La Reforma Universitaria de Córdoba. Un siglo después.

Córdoba de 1918 enseñó que la ciencia no es democrática ni antidemocrática, pero que sin democracia ella no es posible. Desde entonces se ha aprendido que donde se dice ciencia, cultura y pensamiento crítico, se dice también democracia. Por eso, como el fantasma del Manifiesto Comunista de Marx y Engels, aunque la democracia no se haya realizado, sigue siendo el fantasma que habita y recorre los campus universitarios y sus meandros. Y espanta.

Solo decimos: démosle una oportunidad a la paz

Sabemos, a la luz de la experiencia internacional, que no puede haber salida perfecta para situaciones traumáticas de violencia política; que todo acuerdo exige concesiones de parte de cada uno de sus actores; que ningún compromiso puede dar plena satisfacción, a la vez, a todas las exigencias de justicia y reparación para las víctimas, de castigo para los victimarios, de develamiento exhaustivo de la verdad para la sociedad en su conjunto.

Aclaraciones frente al caso del profesor Beltrán

Si el profesor Sáenz Rovner no estaba de acuerdo con mi tesis, hubiera podido controvertirla en forma argumentada y hubiéramos tenido un debate abierto al respecto, como corresponde en la vida académica. Pero no fue así: como no aprobaba mi planteamiento, prefirió simplemente descalificarlo como “plastilina constitucional” para justificar “echar a un profesor de la universidad nacional”, para luego atacarme como inmoral, maltratador, etc.

A propósito del papel de la Universidad Nacional de Colombia en la construcción de la paz

Otra parte del argumento de los críticos de la decisión del Consejo de Facultad es que la academia, y en particular nuestra Universidad, está siendo capturada por la política. Aflora aquí una visión maniquea de la política como si ésta fuera una actividad moralmente degradada ante una supuesta academia aséptica e incontaminada, ella sí moralmente buena. Nos preguntamos, empero, si temas como la guerra y la paz, las demandas de los movimientos sociales y de las víctimas, los trabajos de la memoria y demás asuntos en los que la Universidad Nacional está participando en el escenario del pos acuerdo, son ajenos a la política. Por supuesto que no lo son: no debemos olvidar que somos parte de una sociedad que se debate hoy entre la guerra y la paz, entre otros asuntos políticos que atañen al ejercicio académico.

¿Qué pueden tener en común la Reserva forestal, Camilo y Vicky Dávila?

La diversidad de estados de ánimo ante esta coyuntura se confirma. Por un lado, con la risa que provocan los comentarios de grandes académicos hacia Peñalosa, la nostalgia que genera la eficacia del amor de Camilo en varias generaciones y la rabia que se alcanza a sentir al sospechar que delitos tan graves, como los que se pueden estar presentando en la Policía, queden impunes por un gran espectáculo mediático.

Posición de un egresado sobre el homenaje univalluno a Mario Bunge

Si la Universidad quiere seguir funcionando bajo la lógica de la pompa y el agasajo, no veo ni el problema ni la dificultad de este tipo de homenajes, ya de por sí muy poco reflexionados. Sin embargo, considero que debe tener mucho cuidado en las razones que decida escoger y movilizar, no porque el respetado profesor Mario Bunge no lo merezca, sino más bien porque son tiempos difíciles en los que ciertos saberes ya han sido condenados al exilio, y la ejecución de su condena es una larga agonía que puede terminar expulsando de la Universidad a toda la crítica.

Los nombres de la nada

Quizá no la más temible, pero sí la más aburrida forma de ideología es la que ha pasado por el barniz de la academia. Y hay algo aún peor: ideologías que han nacido y crecido en la academia, bajo el arrullo de citas y notas al pie, y que jamás han cruzado los muros de la universidad. Y mejor que ni lo hagan.