Versatilidad de la figura del extranjero. El peligro extranjero: la toma del Indoamericano

on Martes, 01 Octubre 2013. Posted in Valentine de Boisriou, Argentina, Edición 18, Internacional

18 InternacionalEn tiempo de elecciones, la figura de extranjero, o en tal caso, del populoso, es aún más versátil de lo que suele ser. Sigue los vientos que lideran a las campañas y muy pocas veces coincide con lo que se destaca del accionar político de los barrios populares.
 
Valentine de Boisriou
Fuente: http://m24digital.com/

En diciembre del 2010, un evento interrumpía el verano Bonaerense. El parque indoamericano, ubicado en el Sur de la Capital Federal, es ocupado por cientos de familias (1000 familias según fuentes oficiales1, más de 3000 para los observadores y de 4000 a 13000 personas según los organizadores), en demanda de viviendas dignas.

La situación fue muy confusa: se hablaba de tomar los edificios en proceso de construcción en el marco de una obra impulsada por la asociación de las Madres de la Plaza de Mayo; se criticaba la ausencia del Gobierno de la Ciudad en el Sur porteño, explicando que la toma del parque se había realizado por el estado de abandono en el que éste se encontraba después de mucho tiempo; pero sobre todo, se establecía una relación entre los hechos y el anuncio del plan del Gobierno de la Ciudad para solucionar el problema habitacional en las villas de emergencia, en el que se determinaba que los títulos oficiales de posesión de los terrenos estarían por ser entregados a sus ocupantes.

Durante la ocupación, los vecinos de los barrios aledaños se oponen a la situación. No se trata, dicen ellos, de un predio, sino del lugar donde se va a pasear los fines de semana. En medio de lo que desarrollara un punto de violencia tal que vendrá a ser calificado de batalla campal, la ocupación pasa a ser mucho más que una ocupación de tierra: las noches son peligrosas en el Indoamericano, y dejan 3 muertos. De hecho, tras una denuncia del Gobierno de la Ciudad, una orden de desalojo es emitida y los ocupantes se enfrentan no solo con los miembros de la Policía Federal, Gendarmería y de la Policía Metropolitana, sino también con patotas armadas que pretenden estar constituidas por vecinos indignados. Vecinos indignados que, al mismo tiempo, en repudio a la toma, bloquearon las avenidas cercanas al Parque.

Estos hechos dramáticos destacan una disputa ya conocida entre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, dirigido por Mauricio Macri, y la Presidencia de la Nación, en cabeza de Cristina Kirchner. Ambos se atribuyen mutuamente las responsabilidades de la situación. Fue necesario el escándalo provocado por los 3 muertos para que se dé una respuesta a la situación: el Gobierno de la Ciudad dejará el caso en manos del Gobierno Central y enviará 300 trabajadores sociales en el predio, a fines de realizar un censo de la personas presentes y para determinar su situación habitacional, lo cual llevará a levantar la ocupación a cambio de la promesa de ser incluidos en un plan de vivienda.

Se podría decir mucho acerca de esta situación, en tanto es una toma de tierra que apunta a la obtención de viviendas dignas, o de la propuesta de entregar títulos de propiedad en un conjunto habitacional precario, pero lo que queremos relevar es lo que hizo intervenir particularmente el lugar del extranjero y el tratamiento de la figura del extranjero en el discurso de Mauricio Macri. El 9 de diciembre, unos días después que se iniciara la toma, Mauricio Macri, en una entrevista a un canal de televisión, habla de una situación provocada por “una inmigración descontrolada, el avance del narcotráfico, el avance de la delincuencia”.

En efecto, se habló mucho del gran número de personas de origen boliviano o paraguayo entre los ocupantes del parque. De hecho, los muertos fueron un paraguayo y dos bolivianos. Tres meses después de la ocupación, una vecina boliviana del barrio, residente de la villa 20 cercana al Parque, nos contaba que en esa misma época era tal el nivel de xenofobia, alentada y legitimada por el discurso del Alcalde de Buenos Aires, que las hicieron bajar, a ella y una compañera, de un colectivo que iba muy lleno. Por ser boliviana, dijo ella.

El discurso de Mauricio Macri, en el caso de la toma, explicaba las muertes como resultado de la indignación de los vecinos, “es la gente que menos tiene, que no se pueden defender de otra manera”. Esto no solamente llamó a más violencia y señaló a los inmigrantes como los responsables de la violencia, asimilando el conjunto de las miles de personas que acampaban en el parque con “narcotraficantes y delincuentes”, sino que también dio su aval a la resolución del caso como una batalla campal, en donde pobres argentinos residentes de un barrio popular se enfrentaban a pobres argentinos-bolivianos y paraguayos ocupando el parque semi-abandonado y lugar de paseo en los fines de semana.

Con este caso queremos subrayar el uso de la figura del extranjero, narcotraficante y delincuente, para negar una situación que se origina en la falla de la propuesta habitacional de la Ciudad de Buenos Aires. Acerca de la ocupación del parque, se destacó, en el diario Pagina 122, que la política habitacional de Mauricio Macri tuvo un rol importante en las causas de la ocupación. No se puede, destacan, responder a la situación de las villas miserias y a la falta de alojamiento convencional, con una propuesta de legalización de las villas tal como están. Esta propuesta, formulada al empezar los anuncios previos de las elecciones municipales del 2011, no podía hacer otra cosa que generar más disturbios en las villas y grandes expectativas para el mercado inmobiliario. Llama la atención que los hechos hayan ocurrido en el Parque Indoamericano, en Villa Soldati, a metros de la Villa 20, donde tenía que empezar el proceso de entrega de títulos. Ahora bien, después que la situación se salió de todo control, es llamativa la manera como se desplaza el eje del problema, desde la emergencia habitacional y la falta de políticas públicas capaces de resolver este problema, hacia un supuesto perfil “narcotraficante y delincuente” de los inmigrantes presentes en la toma.

2013. En el comedor

Tres años después, en el marco de otra campaña electoral, Mauricio Macri presenta una nueva figura. Las pantallas de los televisores ubicados en los andenes del metro de Buenos Aires lo muestran de vuelta al Sur de la ciudad. Esta vez no hay fuego ni muertos. Estamos en una cocina en presencia del Alcalde y de una señora muy sonriente. Se desconoce el apellido de la señora, tampoco se dice donde vive. Ella es piel morena y por mucho tiempo tuvo en su casa un comedor para los chicos de su barrio. Para el usuario del metro, estos dos datos son suficientes para ubicarla simbólicamente. Mauricio está de visita en la casa de esta señora, que, dice él con mucha dulzura, es también la casa de cada uno de los chicos que tuvieron la oportunidad de alimentarse ahí, de comida y de cariño. Él viene a confirmar la apertura de un comedor formal que estará a cargo de la señora. Muy lejos del Indoamericano. Seguramente muy cerca físicamente de donde hace tres años se enfrentaban a tiros, argentinos, bolivianos y paraguayos.

Por lo tanto, la vista de este video-clip, en el andén del metro, deja un sentimiento amargo. Tanta dulzura, tantos abrazos para esta señora, cuando no están lejos las palabras abiertamente xenófobas del 2010. ¿Cuál puede ser la significación de estas dos figuras opuestas en la puesta en escena macrista? De un lado, la plebe, salvaje y violenta, corrupta, que viene a saquear lo poco que tienen “los que menos tienen”. Y que, entonces, no tenían otra situación que contestar con mucha violencia física y verbal, a la ocupación de un parque. Del otro, la cocinera, la madre abriendo su puerta a los chicos de la calle. Y detrás de ella, los ejemplos de los comedores afiliados al Gobierno de la Ciudad, quienes reciben los pocos recursos que el presupuesto bonaerense dirige a estas cuestiones. De un lado entonces, lo incontrolable, lo irreductible, de una toma de tierra, el accionar tentativo y desesperado de cientos de familias sin vivienda propia, cuya calificación en términos de delincuencia terminará en sangre. Y del otro, el accionar regularizado, marcado, de un comedor funcionando bajo una tutela cuidadosa. El video del metro no dice si la señora es extranjera, o si es y siempre fue argentina. Lo dijimos, es de piel morena y tiene un comedor para los chicos de su barrio, con eso basta. Mauricio Macri le sonríe, la abraza. Mauricio Macri no es lo que dicen que él es, si va al comedor y abraza a la señora. Diríamos más bien, que, en tiempo de elecciones, la figura de extranjero, o en tal caso, del populoso, es aún más versátil de lo que suele ser. Sigue los vientos que lideran a las campañas y muy pocas veces coincide con lo que se destaca del accionar político de los barrios populares, cuando realmente se le presta atención.

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1http://www.clarin.com/ciudades/Censo-vigilancia-parque-Indoamericano_5_389411057.html

2http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-158495-2010-12-11.html

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