La ideología de género y otros disparates

Por supuesto que considerar que los roles tradicionalmente asignados a mujeres y hombres no son naturales hace que éstos dejen de ser obligatorios y permite que pensemos en otras posibilidades de vida para todas las personas, más aún, para quienes no se sienten identificadas/os en la estrechez del binarismo sexual y de género. Por eso, no es aceptable un discurso que ni siquiera proviene de los textos que dice criticar. Mucho menos cuando ataca nuestras posibilidades de ser y realizarnos como personas. Al contrario, es necesario hallar otras maneras de encontrarnos y de resolver estas situaciones.

Las mentalidades son prisiones de larga duración

Aquello de la educación para toda la vida, una consigna que se fue imponiendo como desiderátum en las sociedades contemporáneas, nos muestra con claridad que nos debemos mantener en un aprendizaje constante en lo que se refiere a la adquisición de patrones culturales que garanticen que los avances jurídicos en torno a los derechos de las llamadas minorías sean respaldados en los diversos espacios societales.

Diversidad sexual, educación y violencia

Es importante promover un diálogo respecto a quiénes somos y queremos llegar a ser, y cómo vamos a generar un cambio que incida sobre todas las formas de violencia y discriminación que reproducimos por doquier pues, al parecer, los cambios que necesitamos no serán posibles solo con una reforma de un manual de convivencia o con la introducción de ciertos contenidos en una asignatura, pues al final parece que no es tanto con los estudiantes de nuestros colegios con quienes se necesita debatir y construir acuerdos para vivir de una manera auténticamente respetuosa de la diversidad.