Redefiniendo los adversarios ante los desafíos del posacuerdo

Creo que las FARC, antes o después, terminarán haciendo parte de una amplia coalición de Izquierda, Polo-Progresistas-Verdes. Posiblemente, antes de 12 años, sin la disculpa de la guerra y en un clima de reconciliación, tendremos el primer gobierno de centro-izquierda en nuestro país que permitirá disputar la hegemonía elitista-bicéfala, y finalmente, iniciar el avance decidido hacia la materialización de las reformas democráticas aplazadas por décadas.

La primavera de la paz

Esta es la Primavera de la Paz, tuvieron que transcurrir 14 años, miles de asesinatos y millones de pérdidas económicas y materiales para que entendiéramos como país que la guerra no va más. Ya hemos ganado el nobel (que lo merece es el pueblo colombiano por persistir en la paz), ya hemos ganado la extensión del plazo para el cese bilateral (que debe ser definitivo), ya hemos ganado la mesa con el ELN (que pronto debe arrancar), pero esta primavera no puede parar hasta ganar la más hermosa de todas las batallas: la paz, estable, duradera, real, democrática y completa.

¿De verdad hay razones para votar “No”?

Cuando los uribistas afirman que el Acuerdo conduce al ascenso inmediato de las Farc al poder, gracias a los recursos políticos (curules) y comunicativos que tendrán las Farc, nos dicen por debajo de cuerda que no hay nadie en sus filas que tenga la capacidad intelectual y política para detenerlos democráticamente o vencerlos en debate. En esto hay que conceder que al menos hacen un diagnóstico honesto –aunque inconsciente- de sus propias capacidades.

Respuesta al amigo que pensaba votar No

Tú dices: ¿qué ejemplo le vamos a dar a las nuevas generaciones? Bueno, tanto tú como yo tenemos hijos. Hermano, ¿qué ejemplo le vamos a dejar? Yo te digo, démosles un ejemplo de grandeza, de generosidad, de perdón. Posiblemente, no seremos ni tú ni yo los que veamos este país en paz. Porque cuando este proceso termine, y si termina bien, y si el plebiscito se aprueba, va a haber muchos odios detrás. Ojalá no, pero es muy posible que muchos líderes políticos de las FARC reciban atentados, en otras palabras: todavía nos falta un camino de dolor (¡ojalá me equivoque!).

Es lo mismo pero no es igual, aunque también puede ser diferente (Respuesta a la opinión “más leída”)

La opción política por la que optaron las FARC-EP y el Gobierno, frente a un horizonte de destrucción mutua o de mediocridad normalizada y continua, fue precisamente la que tanto defendió Uribe: la reconfiguración de la “unidad social” en torno a la recuperación de la soberanía Estatal. Ahora bien, el Acuerdo Final problematiza la cuestión de “la unidad” introduciendo una representación del “espacio común” como un espacio plural, heterogéneo, esto es, representando “la diferencia” como un problema político y no como una forma de ruptura de dicha unidad, como una amenaza, como una monstruosidad incluso.

El SÍ sin memoria carece de sentido

Una campaña del SÍ que resista a la política de amnesia que se plantea desde el Estado, que exponga la responsabilidad del Estado y la señale, que defienda el SÍ como una manera de darle una oportunidad al Estado y sus élites de verdaderamente demostrar que pueden convivir con gente que piensa diferente es una campaña que educaría en la reconciliación, en la transformación de nuestra relación con el alzado en armas y nuestra redefinición como sociedad civil frente al Estado que durante muchos años le ha negado derechos humanos, sociales y políticos a su población.

La paz: tiempo histórico, tiempo de la política

Son estos los tiempos históricos de la política. Son estos los “cuartos de hora” de los pueblos para dirimir futuros históricos. En tiempos de política, de la grande y no de la pequeña que se resuelve en los conciliábulos y recintos del poder, no hay nada preestablecido, todas las bifurcaciones son posibles; sólo deciden las correlaciones de fuerzas, no sólo en términos de antagonismos, sino también de articulación y de cooperación.

El derecho a la paz

Creo que es necesario que los promotores de la campaña por el “Sí”, por fuera del liderazgo que ojalá sepa emprender Gaviria, planteemos la discusión sobre nuestra mirada y nuestras verdades simples; aquellas con las que podremos enfrentar las mentiras fáciles frente a las que no se puede luchar solo con las verdades complejas de pedagogía profunda. Porque para los éxitos electorales, según me han enseñado los propios publicistas, antes que diseños creativos con grandes recursos, se necesitan convicciones claras y capacidad de síntesis.

Una defensa jurídica de la Jurisdicción Especial para la Paz: hacia la develación de la criminalidad estatal

Ni la insurgencia ni los movimientos sociales hemos logrado -por ahora- la conquista del poder institucional. Y, haciendo un análisis concreto de la situación concreta, no hemos estado ni remotamente cerca de ello. La solución política del conflicto armado abre la posibilidad de construir una paz estable y duradera, cuya conclusión en el mediano plazo debería llegar a ser la llegada al poder institucional, desde las vías constitucionales y legales, de los sectores alternativos y populares históricamente excluidos y victimizados.

Participación política y seguridad en los borradores de La Habana

En La Habana parecen tener ciertamente la memoria fresca en cuanto a la redefinición del enfoque de la política de seguridad: ni el desastre humanitario de los años recientes, ni la violencia de los ochenta están fuera del tintero. No se trataría ya de disminuir los índices de riesgo para las inversiones sino de aumentar las posibilidades del ejercicio pacífico de la política, incluyendo a las poblaciones marginalizadas en la definición de sus destinos.

Bienvenidos al siglo XXI: fin del conflicto, construcción de paz y reconciliación

Necesitamos plantearnos seriamente el propiciar espacios y formas de participación que recojan desde las formas tradicionales, las Juntas de Acción Comunal, hasta las más recientes como las derivadas de la extendida propiedad horizontal, pasando por formas sectoriales y de intereses particulares, con el propósito de que puedan tener capacidad de decisión sobre aspectos de la vida pública y presupuesto para ejecutar sus acciones, de lo contrario podríamos perder una oportunidad para profundizar nuestra convivencia, para avanzar en la construcción de ciudadanía y enriquecer la democracia representativa reduciendo las brechas de desarrollo social, económico y cultural que hoy tenemos.

La participación de las mujeres en la Habana: a propósito de los límites de las negociaciones y algunos retos tras la firma de los acuerdos

Las mujeres colombianas tenemos mucho que decir sobre nuestros derechos y nuestras reivindicaciones, y el trabajo de las organizaciones de mujeres y feministas es innegable en ese sentido y ha dado muchos frutos, pero las mujeres también tenemos mucho que decir sobre el problema de las drogas y el narcotráfico, sobre la justicia y la participación política de las insurgencias tras la firma de los acuerdos, sobre la repartición y los usos de la tierra en el país.

Refrendaciones a debate

Para quienes imaginamos un proceso de paz más allá de la negociación del conflicto armado interno, la convocatoria y realización de una Asamblea Nacional Constituyente se convierte en una consigna de primer orden, pues representa la oportunidad histórico-política de refundar el orden constitucional y político colombiano sobre nuevas bases, fundamentalmente de carácter democrático popular y de justicia social, a partir de la convocatoria y deliberación del constituyente primario que es el pueblo.