Bienvenidos al siglo XXI: fin del conflicto, construcción de paz y reconciliación

Necesitamos plantearnos seriamente el propiciar espacios y formas de participación que recojan desde las formas tradicionales, las Juntas de Acción Comunal, hasta las más recientes como las derivadas de la extendida propiedad horizontal, pasando por formas sectoriales y de intereses particulares, con el propósito de que puedan tener capacidad de decisión sobre aspectos de la vida pública y presupuesto para ejecutar sus acciones, de lo contrario podríamos perder una oportunidad para profundizar nuestra convivencia, para avanzar en la construcción de ciudadanía y enriquecer la democracia representativa reduciendo las brechas de desarrollo social, económico y cultural que hoy tenemos.

Las amenazas al proceso de restitución de tierras

El mecanismo judicial de restitución de tierras es sin duda valioso, pero será inane en su propósito de proteger los derechos patrimoniales de cientos de miles de familias que huyendo de la violencia fueron despojadas o forzadas a abandonar no menos de 4 millones de hectáreas, según los registros oficiales, si quienes promovieron el desplazamiento o se beneficiaron de él, no son perseguidos judicialmente y sancionados proporcionalmente a la gravedad de los crímenes cometidos.

Paramilitarismo hoy: rasgos comunes entre antiguas y nuevas estructuras

La presente columna se centrará en tres aspectos que buscan demostrar algunos rasgos comunes entre las antiguas estructuras paramilitares y los actuales grupos post-desmovilización, responsables de una gran parte de la violencia sociopolítica que se presenta actualmente, especialmente amenazas y desplazamiento forzado por motivos relacionados con liderazgos sociales y políticos.

El duelo y la paz

El duelo es entonces un asunto que oscila entre lo individual y lo colectivo. Cuando se pierde a alguien, no solo se apaga la vida de otro, se suspende todo un trazo de la vida en común que debe ser reparado, esta reparación no obstante, requiere de una serie de estructuras sociales e institucionales que la viabilicen.

Los desaparecidos

Es necesario reconstruir la verdad, la que intentaron ahogar y sumir en el lecho de un río hasta deshacerse en la naturaleza; la que buscaron sepultar bajo la tierra, la basura y los escombros; la que quisieron incinerar para que no dejara ninguna huella distinta a la que deja la ceniza al mezclarse con el polvo y el agua. Allí se encuentra la posibilidad de construir una sociedad que no esté marcada por el silencio, el olvido y el miedo.

Ley de víctimas. Del censor de la eficacia a la construcción de un sentido político

¿Cómo entonces la ley de víctimas y restitución de tierras y sus programas de reparación nos ayudan a desactivar, a frenar y a hacer posibles otras maneras de vivir? ¿Cómo pensar un mecanismo jurídico creado por el Estado y un conjunto de políticas de reparación desplegadas por éste como un medio para hacer visibles confrontaciones y desacuerdos frente a ese deber ser hacia el que todos tendríamos que aspirar?

De “sapos” y preacuerdos

¿Es realmente la igualación entre las Fuerzas Armadas y las fuerzas insurgentes un sapo, una consecuencia negativa que debe ser asumida por la opinión pública para poder tener un país en paz? La respuesta a esta pregunta es: no. La igualación entre las Fuerzas Armadas y la guerrilla no es un “sapo”, ni un mal desagradable pero necesario, sino una oportunidad de entender que el Estado en Colombia no es un tercero neutral, sino un actor más dentro del conflicto armado.

La violencia y los violentos

Esa violencia manifiesta ligada a la concentración de la tierra y que se materializa en millones de campesinos desterrados y empobrecidos es constitutiva de la tragedia colombiana que los medios masivos ocultan y que es central abordar si se quiere realmente construir una Colombia en paz. Si no tiene lugar una reforma agraria en serio, la paz dejará de ser una posibilidad para ser una quimera.

Una opinión sobre el concepto de “Sociedades extremadamente violentas”

Ahora la violencia no sólo descansa en una estructura política y económica, sino en las relaciones más íntimas de la comunidad; por esa razón la licencia de la civilización se extiende para transformar nuestros “valores y actitudes”. El problema vendrá cuando la cifra estadística evalúe y señale nuestros “valores y actitudes” y no la estructura política y económica. En ese momento todos seremos una amenaza “extremadamente violenta”.