* Palabras al Margen

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A propósito de las elecciones presidenciales en Colombia, Palabras al Margen decidió entrevistar a algunos integrantes de la academia crítica colombiana, con respecto a su intención de voto en la segunda vuelta.

Estas fueron las respuestas del profesor Alfredo Gómez-Müller, quien es Profesor de Estudios latinoamericanos y de filosofía en la Universidad de Tours (Francia).

 

PaM: ¿Por quién va a votar en segunda vuelta y cuál es la razón principal de su decisión?

A.G.M. De manera general tengo serias reservas frente al sistema político instituido, el monopolio de lo político por parte del Estado, con sus jerarquías y caudillos, así como la manera vertical en que el Estado y los partidos políticos están organizados. Sin embargo, en la segunda vuelta se están jugando opciones decisivas para los colombianos y la realidad del país exige que tomemos partido el próximo 17 de junio. No podemos ignorar lo político tal y como existe en la realidad Colombiana hoy. Lo que está en juego es la guerra o la paz; la perpetuación de políticas públicas anti-sociales o la posibilidad de una apertura política que posibilite nuevos espacios de protagonismo de la sociedad civil; la economía al servicio de los más ricos o la posibilidad de una economía social, tan escasa en la historia de nuestro país.

El candidato Petro nos parece encarnar el cambio en el marco de lo que hoy en día resulta posible cambiar.

 

PaM: La primera vuelta arrojó un saldo de más de nueve millones de votos a dos candidatos (Gustavo Petro y Sergio Fajardo) que representan fuerzas políticas alternativas. ¿Cómo se puede leer esto en términos del estado actual de la democracia en Colombia?

A.G.M. No estoy convencido de que Fajardo represente una fuerza política alternativa. Su misma opción de voto en blanco en la segunda vuelta me parece reflejar claramente una manera muy tradicional de concebir la política, una bajo la cual la imagen difundida por los medios masivos de comunicación es lo determinante. Esa no es una alternativa a nada. Sugerir con el voto en blanco que Petro va a incendiar a Colombia es, básicamente, ponerse al mismo nivel de los políticos más retrógrados y, de hecho, favorecer la candidatura del uribismo.

En todo caso, el electorado que votó por la candidatura de Fajardo manifiesta indudablemente una cierta inconformidad en relación con la oferta política tradicional. Esto es significativo e interesante y contribuye a la germinante democratización de la vida política del país.

Por otra parte, los casi cinco millones de votos por Petro constituyen sin duda un fenómeno político, pero la fuerte abstención, a pesar de haber disminuido, sigue afectando considerablemente la legitimidad democrática de los resultados, esto es, la concepción y el funcionamiento actual de lo que se suele llamar democracia. Este escenario plantea, por consiguiente, apostarle a nuevas formas de participación política empoderando a la sociedad.

 

PaM: ¿Podría plantearnos un breve balance de las principales implicaciones y los escenarios más importantes en caso de que ganara Petro y en caso de que ganara Duque?

A.G.M. El contenido neoliberal del programa económico de Duque conducirá inevitablemente al país a una profundización y agravación de la desigualdad y de la pobreza, como está sucediendo actualmente en el Brasil de Temer y en la Argentina de Macri. En lo político, crecerá la violencia, la intolerancia y el silenciamiento de las mayorías. En lo internacional, se acentuará el sometimiento a la política exterior estadounidense.

Esperamos que, como presidente, Petro respetará e implementará verdaderamente los acuerdos de paz y facilitará un acuerdo nuevo con las fuerzas políticas insurgentes que aún no han logrado un acuerdo de paz. Para poder llevar adelante su programa, deberá contar con un muy fuerte apoyo social y político. Si no incentiva el protagonismo popular, su gobierno correrá el riesgo de deslizarse por una pendiente de concesiones sin fin con los sectores más retrógrados.

 

PaM: ¿Qué papel considera usted debe tener la academia en este proceso electoral?

A.G.M. El de siempre: tratar de escuchar a la gente y, a partir de ahí, intentar aportar a la sociedad conocimientos, información y elementos de pensamiento crítico.