Seudo-ciudadanía y falsa indignación

La indignación, esta pasión vehemente que genera rechazo, cumple un papel fundamental en la construcción de ciudadanía y en la conciencia de ser sujetos de derechos y de deberes. La indignación legítima es uno de los motores más importante para la organización y movilización social capaz de transformar realidades injustas complejas, como la corrupción.

¿Por qué no pasa nada con tanta corrupción?

La corrupción involucra entender la dualidad presente en las instituciones actuales: de ser por un lado la garantía de estabilidad y, por el otro, herramienta para el enriquecimiento de algunos sectores de la sociedad. Así pues, los Zuluaga, los Vargas, los Santos, los Samper y los menos visibles en la arena política, los Sarmiento, los Ardila, etc., representan esos grupos que han estado estrechamente ligados a la construcción del Estado, pero que además se han enriquecido en el proceso.

Colombiano, no eres tan corrupto como piensas

Ya es común que la gente de derecha que no ha salido del closet de su propia ideología acuse a todos los políticos, partidos e ideologías de ser igual de corruptos. Sin embargo, Rafael Correa ha dicho, por ejemplo, que en los Panama Papers no aparece ningún expresidente o líder político de izquierda pero sí muchos de derecha. Habría que analizar la veracidad, falsedad, y en dado caso la proporción, de la supuesta corrupción ambidiestra.

(No) Más corrupción

La bandera anticorrupción es tan amplia que todos caben allí, es momento de pensar con atención cómo es posible que políticos tan disímiles tengan tanto en común. ¿Será que estos grandes políticos poco tienen que ver con sus electores? ¿Será que estos grandes representantes solo se representan a ellos y a quienes los financian?

La inconveniencia de priorizar la lucha contra la corrupción sobre la implementación de la paz

No cabe duda de que la lucha contra la corrupción en Colombia debe ser considerada como una tarea primordial. Sin embargo, es motivo de preocupación el modo en que, en medio de la coyuntura marcada por el gran escándalo del caso Odebrecht, se pretende priorizar esta lucha en detrimento del proceso de paz que, con el inicio de la fase de implementación, entra en su momento más delicado y decisivo.