Revocatoria y democracia: el difícil camino de la participación ciudadana en Colombia

Los defensores del Alcalde manifiestan un rechazo absoluto a la revocatoria con argumentos baladíes, como que Peñalosa es un gran administrador, urbanista y conocedor como ninguno de la ciudad y su problema es que no sabe comunicar o que es mal político. Si todo esto fuera cierto, no habría de que preocuparse porque convocados los ciudadanos en un proceso electoral, con una buena campaña de información, ratificarían su mandato.

¿Bogotá mejor para todos y lucha de clases? ¡Sí, por favor!

Ante la actualidad habrá que defender las firmas y el sentimiento de indignación en la calle con vistas a la articulación de un movimiento ciudadano con vocación de poder. Así pues habrá que pensar que la Bogotá mejor para todos requiere que pensemos en la lucha de clases como forma de pensar la política, ganarle el espacio a esa rosca que se ha beneficiado pasa descreer y crear nuevas formas de gobierno es una apuesta del ciudadano de a pie, así que ¡sí, por favor!

Bogotá: ¿Urbanización (in)sostenible?

En un momento tan crítico en la historia del país, es necesario revaluar la creencia generalizada de que sólo las ciudades “traen progreso” y que la gente vive mejor en metrópolis cuyos problemas de transporte, ambientales, y de escasez de servicios son en muchas ocasiones inmanejables. Si se le espera dar una oportunidad al campo colombiano como eje de desarrollo económico y social, la construcción de macroproyectos en ciudades caóticas y desiguales como Bogotá posiblemente no son la respuesta adecuada de autoridades distritales, constructores y urbanistas a la problemática nacional.

Por la defensa del sistema: autoritarismos en el gobierno del transporte “público” y la movilidad en Bogotá

Independientemente del debate financiero, urbanístico y de planeación (incluso de seguridad) que merecen estos episodios, he pretendido resaltar cómo la Administración asume un discurso político de odio, segregación y obediencia de la ley. Hay ciudadanos buenos y malos: los malos se cuelan en el sistema, son vándalos, capaces de matar y, sobre todas las cosas, no aceptan pagar por usar el Transmilenio.

La gestión del espacio público de Peñalosa en cuatro ideas. Algunas características de la ciudad neoliberal

¿Por qué continuar con un alcalde que gestiona nuestro espacio público como espacio privado y para el negocio?, ¿para qué continuar con un alcalde que propone una ciudad en la cual no me puedo encontrar con la y el otro? Y finalmente, ¿cómo seguir con un alcalde que hace de la administración de nuestra ciudad su propio negocio?

De la oposición a las corridas y otras pseudo contradicciones

Reconocer que tenemos un largo camino por recorrer y muchas cosas que aprender, no se puede traducir en la renuncia a oponerse a aquello sobre lo cual hemos reflexionado y decidimos confrontar. Por eso, el carácter tradicional de las corridas de toros o las contradicciones de quienes se oponen a ellas no puede deslegitimar la oposición frente a las mismas. Existen muchas tradiciones como ésta que por sus consecuencias deberían ser abolidas y que no merecen un lugar distinto al de la memoria colectiva.

Revocatoria al mal gobierno

Peñalosa representa el modelo de ciudad contrario a los derechos ciudadanos, su modelo de desarrollo urbano representa a constructores y especuladores del suelo, busca imponer un modelo de ciudad excluyente, orientado a los negocios, la generación de rentas del suelo para particulares, la inversión de capital y la obtención de utilidades económicas privadas.

Por la Bogotá querida, deseada y construida colectivamente*

La cultura debe ser el hilo que entreteja la política pública. Cultura entendida como configuración de sentidos, como significación de las dimensiones éticas, estéticas y afectivas de los individuos y colectivos, como entrecruzamiento de entramados que se configuran en las prácticas sociales de los ciudadanos en sus distintas trayectorias y formas de habitar la ciudad, de apropiarse de ella en su diario transcurrir en medio de complejas luchas de poder y de diversas tentativas por democratizar la ciudad.

Bienvenidos al siglo XXI: fin del conflicto, construcción de paz y reconciliación

Necesitamos plantearnos seriamente el propiciar espacios y formas de participación que recojan desde las formas tradicionales, las Juntas de Acción Comunal, hasta las más recientes como las derivadas de la extendida propiedad horizontal, pasando por formas sectoriales y de intereses particulares, con el propósito de que puedan tener capacidad de decisión sobre aspectos de la vida pública y presupuesto para ejecutar sus acciones, de lo contrario podríamos perder una oportunidad para profundizar nuestra convivencia, para avanzar en la construcción de ciudadanía y enriquecer la democracia representativa reduciendo las brechas de desarrollo social, económico y cultural que hoy tenemos.