¡Seremos como Venezuela!

on Viernes, 30 Junio 2017. Posted in Artículos, Edición 108, Derecha política, Castro-chavismo, John Alexander Castro , Venezuela, Nacional, Medios de comunicación

108 John

La amenaza de “seremos como Venezuela” sirve para que los mismos y las mismas sigan conservando la misma posición y gozando de los mismos privilegios que han tenido desde hace mucho tiempo como “dirigentes” de Colombia.

 

John Alexander Castro

Fuente de la imagen: https://www.terra.com.co

En Colombia, la ultraderecha (agrupada alrededor de Álvaro Uribe Vélez y Alejandro Ordoñez, y acompañados por Andrés Pastrana y Martha Ramírez) acusa a Juan Manuel Santos de entregarle el país, con el acuerdo de paz, a las FARC y al Castro-chavismo. Un acuerdo que pone fin a una guerra de más de 50 años. Aunque esa ultraderecha no explica o sustenta cómo se entregó el país a las FARC y al Castrochavismo. Sin embargo, esa amenaza les sirve para restarle importancia a la corrupción y en muchas ocasiones, a los delitos investigados a personalidades de esa ultraderecha. En Bogotá, la derecha culpa a sus opositores de desear convertir a la capital colombiana en una nueva Venezuela y responsabilizan a Gustavo Petro –mientras fue alcalde de Bogotá– de ser el actor intelectual de tal conversión. Pero esa amenaza les sirve para restarle importancia a los negocios que involucran al actual alcalde, la corrupción en el Gobierno bogotano, al aumento de la segregación social y al detrimento patrimonial.

Si las FARC o Petro fueran tan fuertes como dice la ultraderecha o la derecha, estoy seguro de que los ex guerrilleros de las FARC no estarían bajo la advertencia de ser asesinados por la reconfiguración del paramilitarismo y Petro evitaría que el Contralor Distrital (Juan Granados, cercano a Germán Vargas Lleras) inicie un proceso que lo llevará a asumir una multa impagable. No obstante, esa ultraderecha y esa derecha (una más extremista que la otra, pero al fin y al cabo están al mismo lado) afirman, sin titubear, que es gracias a ellos que Colombia no está como Venezuela y que por eso el Castrochavismo, las FARC, Petro o el comunismo no se han tomado el poder. Asimismo, acusan a esa amenaza de ser la responsable de la crisis económico-política que atraviesa el país, que se debe a la falta de confianza inversionista, alcanzada, supuestamente, en los gobiernos de ultraderecha.

Lo más interesante de la amenaza del comunismo es que ha sido utilizada, por lo menos, desde el periodo de Alfonso López Pumarejo (1934-1938) hasta la actualidad. Quizá sea esa la respuesta que permita comprender el origen de todos los presidentes de Colombia en el siglo XX, pues su cuna ha sido el Partido Conservador o el Partido Liberal. Ningún presidente del Partido Comunista o de otros partidos de la denominada “izquierda” han ocupado ese cargo. La derecha y ultraderecha afirman que Bogotá fue llevada al abismo por los gobiernos de izquierda. En otras palabras, Luis Garzón y Samuel Moreno, por ser elegidos mientras eran miembros del Polo Democrático Alternativo y Gustavo Petro liderando el Movimiento Progresistas, según la derecha y la ultraderecha, son los responsables de la debacle de Bogotá. Por ese motivo era necesario “Recuperar Bogotá” y el designado para hacerlo fue Enrique Peñalosa, apoyado por el Vargasllerismo y “silenciosamente” por el Uribismo. Luego, respaldado por el Santismo. Sin embargo, Garzón (antiguo sindicalista) se alió con Peñalosa y Antanas Mockus e instituyeron el Partido Verde en 2009. Además, Garzón se vinculó al grupo ministerial de Santos.

Los nietos de Gustavo Rojas, Samuel e Iván (hijos de María Eugenia) son protagonistas de distintos casos de corrupción en Bogotá, al lado del Grupo Nule. Este grupo ingresó a los negocios de Bogotá mientras Peñalosa fue alcalde entre 1998 y 2000. Además, en el 2011 Peñalosa defendió a Moreno en la acusación del llamado “carrusel de la contratación” ante la Procuraduría General de la Nación. Por eso cuando leo o escucho a la derecha decir: “Es que los doce años de la izquierda…”, recuerdo que Peñalosa hizo alianza Garzón y defendió a Moreno. Finalmente, Gustavo Petro como alcalde, por ejemplo, logró disminuir la segregación social, proponer estrategias para mitigar el cambio climático, dejó iniciada la construcción el Metro Cable de Ciudad Bolívar y 37.000 planos elaborados, resultado de un estudio que contrató a expertos nacionales e internacionales para empezar la construcción el Metro Subterráneo. Sin embargo, la derecha y la ultraderecha han repetido hasta su cansancio sin cansarse y sin ningún tipo de demostración, que eso es mentira y, además, es improvisado.

Por eso, cuando escucho o leo a la derecha y a la ultraderecha afirmar que Bogotá fue llevada al abismo por los gobiernos de izquierda, recuerdo que la portada de la Revista Credencial (enero de 2001, 170) llevó el título de “Enrique Peñalosa: La izquierda del nuevo milenio”. Y Peñalosa sigue llevando a la debacle a Bogotá pues él es el responsable de que la capital posea un sistema de transporte masivo costoso, incomodo, lento y altamente contaminante, dejando a un lado (en dos oportunidades) la construcción del Metro en una de las ciudades más pobladas del mundo. Esto señala uno de los aspectos característicos del gobierno Peñalosa: beneficiar los negocios de los aportantes a su campaña y a sus aliados políticos. Por ese motivo, soy bastante escéptico respecto al proceso de revocatoria pues lo van a dilatar con el apoyo de los empresarios y del Partido Social de Unidad Nacional, el Centro Democrático y por supuesto, Cambio Radical. Y lo van a hacer pues van a proteger los negocios que alrededor de Peñalosa se realizan. Además, Peñalosa ya señaló que es la “izquierda” y Petro quienes se encuentra detrás del proceso de revocatoria, pues hay quienes no quieren progresar, reiteran Peñalosa y sus aliados. En otras palabras, la derecha y la ultraderecha repiten que sólo con ellos es que Colombia puede progresar, el resto es pereza, atraso, pobreza, dictadura o el Castro-chavismo, las FARC, Petro o el comunismo.

Ahora bien ¿qué es lo que ocurre en Venezuela? No estoy informado de lo que allí ocurre y no me es posible confiar en lo que reiteradamente afirman los medios masivos de información ligados a distintos oligopolios económico-políticos, sean nacionales o internacionales. Por ejemplo, RCN, CARACOL o CNN, entre otras cadenas, pues se encargan de formar una opinión que no necesariamente está ligada a la realidad. Además, esos medios masivos de información se identifican con los objetivos de la derecha y ultraderecha venezolana, que es semejante a los propósitos de la derecha y ultraderecha de distintos países de América.

La amenaza de la toma del poder por parte del Castrochavismo, las FARC, Petro o el comunismo se mantiene para que los mismos y las mismas sigan gobernando Colombia, es decir, las mismas familias, los mismos empresarios y los mismos terratenientes, quienes pueden formar una opinión entre los colombianos a través de los mismos medios de información. En otras palabras, el Vargasllerismo seguirá su alianza con la familia Char, Peñalosa y con los herederos de Galán Sarmiento (y Villamizar Pachón), Lara Bonilla y Turbay, entre otros. Asimismo, reuniones con hombres y mujeres de apellido Jattin, Pastrana, Salleg, García o Pineda; como la cercanía que mantuvo con Gómez, Pinto o Velásquez, entre otros. Y no muy alejado y en ese mismo orden, se encuentra el uribismo, caracterizados por su ultra conservatismo y ultra catolicismo, “bendecidos” por Alejandro Ordoñez, oponentes radicales a la Ley de Tierras. El Vargasllerismo y el Uribismo se asemejan pues han manifestado que en el momento de asumir las riendas del país acabarán (aunque ahora dicen que los van a modificar) los acuerdos de paz con la guerrilla de las FARC, es decir, el conflicto interno puede reanudarse.

En consecuencia, la amenaza de “seremos como Venezuela” sirve para que los mismos y las mismas sigan conservando la misma posición y gozando de los mismos privilegios que han tenido desde hace mucho tiempo como “dirigentes” de Colombia. Lo más interesante de esa amenaza es que millones de colombianos (conservadoramente religiosos o creyentes) están convencidos que si puede ocurrir y no se oponen a que sean los mismos y las mismas quienes sigan “gobernando” este país para evitar que seamos como Venezuela. En otras palabras, que se mantenga el orden establecido instaurado por los mismos y las mismas. Y si en Venezuela salen a marchar los opositores, estos son considerados, por la derecha y ultraderecha colombiana, como valientes demócratas. Pero si en Colombia salen a marchar los ciudadanos solicitando reivindicaciones sociales, la derecha y la ultraderecha los acusa de vagos o vándalos, o mejor, son rotulados como Castrochavistas, auxiliadores de la guerrilla, Petristas, comunistas o aliados del terrorismo.

Posdata: la derecha y la ultraderecha colombiana (desde los medios masivos de información y las redes sociales) consideran que la explosión ocurrida el sábado 17 de junio en el Centro Comercial Andino, ubicado en el norte de Bogotá, es un claro atentado terrorista, realizado por cobardes y desconocidos, con claras intenciones de matar. Esa misma derecha y ultraderecha colombiana (desde los medios masivos de información y las redes sociales) consideran que lo ocurrido el lunes 19 de junio en el barrio La Victoria, ubicado en el sur de Bogotá, es un resultado de riñas entre residentes jóvenes del sector, descartando el terrorismo. Desde mi perspectiva, ocurrieron dos explosiones en Bogotá (con diferentes y lamentables consecuencias) la primera en un sector exclusivo de la ciudad y la segunda en un barrio popular de la capital. Dos hechos igualmente repudiables, que es necesario que se investigue a fondo y se encuentre a los responsables sin “cacerías de brujas” de por medio.

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