¿Es importante que haya una mujer vicepresidente?

Es absolutamente indiferente que tengamos a la primera mujer vicepresidente —como si el sexo de quien gobierna fuera una prenda de garantía para la equidad—. (…) En este caso, le está sirviendo a un sector político ultraconservador, para mostrar su supuesto compromiso con las mujeres, sin necesidad de hacer nada en su favor. En un contexto como este, que haya una mujer en la vicepresidencia, al menos en lo que concierne a nuestros derechos, no representa nada.

Nosotras votamos por Francia Márquez Mina

Tenemos la convicción de que un gobierno alternativo a la hegemonía de poder que ha gobernado a Colombia a lo largo de su vida republicana abriría la posibilidad de activar el tono y actitud intelectual de Francia Márquez Mina: la interrupción de un presente que parece que se cierra sobre nosotras como una condena, para iniciar un nuevo momento político de reparación, de cuestionamiento del modelo de desarrollo y del centralismo racista y expropiador.

Las mujeres y las personas LGBT también nos estamos jugando la paz en estas elecciones

La coyuntura actual se nos presenta, a quienes defendemos los derechos de las mujeres y de las personas LGBT, también compleja. No es suficiente con elegir una candidatura que se comprometa a implementar el Acuerdo de Paz, por más fundamental que esto sea. Se trata de elegir una que comprenda que las discriminaciones que enfrentan cotidianamente las mujeres y las personas LGBT hacen parte también de las desigualdades estructurales que han alimentado el conflicto social y la lógica de la violencia en nuestro país, y que comprenda también, que estas desigualdades se acentúan aún más cuando se trata de mujeres indígenas, afrodescendientes, trans y empobrecidas, dados los altos niveles de estigmatización, racismo y clasismo que persisten en Colombia. En otras palabras, que comprenda que la paz nunca es completa si dejamos que se base en exclusiones.

Una academia lenta y sensible

El año nuevo, después del trajín del fin de año, de dar cierre y de correr para acabar, me ha permitido, en la calma de enero, pensar en el año viejo y en las prácticas que quisiera cambiar radicalmente y que han generado malestares en mi cuerpo. En este sentido y siguiendo a Silvia Rivera […]

Sobre Desgracia y la distorsión de la escucha masculina: acoso sexual, amor y violencia encubierta

El acoso no se va a acabar simplemente castigando y señalando en un tribunal. Antes bien, se trata de un arduo trabajo encargado de generar espacios y prácticas de reconocimiento, respeto y cuidado en la vida diaria: videos, charlas, clases, foros, cátedras, posters, películas, artículos, campañas, emisiones televisivas y radiales

Caballero, Perogrullo, la banalidad y la crudeza*

“Proponer un masaje”, “coger una rodilla por debajo de la mesa”, “tratar de dar un beso en la boca sin haber sido invitado”, puede ser algo trivial, cuando no implica un abuso de poder. Pero si el acto es realizado por una persona que aprovecha su posición dominante como jefe, sacerdote, presidente de la república, personaje nacional, productor de una película, profesor de un colegio o de una universidad, o simplemente hombre en una cultura machista, la conducta se convierte en una infamia y en un delito.

El revuelo de una palabra

Lo que se esconde detrás del debate es algo menos fácilmente asible desde la gramática. La mayoría de mujeres nos sentimos incluidas en el plural masculino, y por eso mismo la norma aún no cambia y a muchas mujeres les parece absurda la petición, mientras que la mayoría de los hombres no se sienten incluidos en el plural femenino. Es decir, si se usara solamente el plural femenino para referirme al total de una población compuesta por hombres y mujeres, incluso si las mujeres son mayoría, los hombres se sentirían ofendidos, su hombría se cuestionaría. Ser nombrado en femenino está mal visto y de ahí han salido todas las formas de ridiculizar la orden a la Alcaldía. No se trata entonces de la economía del lenguaje que tantos defienden, se trata de la costumbre.

El lenguaje incluyente: cuestión que no es sólo de género

Queda en evidencia que la preocupación por el lenguaje no es de ninguna manera un asunto menor, y que darle prioridad al lenguaje no opaca ni desdibuja otros elementos de las políticas públicas. Al contrario, la discusión sobre el lenguaje aporta decididamente en esa lucha por avances en la inclusión social y muestra de eso es el debate que la decisión sobre el distrito capital ha generado. Hoy la ciudad está pensando no solo en el lema, sino en cómo es de importante evaluar las políticas sobre mujeres de la Alcaldía Mayor y cómo eso parte incluso de sus acciones comunicativas.

25 de noviembre: violencias y resistencias

Así bien, aun cuando el 25 de Noviembre tiene cada vez más ese carácter institucionalizado, y aun cuando los distintos ejes de opresión nos querrían divididas y de una en una, es importante que sigamos gestando prácticas colectivas donde la apuesta por recuperar el espacio común de lo político sea una forma de resistencia que cuestione las violencias, a la vez que proponga transformaciones de fondo desde voces, miradas y experiencias propias, autónomas y creativas.

La paz incompleta y el re-continuum de las violencias hacia las mujeres

La superación del continuum de las violencias en medio del proceso de paz seguirá representando un enorme desafío que pasa por echar a andar diversas medidas tanto en la implementación de los Acuerdos de Paz como en la transformación de imaginarios militaristas reproducidos socialmente que se traducen en prácticas violentas hacia los cuerpos de las mujeres y que no están solamente ligados a las dinámicas del conflicto armado.