* Palabras al Margen

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A propósito de las elecciones presidenciales en Colombia, Palabras al Margen decidió entrevistar a algunos integrantes de la academia crítica colombiana, con respecto a su intención de voto en la segunda vuelta.

A propósito de las elecciones presidenciales en Colombia, Palabras al Margen decidió entrevistar a algunos integrantes de la academia crítica colombiana, con respecto a su intención de voto en la segunda vuelta.

Estas fueron las respuestas del profesor Mauricio Archila, quien es Profesor Titular del Departamento de Historia de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, e investigador asociado del Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep).

 

PaM: ¿Por quién va a votar en segunda vuelta y cuál es la razón principal de su decisión? 

M.A.: Aunque no hay candidato perfecto, por supuesto no considero a Duque ni siquiera como posible candidato.

Voy a votar por Petro por tres motivos fundamentales: Uno, porque me parece que es la garantía de los procesos de paz, yo valoro altamente eso. Duque, por supuesto es lo contrario. Segundo, porque me parece que Petro encara una campaña anticorrupción muy claramente, una bandera. Y tercero, porque hay una serie de dimensiones en su programa, de carácter social.

Aclaro que al contrario de lo que se dice en la propaganda no creo que Petro sea de izquierda, menos de extrema izquierda. Digo yo, de izquierda socialista, o castrochavista incluso hace unos años el Polo Democrático, hasta Carlos Gaviria -una persona muy sensata, no el senador Robledo- en algún momento cuestionaba mucho el carácter de izquierda de Petro por, supuestamente, concesiones a las clases dominantes.

Hay cosas de Petro que no me gustan, su caudillismo, su falta de posibilidad de trabajo en equipo. Pero como decía al principio no hay candidato perfecto, en este caso voy por Petro.

Y considero que el voto en blanco en este momento no es viable, respetable pero no es viable porque termina dándole votos a Duque

 

PaM:  La primera vuelta arrojó un saldo de más de nueve millones de votos a dos candidatos (Gustavo Petro y Sergio Fajardo) que representan fuerzas políticas alternativas ¿Cómo se puede leer esto en términos del estado actual de la democracia en Colombia?

 

M.A.: Uno podría decir también que por de la Calle aunque él estaba a nombre del Partido Liberal, bastante desacreditado.

Yo creo que esto es un reflejo de los réditos y los logros de los acuerdos de la Habana. Obviamente la paz no se ha conseguido totalmente. Pero lo digo porque es la posibilidad de que la izquierda democrática pueda participar y se sienta una fuerza electoral, es decir, aunque hace un rato decía que Petro no es la izquierda socialista, por supuesto nada marxista y mucho menos castrochavista, pues es un programa de izquierda a la colombiana. Por primera vez puede participar un candidato de izquierda con un margen de votación respetable, entonces creo que ese es un logro.

Ahora, obviamente no fue la misma campaña la de Petro y Fajardo, y no son los mismos componentes en la votación. Yo no soy politólogo y no voy a hacer análisis sobre capa social y edad, pero sin duda Fajardo le apostó mucho más al centro y ahora con su postura del voto en blanco se confirma. Petro de alguna manera más a la izquierda, aunque con los bemoles que hemos visto, entonces veo que ahí hay una fuerza suficiente.

Además, como lo decía Rodrigo Uprimny en su columna de El Espectador: sumando los votos, realmente la defensa de los acuerdos de paz en este momento tendría la mayoría y sin embargo Duque está marcando una fuerte intención de voto. Entonces esta es una de las paradojas del país, las fuerzas que defenderían la paz sacan más votos, pero quien está en este momento empeñado en volver a hacer trizas los acuerdos de paz, está punteando [en las encuestas] y todo parece indicar que va a ganar.

 

PaM: ¿Podría plantearnos un breve balance de las principales implicaciones y los escenarios más importantes en caso de que ganara Petro y en caso de que ganara Duque?

M.A.: Comienzo por el de Petro, yo creo que sin duda sería el impacto de los movimientos sociales, de las izquierdas, de los jóvenes, en lo electoral. Obviamente esto produciría tensiones como está ocurriendo desafortunadamente en Nicaragua, en Venezuela, en estos dos casos por gobiernos muy autoritarios. Y en los casos de Ecuador, Bolivia, con Correa, con Evo, incluso de Brasil con Lula, que no se les puede tachar del autoritarismo de Nicaragua y Venezuela, pero hay mucha tensión social o mucha tensión entre movimientos sociales que defienden formas alternativas de desarrollo, en contra del extractivismo y los gobiernos auto proclamados de izquierda. Yo creo que con Petro podría haber algún tipo de tensiones, pero en general creo que habría una “primavera” para los movimientos sociales y las izquierdas.

Ahora, tendría una fuertísima resistencia y oposición, en especial en el Congreso y en el aparato judicial enfrentaría una gran oposición, porque evidentemente los partidos que se oponen a la paz, o más bien los partidos opuestos a Petro, conformarían un bloque muy mayoritario, sería realmente un gobierno difícil. En ese sentido creo que se volvería bastante complicado, aunque no inviable.

Para Duque las cosas en ese terreno estarían mejor, en el sentido de que seguramente Petro va a encabezar una oposición fuerte y le va a hacer difícil el gobierno a Duque, pero Petro no tiene el peso electoral en los cuerpos colegiados que tiene el Centro Democrático y la derecha.

Ahora, un gobierno de Duque -que creo que hay que irse resignando-, sería más guerra. Es decir, obviamente eso de volver trizas los acuerdos, no va a ser tan fácil porque eso está incorporado en la constitucionalidad, no solamente los países vecinos y amigos sino la comunidad internacional está muy pendiente y no dejaría que se volviera obviamente a la caverna, pero evidentemente le va a poner más dificultades de las que le ha puesto este gobierno, porque este gobierno firmó los acuerdos, pero no ha hecho suficiente por sacarlos adelante.

Pero va a ser peor en términos económicos, por todo el extractivismo y el neoliberalismo. Para las universidades públicas va ser terrible, con Petro podría haber alguna alternativa. En cambio [con Duque], el tema de la asfixia financiera de las universidades públicas me imagino que irá peor, lo mismo las ciencia y tecnología a no ser que sea armas y químicos para controlar los cultivos ilícitos, pero de resto las ciencias sociales vamos a vernos muy afectadas.

Aislamiento internacional y una institucionalidad ignorada o rebasada en la práctica y vamos a tener a Uribe gobernándonos por lo menos cuatro años, eso me parece terrible, pero creo que esa noche oscura se nos viene. Habrá que ver cómo resistimos desde las izquierdas sociopolíticas

 

PaM: ¿Qué papel considera usted debe tener la academia en este proceso electoral?

M.A.: El papel de la academia en las coyunturas electorales, se supone que es hacer análisis. Los historiadores hacemos análisis históricos, pero yo siento que la academia a veces no está sincronizada con el país real, con el país popular. Alguna parte va a votar por Uribe, pero hay que pensar que, por ejemplo, el No al plebiscito tuvo mayorías en Ciudad Bolívar y en ciertos sectores del sur de la capital, de modo que, aunque en Bogotá Petro está marcando más intención de voto, de todas maneras no es tan claro que todos los sectores populares estén con Petro y la oligarquía esté con Duque.

Por eso a veces los análisis de los académicos no resultan articulados a lo que el país real está pensando. Entonces hay que tratar de sincronizar eso y hacer análisis críticos, como lo hacemos, estar muy pendientes de lo que va hacer el siguiente gobierno -que va a ser terrible-, y en este caso votar como ciudadanos. Más allá de si somos académicos o no, somos ciudadanos ante todo y hay que votar y en este caso, como dije al principio, hay que votar por Petro. Creo que votar en blanco es botar el voto o peor aún, favorecer a Duque.