* Palabras al Margen

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A propósito de las elecciones presidenciales en Colombia, Palabras al Margen decidió entrevistar a algunos integrantes de la academia crítica colombiana, con respecto a su intención de voto en la segunda vuelta.

Estas fueron las respuestas del profesor Mario Hernández, quien es Médico, bioeticista, Magíster y Doctor en Historia. Profesor asociado del Departamento de Salud Pública, Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia.

 

PaM: ¿Por quién va a votar en segunda vuelta y cuál es la razón principal de su decisión?

M.H.: ¿Por quién voy a votar en segunda vuelta? Por Gustavo Petro. Y la razón principal es que es la primera vez que en el sistema político electoral colombiano, hay exactamente una presentación de dos visiones de país, dos visiones de economía, de sociedad, de paz, de conflicto, etc., y pues no se trata entonces ya de votar por el menos malo, sino realmente de escoger a fondo qué tipo de sociedad queremos para construir paz y para salirnos de esta lógica de la desigualdad acumulada, de la guerra, del extractivismo, del deterioro ambiental. Es decir, toda esta serie de causas fundamentales de la guerra.

Entonces estoy convencido de que la opción de Petro es eso, es un camino de construcción de una alternativa real de cambio de la sociedad colombiana. No es simplemente un debate de dos posiciones cercanas donde uno busca el menor mal, sino precisamente una opción, una alternativa, una vía de construcción posible de una sociedad distinta.

PaM:  La primera vuelta arrojó un saldo de más de nueve millones de votos a dos candidatos (Gustavo Petro y Sergio Fajardo) que representan fuerzas políticas alternativas ¿Cómo se puede leer esto en términos del estado actual de la democracia en Colombia?

M.H.: Es claro que las votaciones en primera vuelta muestran un cambio en la tradición electoral del país. Es muy evidente que hay un sector que representa los viejos mecanismos electorales de los partidos tradicionales divididos en pequeñas fuerzas, ya no son Liberal y Conservador solamente sino en fuerzas mucho más regionalizadas, con líderes y caudillos propios, toda esta serie de cosas que hemos visto en la forma como se ha estructurado el Partido Liberal y el Partido Conservador en los últimos años.

Entonces aquí surgen unas fuerzas que vienen un poco más de otro tipo de expresiones, de movimientos políticos, sociales, culturales, digamos de orientación incluso muy distinta y bueno eso es en principio un espacio nuevo para fuerzas alternativas.

Sin embargo, yo creo que lo representa Sergio Fajardo no necesariamente es muy alternativo y por eso hay tanta dificultad en sumar esas dos fuerzas en este momento. Hay un sector de Fajardo que es una clase media que asume que efectivamente la derecha y la izquierda se acabó en el mundo, que no hay necesidad de hacer polarización política y al contrario creen que esa polarización supuesta es nefasta, no conviene, asumen una posición más bien de la neutralidad de la ciencia, por eso piensan en el profesor presidente, cosas de estilo, que también de alguna manera representa Antanas Mockus.

Y realmente cuando uno ve la forma de pensar la sociedad, la economía, la manera de estar en el mundo, pues tiene mucho que ver esa posición con una cierta tecnocracia que en todo caso acepta la globalización como ha venido, la economía neoliberal, la posición política neoliberal sin muchos cambios, sin muchas contradicciones respecto de eso.
Entonces por eso un gran sector de Fajardo va a estar con un voto en blanco que en cierta forma le da el espacio a esta derecha que quiere volver a tomar las riendas del país. Entonces pues no es fácil sumar estas dos fuerzas y no necesariamente implican fuerzas alternativas y esa es la gran dificultad que se tiene en este momento para que haya realmente una sumatoria suficiente de quienes pensamos que en Gustavo Petro hay una alternativa real de transformación de la sociedad colombiana.

PaM: ¿Podría plantearnos un breve balance de las principales implicaciones y los escenarios más importantes en caso de que ganara Petro y en caso de que ganara Duque?

M.H.: Creo que hay una gran dificultad para imaginar los escenarios reales, porque si se le da la posibilidad de triunfar a Petro va a ser en todo caso una transición muy difícil, pues las grandes élites y los dueños del país, el poder real del país, no va a aceptar tan fácilmente transformaciones como las que se proponen y pues eso va a ser una gobernabilidad bastante compleja. Necesita un gran apoyo social, popular, de sectores muy diversos, de muchas expresiones de cambio que tendrían que estar acompañando ese gobierno.

Y si gana Duque pues es obvio que es el triunfo nuevamente de esas élites tradicionales, con el modelo de desarrollo que han venido implantando, de extractivismo, de finaciarización, capitalismo cognitivo, toda esta serie de cosas. Y obviamente con una gran represión y una recuperación de esa perspectiva autoritaria que hemos visto ya en varias ocasiones en el país, pero que ahora sería entonces muy fuerte, muy dura con cualquier posibilidad de expresión popular y social distinta a lo que ellos creen debe ser el futuro de este país.

Así que va a ser un ambiente muy difícil, también para la realización de algo que hemos pensado puede que ser una sociedad en paz. Y bueno, también ampliaría o se aumentaría en el caso de Duque una conflictividad social que se superaría supuestamente en un ambiente más de construcción de paz colectiva, pero ahí también se cae en una nueva tensión que quién sabe a qué nos pueda llevar.

PaM: ¿Qué papel considera usted debe tener la academia en este proceso electoral?

M.H.: La academia tiene la función de pensar, proponer, entender, criticar… y creo que en los dos escenarios tendría mucho que hacer. Es decir, en el escenario de una construcción de sociedad en paz con esta propuesta de Petro, yo creo que hay mucho que apostar y que aportar en la construcción de esa propuesta. Pero también en el caso de que gane Duque pues hay mucho que confrontar, hay mucho que discutir, hay mucho que seguir debatiendo desde la academia y buscar hacer respetar la autonomía de la academia precisamente para conservar un pensamiento crítico que pueda estar muy atento a esta visión tan restringida y tan autoritaria que nos implicaría un triunfo del uribismo con Duque a la cabeza. Entonces sí, en las dos situaciones la academia debe cumplir su papel de conciencia crítica, de una especie de reserva moral de la sociedad colombiana, precisamente para que no volvamos a la guerra y al contrario tratemos de superar lo que nos llevó o nos ha llevado este conflicto armado de más de 70 años y que sigue ahí presente a pesar de los esfuerzos de paz.