Apuntes sobre el golpe de estado en Brasil

Los grupos que se posesionaron el pasado 12 de mayo, mostraron su fuerza dentro del aparato del Estado. Su juego nunca fue combatir la corrupción o construir un Estado incluyente o participativo. La fragilidad y el desgaste de un Gobierno de coalición (tal como expone en su crítica al PT Atilio Borón en una de sus columnas) abrió la posibilidad para que la oposición desplegara sus estrategias para atacar desde adentro y desde afuera.

Despojo con domicilio panameño

El posacuerdo demandará importantes inversiones estatales, de tomarse en serio. Sin embargo, esto no puede ser excusa para adelantar reformas tributarias que profundicen la desigualdad y pongan más cargas a las clases medias y a los trabajadores. Al contrario, los recursos deben provenir de los sectores de mayores ingresos. El refugio de capitales en paraísos fiscales obstruye este propósito, combatir esta práctica parece una importante fuente de recursos para el fisco, que el Estado colombiano debe aprovechar.

Deseo de desigualdad y tiempo. Sobre la coyuntura argentina

El PRO se encuentra, en estos meses de gestión, con el progresivo reacomodamiento de actores que conforman el mapa general del país: los sindicatos -cuyas cinco centrales reunificaron fuerzas, por primera vez en muchos años, para realizar la primera movilización masiva, el pasado 1 de mayo-, ciertos sectores de la oposición política peronista, hasta aquí desunida (pero mayoritaria en el poder legislativo) y un creciente activismo social.

El diagnóstico como síntoma. Sobre la crisis de la izquierda

Mi hipótesis, que tal vez pueda agregar otro punto de vista, es que el problema radica en la comprensión de la política que ha guiado las prácticas de la izquierda en estos años, tanto del lado de los gobiernos progresistas como del de sus críticos. Se trata de una forma de entender la política hasta cierto punto anacrónica en tanto que no responde a los desafíos de la sociedad contemporánea.

Socialismo del siglo XXI: de la esperanza a la decepción

En contraste con las tendencias políticas mundiales, las revoluciones bolivariana (Venezuela), ciudadana (Ecuador) y el Estado plurinacional boliviano, se desarrollaron como revoluciones democráticas de un nuevo tipo que prometían acabar, si no con el capitalismo, por lo menos con su versión neoliberal. Estos países se reconocieron bajo el lema del “socialismo del siglo XXI” para diferenciarlos de vías más socialdemócratas o “moderadas”. Hoy, el escepticismo y la decepción han reemplazado al entusiasmo inicial.

Nota El giro a la izquierda: los gobiernos locales de América Latina

“El giro a la izquierda: los gobiernos locales de América Latina” propone aterrizar el fenómeno político-ideológico del giro a la izquierda hacia lo local, pensando los cambios en el mapa político de los gobiernos de la ciudad, de manera que permita evaluar las relaciones entre lo local y lo nacional en la región, las nuevas formas de representación política y definir lo que se entendería como Gobierno de izquierda en la ciudad.

Muerte asistida a una joven República

Me preguntan a regañadientes de qué lado estoy, “¿Con el PSDB y contra la corrupción, o con la delincuencia del PT y sus doctrinas totalitarias?”. No son pocos mis disgustos con el actual gobierno, pero, estar contra la corrupción y con el PSDB o reclamar democracia pidiendo dictadura son aporemas comparables a llamar a un grupo de parapolíticos un “centro democrático”.

La dignidad de abajo

Rescatando un viejo eslogan del gobierno mexicano, “mover a México”, podríamos afirmar que mientras “México se mueve” y sus instituciones se fortalecen y las reformas económicas avanzan en pro del fortalecimiento del sistema económico, los movimientos sociales, los pueblos dignos y resistentes avanzan con la mirada en alto, fomentando la organización popular, reforzando la memoria y continuando con la lucha social, esa que nace de abajo.

América Latina y China: Alianza o subordinación

El futuro depende de las decisiones y los aprendizajes del pasado. Solamente con la modificación del inveterado rótulo de Estados “subdesarrollados” y el rescate de una identidad capaz de enfrentar los retos del mundo actual, abierto a nuevas perspectivas y al diálogo con nuevos territorios, es posible hablar de un futuro promisorio para América Latina y el bienestar de sus pueblos.

¿Relatos de una falsa democracia? La participación social en los esquemas de integración: el caso de la Unión Suramericana de Naciones – UNASUR

La escasa voluntad política real para permitir que los ciudadanos suramericanos incidan en el proceso de integración demostrada en la insuficiente divulgación del encuentro, las alusiones casi nulas sobre sus miembros y la ausencia de políticas nacionales sobre la participación en este tipo de esquemas supranacionales y, en suma, sobre las ventajas de un proceso de integración, hacen que muchas de las iniciativas se queden en declaraciones de buenas intenciones sin aplicación real y efectiva en el desarrollo de los pueblos.