* Palabras al Margen

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A propósito de las elecciones presidenciales en Colombia, Palabras al Margen decidió entrevistar a algunos integrantes de la academia crítica colombiana, con respecto a su intención de voto en la segunda vuelta.

Estas fueron las respuestas del profesor Leopoldo Múnera, quien es Profesor asociado de la Universidad Nacional de Colombia. Abogado de la Universidad del Rosario, magíster en Filosofía del Derecho de la Universidad de Roma y de Desarrollo Económico y Social de la Universidad Católica de Lovaina. Doctor en Ciencia Política de la misma institución.

 

PaM: ¿Por quién va a votar en segunda vuelta y cuál es la razón principal de su decisión?

L.M. Voy a votar por Gustavo Petro, por quien voté en primera vuelta, y las razones fundamentales son “tres en positivo” y una “en negativo”.

Primero, porque creo que es el único candidato en este momento (también en la primera vuelta) que hace una propuesta concreta para superar una tradicional injusticia social en Colombia en todos los aspectos. En segundo lugar, porque me parece que también avanza para democratizar a la sociedad colombiana, no solo en el aspecto político sino en otras dimensiones de la vida social. Y, en tercer lugar, porque pienso que tiene una propuesta que busca superar el extractivismo a través de nuevas formas de inserción de la economía colombiana en el contexto global.

Esas son las tres razones “en positivo”. La última, “en negativo”, tiene que ver con que no podemos volver sobre la senda del uribismo, que tanto daño le ha ocasionado a este país.

 

PaM:  La primera vuelta arrojó un saldo de más de nueve millones de votos a dos candidatos (Gustavo Petro y Sergio Fajardo) que representan fuerzas políticas alternativas ¿Cómo se puede leer esto en términos del estado actual de la democracia en Colombia?

L.M. Me parece que es la emergencia cada vez más contundente de un voto de opinión, pero también de corrientes políticas que no están articuladas en partidos –y que no tienen por qué estarlo– y que están buscando alternativas para la sociedad colombiana y, así, no seguir repitiendo este mismo pasado y presente al que parecemos condenados.

 

PaM: ¿Podría plantearnos un breve balance de las principales implicaciones y los escenarios más importantes en caso de que ganara Petro y en caso de que ganara Duque?

L.M. En caso de que ganara Petro, sería realmente una innovación dentro de la política colombiana que encontraría una fuerte resistencia en los sectores políticos más tradicionales, sobre todo para hacer las reformas que contiene su programa. Sería un momento complicado de transición, pero también de abrir nuevos horizontes en todos los aspectos. De este escenario me parece que sería muy interesante el conflicto entre la “nueva Colombia” y la “vieja Colombia”.

Del triunfo de Duque, sencillamente sería continuar con la inercia de un país que es claramente inequitativo, que está destruyendo la naturaleza y que además de eso vive una política en donde se restringe la democracia en cada uno de los espacios en donde es posible. Creo que son dos escenarios muy diferentes: con Duque es un escenario de mantener un pasado y un presente que muchos no queremos, de exclusión y autoritarismo. Con Petro, es abrir un escenario bastante contingente e incierto pero, por ello mismo, una oportunidad muy interesante para el país.

 

PaM: ¿Qué papel considera usted debe tener la academia en este proceso electoral?

L.M. En general, la academia debe pronunciarse y no quedarse en silencio. Tampoco debe malinterpretar la “neutralidad”. Los académicos deben argumentar las razones de sus posiciones y hablarle al país con claridad desde la heterogeneidad de la academia misma. Debe hacer análisis y pensar sobre las propuestas de los candidatos para señalar los riesgos y oportunidades que cada uno de ellos implica hacia el futuro. En fin, pronunciarse siempre de una manera analítica y ponderada frente al escenario.