Colombia hoy: decálogo desde el establo 

A nuestro Amahbul lo escuda cierta imagen de la ley (sus abogados), y lo amplifica su coro (los periodistas) con sus alertas, sus extras, su “última hora” y sus pánicos. Es así un ejercicio controlado de la palabra, sin rivales ni disputas, ligado al mando. Pero no se produce ninguna verdad, ningún abismo, nada insospechado: sólo la repetición de lugares comunes y signos conservadores (patria, honra), la reiteración de frases redundantes: la ilegalidad no riñe con el sentido común y lo obvio. 

Actualidad de un discurso rectoral: intelectuales y elecciones en Colombia

Varios intelectuales incluso igualaron a Gustavo Petro con Álvaro Uribe (ni siquiera con Iván Duque, que era el candidato). Los igualaron como si fueran lo mismo, como si diera lo mismo izquierda que derecha. Como si todo valiera lo mismo, o si todo diera igual: la definición perfecta del nihilismo. Todo da igual, todo es lo mismo, entonces nada vale la pena, nos dijeron estos intelectuales: ni siquiera elijas, vota en blanco, asume que el mundo no es de experimentos, ni riesgos, bájale al tono, no es para tanto. Recuerda que todos aquí somos amigos de la paz, dicen. Da igual la verdad que la no verdad, comentan unos. La política es sólo el arte de lo posible, no de lo imposible dicen otros. Todo da igual, dicen estos intelectuales, no es tan grave, relájate…. nihilismo.  

¿Llegó la hora de que Colombia salga de las cavernas?

Por ahí pasa el cambio en Colombia. Muchas de las personas decentes pierden su tiempo y esfuerzo limitándose a no ser como los corruptos. De esta manera, solo se participa en el mito que ellos nos plantean. Ya es hora de negar al sujeto y no al predicado, el tiempo de no ser como ellos ya pasó, ya sabemos que las cadenas están rotas, ahora llegó el momento de salir de la caverna y pasar de no ser ellos a ser no-ellos.

¿Cuestión de idiosincrasia?

Puede documentarse un deterioro cultural en las últimas tres o cuatro décadas que quizá sea lo que exacerba la sensación de que aquí no hay nada que pueda hacerse, que todo ha estado siempre muy mal y que así continuarán las cosas. Pero hay un peligro que subyace tras los pensamientos que otorgan a ciertas comportamientos y actitudes un carácter absoluto e inmodificable, que vienen a ser causa y consecuencia de todos nuestros males: nos inmovilizan.

¿Qué piensan de la política Colombiana los venezolanos que viven en Colombia?

Nos pusimos en la tarea de consultar con algunos venezolanos (venezolanas para ser más exactos) que conocen o inclusive, que han trabajado en política colombiana, sobre su percepción frente a la misma y sobre la política en general, después de dejar Venezuela para venir a Colombia. ¿Cuál, consideran ellas, es la relación entre la política de Colombia y los venezolanos?

Sobre las dualidades

El escenario político colombiano también está regido por este tipo de primitivismo binario (por llamarlo de algún modo), en donde, a fin de cuentas, solo prevalecen dos posturas: los que están a favor de Uribe y los que están en contra. Lo mismo sucede en los Estados Unidos con Donald Trump. El advenimiento de la llamada ‘tercera vía’ a finales del siglo pasado, en la que surgieron figuras políticas como el entonces Primer Ministro británico Tony Blair, con el tiempo terminó en un nuevo capítulo de la confrontación maniquea entre tories y laboristas.

Instrucciones para fumar marihuana

Para que usted fume marihuana hará falta un poco de confianza en la procrastinación. A la ética del trabajo, reivindicada por igual por marxistas, obreristas, neoliberales inescrupulosos y fanáticos protestantes, deberá usted contraponer su derecho al ocio o, en palabras de Bataille, al gasto improductivo. Olvide las técnicas americanas de estudio, las diez claves del éxito y demás atajos que le propone el capitalismo. Absténgase del trabajo útil.

Colombiano, no eres tan corrupto como piensas

Ya es común que la gente de derecha que no ha salido del closet de su propia ideología acuse a todos los políticos, partidos e ideologías de ser igual de corruptos. Sin embargo, Rafael Correa ha dicho, por ejemplo, que en los Panama Papers no aparece ningún expresidente o líder político de izquierda pero sí muchos de derecha. Habría que analizar la veracidad, falsedad, y en dado caso la proporción, de la supuesta corrupción ambidiestra.

Costumbres políticas, acogida e inclusión: Los retos del posconflicto en Colombia

El sujeto es lo que es a través de complejas tramas intersubjetivas y los espejos que nos muestran de manera fragmentada todo lo que hemos sido, somos o podremos llegar a ser, también nos configuran como hijos e hijas del conflicto, figuras que desde el punto de vista de la educación política deberemos saber tornear, moldear, afinar, en una etapa de posconflicto.

(No) Más corrupción

La bandera anticorrupción es tan amplia que todos caben allí, es momento de pensar con atención cómo es posible que políticos tan disímiles tengan tanto en común. ¿Será que estos grandes políticos poco tienen que ver con sus electores? ¿Será que estos grandes representantes solo se representan a ellos y a quienes los financian?

¿Cómo entender los impuestos en Colombia?

De una forma superficial, sumando el impuesto de renta que oscila en 34% de los ingresos, el IVA que corresponde, salvo casos diferenciales, al 19%, el impuesto a los combustibles, el impuesto al consumo, el 4×1000, el predial, la valorización, el impuesto de vehículos, etc. Podemos decir que un ciudadano colombiano promedio puede estar pagando en impuestos cercar al 50% de sus ingresos en un año.

De la oposición a las corridas y otras pseudo contradicciones

Reconocer que tenemos un largo camino por recorrer y muchas cosas que aprender, no se puede traducir en la renuncia a oponerse a aquello sobre lo cual hemos reflexionado y decidimos confrontar. Por eso, el carácter tradicional de las corridas de toros o las contradicciones de quienes se oponen a ellas no puede deslegitimar la oposición frente a las mismas. Existen muchas tradiciones como ésta que por sus consecuencias deberían ser abolidas y que no merecen un lugar distinto al de la memoria colectiva.

Las violencias contra las mujeres son un fenómeno político. O: “bajémonos del bus” de que los hombres que agreden a las mujeres son unas cuantas personas “enfermas”

No es gratuito que tengamos miedo de salir solas a la calle o coger un bus en la noche. Como bien lo han demostrado muchas feministas, no todas “necesitamos” ser golpeadas o violadas para sentir miedo, para sentir que debemos comportarnos de una determinada manera, en parte, para ser “buenas mujeres”. Y si de pronto algún día osamos pensar “que nos vale un carajo ser buenas mujeres”, no nos afanemos, recibiremos un insulto o un golpe que nos “recordará”, que “sí, claro que sí queremos ser buenas, muy buenas mujeres”.