Educación en tiempos de conflicto y posconflicto en donde la memoria es un lugar en llamas

Educar en la memoria implica no sólo trabajar con los testimonios de las víctimas, un valioso legado que enrostra nuestra propia historia, sino también aprender a narrarnos como sujetos capaces de reflexionar en torno a nuestras propias trayectorias, a sabernos y reconocernos como ciudadanos que hemos crecido en medio de contextos en los que la violencia ha sido la moneda de cambio en sociedades desiguales y fragmentadas en las que la intolerancia política y social ha marcado buena parte de nuestras subjetividades.