Santos: NO se levante de la mesa!

on Martes, 18 Noviembre 2014. Posted in Artículos, Fernanda Espinosa, Rubén Darío Alzate, Edición 45, Nacional, Gobierno de Santos, Proceso de paz

45 Fernanda

El gobierno debe ponderar que un incidente de este tipo no puede poner en juego un proceso tanto con las FARC como los acercamientos con el ELN. Sabemos que la paz NO la ofrece Santos, en manos del gobierno está la continuidad del proceso de diálogo que es fundamental, pero la Paz solo puede ser conquistada por el pueblo organizado y la movilización social. La paz requerirá superar los orígenes de la guerra.

 
Fernanda Espinosa
Fuente de la imagen: www.lafm.com.co

El presidente Juan Manuel Santos anunció la suspensión de los diálogos de La Habana por la desaparición del General Rubén Darío Alzate, aun sabiendo que quienes votaron por él lo hicieron fundamentalmente por la continuidad del proceso. En los resultados de la segunda vuelta presidencial, los y las colombianas se pronunciaron a favor de la salida negociada: con ese mandato fue elegido; por tanto es un error que suspenda el proceso de diálogo. Adicionalmente, la paz debe ser política de Estado no depender del gobierno de turno.

Aún no queda clara la definición de Paz del presidente Santos. Las leyes que han pasado al Congreso, la ampliación del fuero militar y el crecimiento del presupuesto para la guerra muestran el poco compromiso del presidente con la paz. Con la decisión de suspender los diálogos, Santos se acerca a Uribe, constatando que actúan eventualmente con medidas diferentes, pero con un talante similar.

A esto se suman las extrañas circunstancias de la desaparición del comandante de la Fuerza de Tarea Titán, General Alzate, experto en anti-secuestro. Un general en el Chocó, en plena zona roja, no solo de civil, sino desarmado, sin escolta, que viajaba en un bote. Las fuerzas militares colombianas son consideradas como los más expertos en guerra irregular del mundo. Se sabe que el general no sólo no siguió los protocolos de seguridad típicos, que habrían implicado el desplazamiento de una unidad para garantizar la seguridad del comandante de una Fuerza de Tarea, sino que era consciente que se metía en “la boca del lobo”.

En la lógica de la guerra no se podría desaprovechar ese “papayazo”. Nunca en Colombia, en este conflicto se había capturado un general de la República. Normalmente los generales no van a los escenarios de combate, dirigen desde afuera las operaciones. Alrededor de la desaparición se han tejido múltiples versiones. Las hipótesis van desde que intentaba dialogar con el frente de las FARC de la región, hasta una maniobra de los opositores del dialogo, pasando por la explicación de que el general estaba haciendo tareas de inteligencia, e incluso, preparando una desmovilización de un bloque de las FARC.

Por su parte, las FARC expidieron un comunicado donde culpan al expresidente Uribe de liderar un complot contra las conversaciones y otro comunicado donde reconocen que el Bloque Iván Ríos tiene en su poder al General. Como siempre la sacrificada será la verdad.

Colombia ha reconocido que se encuentra en el marco de un conflicto armado interno aunque gobiernos anteriores lo negaban. Así las cosas, según el Derecho Internacional Humanitario, el general no es un secuestrado sino un rehén, puesto que aunque estaba vestido de civil es un general del ejército activo.

Adicionalmente llama la atención que el expresidente Álvaro Uribe tuviera información de primera mano sobre el secuestro. Uribe tenía detalles incluso antes de que el Ministro de Defensa y el presidente Santos tuvieran información alguna, lo cual evidencia que sigue habiendo una fuerte incidencia y una anomalía de inteligencia y de filtración de información dentro de las Fuerzas Militares, que beneficia a quienes se oponen y pretenden desestabilizar el proceso de La Habana.

La argumentación de los uribistas, que celebran la suspensión de los diálogos, es que en el marco de las conversaciones están matando o secuestrando a los soldados. ¿Es decir que antes del proceso no los había? Son ellos mismos los que se oponen a una tregua o cese bilateral ¿qué coherencia tiene esto?

Desde antes de la confirmación de las FARC y del gobierno, los medios de comunicación (sin pruebas) hacen eco de la versión del uribismo. Esa afirmación y celeridad de los medios es peligrosa e irresponsable porque pone en grave peligro el proceso de paz. Incluso la forma cizañosa de presentar la noticia mina gravemente la confianza del país en el proceso de diálogo. Nuevamente hay que preguntarle a los medios de comunicación si de verdad son capaces de comprometerse con la paz o solo se hacen auto propaganda bajo el eslogan #soy Capaz.

Es muy grave que quienes hoy celebran la suspensión de los diálogos condenen al país al desgaste de la guerra. Frente a quienes creen que no hay más camino que la militarización, debemos insistir en la solución política al conflicto. Las conversaciones no deben terminar sólo por una minoría que prefieren la guerra.

Negociar en medio del conflicto fue un acuerdo que aceptaron el gobierno y las FARC. Lo sucedido con el General es producto de dialogar en medio de la guerra, el diálogo debe darse con tregua y cese bilateral al fuego. La sociedad civil ha insistido en la necesidad de un cese bilateral al fuego para negociar. La paz es un imperativo y la tregua es urgente.

Este hecho además evidencia que la vida de uno vale más que la de otros, la vida de muchos soldados, de muchos guerrilleros, de la población civil, la captura de uno de los asesores de negociación del ELN, no fueron motivos para suspender los diálogos, pero sí la detención del general. Las FARC podrían asumir una postura similar que cada vez que le maten o le capturen a un comandante y por esa ruta no vamos a ir a ninguna parte. El gobierno hace gala de que en medio de discusiones ha arreciado su guerra contra el terrorismo; pero ante el accionar de las guerrillas se reserva el derecho de suspender los diálogos, haciendo uso de una herramienta fundamental para desprestigiar a su contraparte: mostrando a las guerrillas como actores sin voluntad de paz. A su vez, se muestra a sí mismo como gobierno de mano dura dispuesto subrepticiamente a aceptar la rendición sin condiciones. Lo que se necesita es un cese al fuego bilateral con veeduría nacional e internacional para proteger a la población civil y que continúe el proceso de La Habana.

Este miércoles 19 de noviembre se cumplen dos años de iniciados los diálogos. Algunos piensan que es demasiado tiempo, desconociendo un avance importante en la negociación entre el gobierno y las FARC. El pasado 16 de mayo se firmó el acuerdo sobre narcotráfico, los equipos negociadores del Gobierno y la guerrilla sellaron el acuerdo en el cuarto punto de la agenda, el tercero en discusión, sobre el narcotráfico y cultivos ilícitos. Esto significa que tres de los cinco puntos propuestos para la negociación ya se han acordado, es decir hemos pasado el 60 % de los puntos, de ahí que podamos decir que por primera vez en la historia de Colombia encontramos una negociación institucional con avances reales. También por estos días las FARC cumplieron 50 años y en casi 30 años de intentos fallidos de negociaciones entre el Estado colombiano y las guerrillas, éste es el acuerdo más concreto alguna vez alcanzado. Éstos son avances importantes para un país que lleva 50 años en guerra.

La negociación toma sus tiempos. Los analistas de conflictos internacionales han señalado que en tanto los diálogos sean más largos, más estables serán los acuerdos que se alcancen. Algunos ejemplos son: El Salvador tuvo 12 años de conflicto y 10 años de dialogo, Angola 26 años de conflicto y 14 años de dialogo, Irlanda del Norte 30 años de conflicto y 21 de diálogos, Guatemala 36 años de conflicto y 11 años de diálogos. Para los que quieren un acuerdo express, deben recordar la complejidad y larga duración del conflicto colombiano. El país debe tener paciencia, un conflicto de 50 años no se arregla en dos. Frente a las presiones con respecto a acelerar el tiempo de las conversaciones para que haya rápidamente un acuerdo, debemos decir que en todo proceso de diálogo hay que ser persistentes.

Igualmente, las FARC deben dar explicaciones sobre sus acciones militares en medio de la negociación. Es tiempo de revaluar algunas acciones que en medio del proceso golpean a la población civil.

El gobierno debe ponderar que un incidente de este tipo no puede poner en juego un proceso tanto con las FARC como los acercamientos con el ELN. Sabemos que la paz NO la ofrece Santos, en manos del gobierno está la continuidad del proceso de diálogo que es fundamental, pero la Paz solo puede ser conquistada por el pueblo organizado y la movilización social. La paz requerirá superar los orígenes de la guerra.

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