida como un análisis del debate del 17 de septiembre pasado, ni mucho menos como una crítica a la manera como el senador Cepeda condujo el debate. Lo que quise fue tomar el ejemplo de lo ocurrido ese día en el Congreso para ilustrar un hecho que, a mi juicio, sucede con mucha frecuencia en Colombia y que consiste en la transformación (y degradación) de los debates ideológicos en debates personales. Eso explica que la columna estuviese construida a partir de una cita de Jules Romains que dice lo siguiente: “Los espíritus de élite discuten sobre ideas, los espíritus ordinarios discuten sobre acontecimientos y los espíritus mediocres discuten sobre personas” (Otra versión de esa frase es la siguiente: La gente inteligente habla de ideas, la gente común habla de cosas, la gente mediocre habla de gente”). Mi intención era mostrar, en términos generales, y a partir de esa cita, que el debate público en Colombia necesita despersonalizarse y concentrarse en el intercambio de ideas.

Ahora que lo pienso, veo que la confusión surge porque en la columna hay dos ideas que no están suficientemente bien diferenciadas. Una es la que se deriva de la frase de Romains, según la cual el hecho de que una sociedad se concentre en debates personales (en lugar de concentrarse en debates sobre ideas) habla mal de esa sociedad. La otra es el debate sobre las falacias ad hominem. Lo dicho por Romains es más general y por eso no se refiere al asunto específico de la falacia sino al tema de los debates personales. Dicho en otros términos, todas las falacias ad hominem son debates personales, pero no todos los debates personales son falacias ad hominem. Así las cosas el debate del 17 de Septiembre es un ejemplo que ilustra la personalización del debate, pero no necesariamente es un ejemplo que ilustra el tema de la falacia.

Si bien es cierto que mucho de lo que se dijo en ese debate, sobre todo por parte de los líderes del Centro Democrático (sic), (pero incluso también, aunque de manera marginal, por el senador Cepeda), puede catalogarse como falacias ad hominem, también es cierto que el debate, en general, es más un ejemplo de personalización que de debate falacioso, al menos, repito, en lo que toca al senador Cepeda.

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