¿Más allá del populismo?

Al cuestionar que el proyecto de la democracia radical tenga que pensarse desde el populismo no pongo en cuestión que la figura del pueblo tenga que ser reinventada y movilizada como figura polémica de un sujeto colectivo disensual que pone en cuestión las fronteras y criterios establecidos de lo común, pues esto es algo crucial en una comprensión radical de la democracia.

100 ediciones dedicadas a la opinión crítica

Es un tiempo de muchos desafíos, de construcción de paz, de superación de desigualdades, de mayor respeto por los derechos humanos, de profunda democratización. Un periodo en el que la presencia activa de medios de comunicación independientes se hace urgente para materializar espacios de expresión y participación política, en los que se puedan pensar los numerosos retos de la paz en Colombia.

Guerra, paz y movilización social

Desde la perspectiva de estos autores la posibilidad de evitar las guerras pasa, en último término, por la activación de una variable política entendida como acción desde arriba. No obstante, y a despecho de su peso específico intelectual, ni Einstein ni Freud logran percatarse de que ya en la realidad de su tiempo se venían desarrollando procesos sociales y políticos que ponían en entredicho esa fe en la autonomía del Estado como garante de la paz.

El miedo a la democracia

El tema de la participación directa de la sociedad civil en el escenario de la mesa de negociación entre el gobierno nacional y la última insurgencia de inspiración marxista que sobrevive en el continente, es un tema serio. Quienes ocupando posiciones privilegiadas de poder lo minimizan condescendientemente por su falta de “realismo”, están en verdad muy desconectados de la realidad del mundo en el que viven, y de cómo esa realidad nos exige repensar las formas de construcción de lo común desde la gente, desde abajo, desde los territorios, más allá del modelo ya históricamente en ocaso de la democracia liberal representativa, tal y como se ha instituido de manera dominante en las sociedades occidentales.

¡Olvídense de la Democracia! Transiciones para el 2018

Más que reglas demasiado abstractas sobre lo que debe o no debe ser la democracia, si la izquierda quiere conseguir escenarios de poder alternativos (más democráticos) debe apelar a un examen juicioso y detallado de nuestro presente histórico, en el que se asuma, sin pragmatismo arbitrario pero sin lecturas demasiado románticas, qué es lo que se busca, qué es lo que se propone y qué es lo que se ataca, en especial en función de las necesidades históricas que como país tenemos para construir una democracia más justa.

La posverdad y el 2018

No afirmo que debamos abandonar la disputa por lo verdadero al impugnar las mentiras de los políticos a través de mecanismos democráticos; esta es una tarea necesaria. Sin embargo, este nivel de confrontación se queda corto al momento de comprender el fenómeno al que se enfrenta. La verdad, en sus estratos, sobrepasa de lejos la correspondencia entre los enunciados y los “hechos”, pues se juega ante todo al nivel de la racionalidad de proyectos políticos para los que lo verdadero pasa por aceptar, utilizar y moldear los enunciados en función de un fin político.

Por la Bogotá querida, deseada y construida colectivamente*

La cultura debe ser el hilo que entreteja la política pública. Cultura entendida como configuración de sentidos, como significación de las dimensiones éticas, estéticas y afectivas de los individuos y colectivos, como entrecruzamiento de entramados que se configuran en las prácticas sociales de los ciudadanos en sus distintas trayectorias y formas de habitar la ciudad, de apropiarse de ella en su diario transcurrir en medio de complejas luchas de poder y de diversas tentativas por democratizar la ciudad.

Sorpresas electorales y vitalidad democrática: algunos apuntes para el debate

Lo que es revelador del discurso sorprendido es que nos ilustra qué tanta aceptación tenemos acerca de la incertidumbre electoral. Tanto las élites o actores en el poder que, ante una derrota imprevista, suelen aducir que “el pueblo no entendió” su acción o su programa, como también los ciudadanos que vemos nuestras convicciones o aspiraciones estrellarse contra la pared. ¿Tal vez porque a menudo se confunde lo que se prevé con lo que se desea?

Re-pensar una izquierda democrática en Colombia: un ethos común

Resulta necesario contagiarnos de un ethos común, es decir, de una forma de conducirnos en la que el otro debe ser parte indispensable del proceso de construcción individual y colectivo, debemos apostarle a re-organización de nuestros afectos en lo mínimo, en construir camaradería, compañerismo, hermandad para solidificar las bases de una organización conjunta, debemos imaginar horizontes de vida distintos, debemos cuidarnos mutuamente para hacer lo imposible.

Pequeños apuntes sobre la (ausencia) de democracia en la Nacional

El gobierno universitario tal como existe hoy en día no sólo le da la espalda a la comunidad universitaria, desconociendo su potencia y capacidad para discutir y decidir, sino al conjunto de la sociedad colombiana. Esta situación crea y recrea una relación en la cual una parte de la “comunidad universitaria” y supuestos representantes de la sociedad se constituyen en sujetos de la acción, imponiendo su modelo de universidad al resto de la comunidad universitaria, que es pensada y tratada como objeto que debe acatar todo aquello que se le dicta y exige.

Barrancabermeja en el espejo de Detroit

A primera vista parece que la cálida Barrancabermeja no tiene mucho que ver con la fría Detroit, pero hay aspectos que sí preocupan por lo similar. El primero de ellos es la dependencia de ciudades enteras con una industria en particular, en una fue la automotriz y en otra es la petrolera. La segunda similitud radica en que ambas industrias han entrado en crisis. La automotriz por la competencia de otros países y la petrolera por el agotamiento de sus reservas globales.

Perder una votación popular es cuestión de método

En la medida en que la élite política no tiene la última palabra en la decisión, se debe orientar el proceso de decisión para que tenga las mayores posibilidades de éxito ante el decisor final: el pueblo en su diversidad. Lo que implica la necesaria búsqueda del más amplio consenso político y social. La práctica del voto popular permite también, por medio de la expresión de las consignas de voto, extender la responsabilidad de las decisiones y de sus consecuencias al conjunto de los actores políticos, y no solo al gobierno.

La gramática política del Acuerdo y la necesidad de una democracia agonística. Una reflexión para la cátedra de Paz*

La cátedra de paz debe perfilarse como un trabajo de largo aliento capaz de crear conciencia ciudadana y opinión informada en torno a los acuerdos de paz, a las negociaciones con los actores armados y la búsqueda de verdad y justicia en torno a hechos concretos, pero proporcionando, al mismo tiempo, una perspectiva de conjunto sobre los problemas de violencia política en el país, sus implicaciones culturales, las condiciones estructurales que los han alimentado y ameritan profundas reformas sociales, políticas y educativas, así como sobre los intereses de los distintos actores en contienda.