Sobre el despotismo de la pulla, Claudia López y Sergio Fajardo

La razón del despotismo de estos opinadores es exactamente la misma razón del despotismo de Claudia López y Sergio Fajardo, es decir, un despotismo de personas sensatas que hacen un llamado a una política sin polarización, una política de los buenos modos que permitiría realizar una política sin violencias, sin populismos, sin promesas incumplidas y sin tomas de postura de mundo, es decir, el sueño de una política sin política.

¿La tercera es la vencida? el camino del “peje” a la presidencia de México

Faltando poco más de tres meses de la elección presidencial del 1 de julio—la cual no contempla segunda vuelta—Andrés Manuel López Obrador fue el blanco de más de 25 ataques por sus contrincantes en el primero de tres debates presidenciales. Esto demuestra que su primer lugar en las encuestas son una amenaza real para los partidos hegemónicos, los cuales siguen estigmatizando su candidatura con el rótulo de “castrochavista” en la propaganda negra.

¿Cómo interpretar la estigmatización a Petro por parte de sectores “centristas”?

Es necesario que la izquierda y el “centro” entiendan que deben aliarse para que haya por fin un verdadero cambio democrático en Colombia, tanto en el poder como en la sociedad, y que esto pasa por renunciar a la idea de “pureza”. Parece que la izquierda lo entiende cada vez más, pero por el lado del “centro” hay sectores que obstaculizan tal acercamiento. Estos sectores tendrán que decidir algún día si quieren ser copartícipes del cambio o seguir siendo funcionales al conservadurismo.

Filosofía del miedo y elecciones políticas

Todo demagogo, entonces, sólo tiene que tener los oídos bien abiertos e identificar una amenaza, un peligro, un temor; en pocas palabras, “un chivo expiatorio” que le permita representar todas las calamidades sociales, las inseguridades y los temores de la gente. Una vez identificado o construido, usando la mentira si es necesario, sólo hay que echarlo a andar. En Colombia ese “chivo expiatorio” es la nebulosa idea del castro-chavismo, es lo “Otro”, es el “Mal absoluto”.

“No más polarización” o las paradojas del miedo a la política

Llamar a no polarizar, en los términos en que se ha venido haciendo, no solo es igual a polarizar, sino que es equivalente a excluir aquellos sujetos y aquellas demandas y necesidades que han sido excluidas del terreno de lo político, implica oponerse a posicionar en la agenda pública temas necesarios para la construcción de la paz y dar continuidad a una estrategia discursiva del “centrismo no civilizador”.

El referéndum del 4 de febrero en Ecuador: significado e impacto regional.

Si bien Moreno puede contar con un apoyo promedio de 64 a 73% de votos válidos en las siete preguntas, el mayor oponente, R. Correa, obtendría entonces un apoyo de 30 a 40%. De ese modo, las principales lecturas que se han dado en Ecuador alrededor de esos resultados giran en torno al futuro político incierto de Correa, o incluso afirman que este proceso de consulta pone fin a un ciclo político, aunque suene un poco prematuro aseverarlo.

Gustavo Petro, el Populista maldito.

Ya que el populismo es —si estamos en lo correcto, como creo que lo estamos—una lógica discursiva de equivalencia identitaria —y no una ideología—, sería un error considerar al populismo como (esencialmente) oposición de democracia. Es el proceso mediante el cual un concepto determinado (en la identificación al mismo) adquiere carácter de sentido común, que bien podría oponerse a principios democráticos o potenciar y radicalizar su deber ser.

¿Por qué tememos tanto a Petro?

Le tememos tanto a Petro porque la democracia liberal aún nos asusta. Nuestra concepción de la democracia liberal es demasiado restringida como para darnos cuenta de que aquello que la amenaza no es el supuesto peligro del “castrochavismo” o del “populismo” sino la manera misma en que ponemos en práctica la discusión pública