Tras la reelección: reposicionamiento de la izquierda

on Lunes, 30 Junio 2014. Posted in Artículos, Edición 36, Frente Amplio por la Paz, Carlos González, Izquierda colombiana, Unidad de la izquierda, Nacional

36 GonzalezLa porción de la izquierda que se opuso a la alianza con Santos dio un paso atrás para afianzar su programa y preparar seguramente la oposición política hacia el próximo periodo de gobierno, para insistir en la viabilidad de un proyecto democrático y anti-neoliberal para Colombia. Paradójicamente la izquierda del Frente Amplio por la Paz, sin negarse a esa aspiración, es quien tiene en frente la oportunidad de liderarlo de la mano del compromiso activo con la implementación de los acuerdos de los diálogos de paz e implementación de las reformas sociales y del Estado.
 
Carlos A. González
Fuente de la imagen: http://radiomacondo.fm/

Pasada la coyuntura electoral que comprendió elecciones legislativas y presidenciales, reelección de Santos, avances de un proceso de diálogo con las FARC-EP y adelantos de lo que podría ser una primera fase de diálogos con el ELN1, la situación de la izquierda ha cambiado. En relación con la situación política del primer gobierno de Santos, un periodo de reacomodamiento en el bloque en el poder y en general en el conjunto de las fuerzas políticas y sociales, la izquierda hoy tiene oportunidades nuevas dispuestas por la coyuntura de paz.

Legislativas

Las legislativas cristalizaron la división interna del PDA, iniciada con la renuncia de los Progresistas en 2010, la expulsión posterior del Partido Comunista y finalmente la salida de otras agrupaciones más pequeñas que hicieron parte de este partido desde su fundación en 2005. Tras las legislativas, Progresistas está más lejos del PDA; el Parido Comunista, junto a otras expresiones sociales, reconstruyó la UP y, posteriormente, estos dos agrupamientos se aliaron con el Parido Verde (PV) construyendo la Alianza Verde (AV) como un movimiento político de centro, con matices de izquierda y de derecha, que actuó hacia las legislativas 2014-2018. Esta izquierda se reorganizó, se alió con otros sectores democráticos con quienes hará oposición desde AV y cuenta con varias plataformas de acción política, partidistas y no partidistas.

AV obtuvo 5 escaños en el Senado y 6 en Cámara, mantuvo la representación del anterior Partido Verde en la cámara alta y aumentaron los escaños (+3) en cámara baja. Entre los Senadores, dos son Progresistas, Navarro y Ospina; la UP no logró escaños y en consecuencia el PCC perdió su representación política. La composición interna en el AV es heterogénea ideológicamente, no cuenta con un programa definido y en consecuencia se recogen en su seno una variedad amplia de posturas que alcanzan hasta la centro-derecha de Peñalosa. Más allá de ello, esta participación le alcanza a la AV para hacer vida política institucional y seguramente activa por la calidad de sus senadores(as).

Por su parte, el PDA obtuvo 5 escaños en el Senado y 3 Cámaras, redujo su representación en ambas cámaras, (-3) en Senado y (-2) en Cámara de Representantes para el periodo legislativo 2014-2018. La bancada de senadores electa tiene una ligazón más definida con los movimientos sociales y populares que la anterior, principalmente Robledo, Cepeda, López y Castilla representan distintas fracciones de la izquierda colombiana, así como sectores sociales determinados y una porción importante de la opinión ciudadana del país. El PDA cuenta con una unidad programática y una estructura política más definida que le permitirá mantener una personalidad de izquierda y seguramente liderar la oposición desde el campo de la izquierda.

Presidenciales

Para la izquierda, las presidenciales significaron tensionamiento de fuerzas y un diseño de campaña centrado fundamentalmente en el voto de opinión y el voto ideológico. La candidatura de izquierda fue la de Clara López y Aida Avella, dos mujeres que lograron habilitar un escenario político importante en un periodo crítico si de unidad se trata; esta campaña obtuvo en primera vuelta un poco más de 2 millones de votos quedando muy cerca de Martha Lucia Ramírez y por encima de Peñalosa; la votación fue un anuncio de las alianzas que posteriormente se harían. Por su parte, los Progresistas titubearon entre Peñalosa y Santos, para finalmente establecer una nueva alianza, ahora con el Partido Liberal, y colocarse al lado del presidente candidato desde primera vuelta, a todas luces un viraje muy cercano al oportunismo si se tiene en cuenta el fenómeno “destitución de Petro” en Bogotá.

Clara López fue la candidata de la opinión ciudadana en Bogotá, Cali y Tunja muy a pesar de los Progresistas; este hecho y los cálculos propios hacia las locales de 2015, la impulsaron a distanciarse de la posición mayoritaria del PDA y en consecuencia a establecer una adhesión a Santos hacia segunda vuelta, identificando en la reelección una posibilidad para el proceso de diálogo con la insurgencia y una opción política para la izquierda en su conjunto; se colocó de cara a las reformas que se vienen y no en la cola. La decisión de Clara es, en realidad, acompañada por otros sectores del PDA, como el de Cepeda, que decidieron respaldar a Santos mucho antes que el partido definiera “dejar en libertad a sus electores”. Esta discrepancia interna tiene hoy al PDA en camino de una nueva ruptura, polarizado en cuanto al énfasis táctico que implica para unos la alianza con Santos por los diálogos de paz o para otros, apegarse al programa antineoliberal del Partido y en consecuencia en contra de Santos; un dilema que de acuerdo con las estructura de oportunidades de la mesa de diálogos se traduce en cierre del conflicto con reformas del Estado y reelección o continuidad de la guerra.

Reposicionamiento

El reposicionamiento de la izquierda viene con reagrupamiento en torno a los diálogos de paz. La reelección de Santos dio a sus aliados mayores oportunidades de protagonizar, al lado de la coalición de gobierno, este proceso que seguramente será más visible en la tercera fase de los diálogos que comprende la implementación, verificación y refrendación de acuerdos. Implementación que es fundamentalmente un proceso político de reforma del Estado y de construcción de mayorías nacionales en el que puede avanzar un nuevo proyecto unitario de izquierda, esta vez con una política articuladora: la construcción de la paz. Teniendo de fondo este panorama, se puede entender los pasos dados en dirección del Frente Amplio por la Paz en donde una buena parte de la izquierda, de sectores sociales y sindicales y de ciudadanía se congrega para impulsar el proceso y disponer fuerzas para esta etapa decisiva de los diálogos.

Desde el horizonte de los movimientos sociales, el paro agrario de 2014 deja fuerzas disponibles en esta misma dirección, un proceso de articulación importante en la Cumbre Agraria y Popular, en donde convergieron fundamentalmente organizaciones campesinas, indígenas, afrodescendientes y plataformas político-sociales, que tuvo logros en el trámite de demandas específicas y en la creación de un escenario de acción política desde los movimientos que incluye la interlocución con el gobierno reelegido. La Cumbre logró un posicionamiento por sus propios medios y es un escenario muy atractivo para otras organizaciones sociales que aún no tiene protagonismo público; la Cumbre tiene en potencia también la unidad político-social desde la izquierda.

Por otro lado, la porción de la izquierda que se opuso a la alianza con Santos dio un paso atrás para afianzar su programa y preparar seguramente la oposición política hacia el próximo periodo de gobierno, para insistir en la viabilidad de un proyecto democrático y anti-neoliberal para Colombia. Paradójicamente la izquierda del Frente Amplio por la paz, sin negarse a esa aspiración, es quien tiene en frente la oportunidad de liderarlo de la mano del compromiso activo con la implementación de los acuerdos de los diálogos de paz e implementación de las reformas sociales y del Estado.

Finalmente, las oportunidades puestas sobre la realidad, presentan también amenazas, el Frente Amplio por la paz tiene limitaciones seguramente mayores que las propias del PDA, una de ellas y no menor es la dependencia de Santos y de los diálogos. Pues la reelección de Santos acercó la “derecha tradicional” con el centro y una parte de la izquierda, esta última un poco a regañadientes, dándole la opción a Santos de liderar este agrupamiento con la bandera de los diálogos; la dependencia radica en la disposición de Santos, y con ello la fracción hegemónica del Bloque, para construir y consolidar una nueva alianza multiclasista como fuerza política que impulse las reformas indispensables para el fin del conflicto armado. Esta dependencia es el reto de la izquierda que le implica avanzar en su recomposición y organización interna, de cara a contribuir en un escenario más favorable, diferenciándose al mismo tiempo del establecimiento.

Es muy posible que el liderazgo de Santos vaya sólo hasta el fin del conflicto, por el carácter de clase de su proyecto, sin embargo habrá que ver la disposición de las otras fracciones del Bloque que pueda lograr, de eso dependerá su tareas. Del lado de los subalternos los anima la construcción de la paz tras la cual han resuelto acumular fuerzas sin contar con el timonel, en todo caso con la oportunidad de profundizar esta política y colocarla a la altura de la movilización social y popular.

***

1Se recoge en este artículo el movimiento de las agrupaciones de izquierda, excluyendo la insurgencia. Las razones no tienen que ver con distinguir lo legal de lo ilegal como algunos hacen frecuentemente, pues las modalidades de acción política de la izquierda y la derecha no se reducen a los campos del sistema político. Tampoco es razón porque su política no haga parte del movimiento en general de las fuerzas político sociales, sino por el contrario por meras cuestiones de espacio. Es tarea de un artículo complementario, seguramente que modifique algunas generalizaciones aquí consideradas y trate el curso de los diálogos.

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