¿Cómo perder la tierra en Colombia desde la guerra y la ley?

Al seguir esta ruta de identificación con los mecanismos de decisión y participación locales-comunitarios, el reconocimiento del territorio se antepone como el requisito de control autónomo en el que la preservación, cuidado y significación social y cultural son las variables de defensa por la vida, ante los proyectos económicos de muerte respaldados en el plano militar y soportados desde el marco legal.

Los derechos humanos en la vida cotidiana

En un contexto de superación del conflicto armado y tránsito hacia la paz como el que vive Colombia, se presenta una gran oportunidad para iniciar un proceso pedagógico y público para que la comprensión de la importancia y el sentido de los DDHH abarquen más allá de los límites de la violencia sociopolítica y atraviesen la vida diaria de todo el mundo y que sin tales garantías, no es posible hablar de democracia y paz.

Las Ciencias Forenses en el proceso de transición en Colombia

¨ La posibilidad de encontrar a todas las víctimas de desaparición forzada, esclarecer la verdad y garantizar el acceso de las víctimas a la justicia en el marco de la transición, depende en gran medida de la capacidad de las instituciones del Sistema de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición de generar alianzas con las ciencias forenses, ciencias básicas y la academia para innovar en la manera como hemos investigado las violaciones a los derechos humanos en el país.¨

Para volver a sembrar: ¿qué pasó con la paz y la violencia en 2016?

Uno de los aspectos de mayor relevancia que destaca el informe es la importancia de la información para el posconflicto en dos niveles: por una parte, la necesidades de generar análisis prospectivos que le permitan al país generar respuestas preventivas a formas de violencia que sean consecuencia posible en el proceso de desmovilización e implementación de los acuerdos de paz. Por otra parte, resalta la importancia de pensar el problema de la violencia que afecta a los ciudadanos en clave de salud pública, por lo que apuesta por un país libre de violencia.

¿“Terceros” o determinadores? el proyecto económico paramilitar en Bajo Atrato

El caso de Curvaradó y Jiguamiandó debe ser el más documentado en el país en que se demuestra la relación entre sectores empresariales, institucionalidad civil y militar, grupos paramilitares, proyectos económicos y violaciones a derechos humanos y ambientales. Sin embargo, no es un caso excepcional o extraño: en vastas regiones del país, usando como excusa el desarrollo del conflicto armado, se impuso un modelo económico de acumulación por desposesión a partir del saqueo y el despojo llano; en que, con ciertas variaciones, se repitió lo ocurrido en el Bajo Atrato.

En memoria del pescador Lucho Arango ¿Qué está pasando con los liderazgos sociales en Colombia?

En una Colombia en donde la participación política ha estado restringida, en donde el poder político ha estado demasiado tiempo concentrado en élites económicas y sociales que a su vez conforman élites políticas intolerantes al cambio, el espectro de oportunidades para la participación y la trasformación social que abre la implementación de los acuerdos de paz en los territorios puede ser visto como una amenaza.

Guerra, paz y movilización social

Desde la perspectiva de estos autores la posibilidad de evitar las guerras pasa, en último término, por la activación de una variable política entendida como acción desde arriba. No obstante, y a despecho de su peso específico intelectual, ni Einstein ni Freud logran percatarse de que ya en la realidad de su tiempo se venían desarrollando procesos sociales y políticos que ponían en entredicho esa fe en la autonomía del Estado como garante de la paz.

La primavera de la paz

Esta es la Primavera de la Paz, tuvieron que transcurrir 14 años, miles de asesinatos y millones de pérdidas económicas y materiales para que entendiéramos como país que la guerra no va más. Ya hemos ganado el nobel (que lo merece es el pueblo colombiano por persistir en la paz), ya hemos ganado la extensión del plazo para el cese bilateral (que debe ser definitivo), ya hemos ganado la mesa con el ELN (que pronto debe arrancar), pero esta primavera no puede parar hasta ganar la más hermosa de todas las batallas: la paz, estable, duradera, real, democrática y completa.

“Mató el tigre y se asustó con el cuero”: ¡refrendar la paz en Colombia!

En mi interpretación de este dicho, la simbología del tigre se refiere a la fantasía militarista de la guerra, la realidad del cuero al conflicto político constitutivo de la paz. Contra la cobardía militarista que sigue proyectando en el tigre sus ilusiones de una Colombia sin conflicto de clases, el heroísmo pacifista resiste con asumir responsabilidad por los cientos de miles de víctimas que ha dejado esa guerra, para darles propio entierro. Asumir responsabilidad por el cuero quiere decir confrontar las causas sociales que han hecho que el irreducible conflicto que nos constituye se exprese no en la forma política del desacuerdo, sino en la forma armada de la violencia. El cuero, en otras palabras, no desaparece, así como no desparecen los millones de víctimas que ha dejado el conflicto armado colombiano.