En Bogotá se puede ser… ¿transfóbic@? 

Aunque la institucionalización de la sigla LGBTI y la configuración de las subjetividades que la componen como partes de una comunidad más amplia es el resultado de una larga lucha, la idea de una colectividad LGBTI no está libre de tensiones, es problemática y ha sido problematizada. Las luchas de cada una de las letras que compone la sigla han sido diferentes y han estado atravesadas por diferencias de privilegios. Esto ha generado jerarquías entre las subjetividades que componen la sigla. 

La música trans de Linn da Quebrada y el aborto legal en Argentina: dos lecciones ético-políticas para Marta Lucia Ramírez y el Partido Centro Democrático

 Las alianzas y las posiciones morales y políticas de Marta Lucia Ramírez están claramente en una radical contraposición a las demandas, los reclamos y las disputas de las miles de mujeres que lograron impulsar la aprobación de la despenalización del aborto en la Cámara Baja de Diputados en Argentina. Colombia tiene una mujer vicepresidenta, sí, pero una mujer que no solo es antiabortista, sino que también imagina y promueve la conformación de un modelo familiar estrictamente heterosexual y heteronormado.

25 de noviembre: violencias y resistencias

Así bien, aun cuando el 25 de Noviembre tiene cada vez más ese carácter institucionalizado, y aun cuando los distintos ejes de opresión nos querrían divididas y de una en una, es importante que sigamos gestando prácticas colectivas donde la apuesta por recuperar el espacio común de lo político sea una forma de resistencia que cuestione las violencias, a la vez que proponga transformaciones de fondo desde voces, miradas y experiencias propias, autónomas y creativas.

La ideología de género y otros disparates

Por supuesto que considerar que los roles tradicionalmente asignados a mujeres y hombres no son naturales hace que éstos dejen de ser obligatorios y permite que pensemos en otras posibilidades de vida para todas las personas, más aún, para quienes no se sienten identificadas/os en la estrechez del binarismo sexual y de género. Por eso, no es aceptable un discurso que ni siquiera proviene de los textos que dice criticar. Mucho menos cuando ataca nuestras posibilidades de ser y realizarnos como personas. Al contrario, es necesario hallar otras maneras de encontrarnos y de resolver estas situaciones.

El feminismo no mata: a propósito de una columna anti-feminista cuyo autor se pretende defensor de un “feminismo riguroso”

Muy al contrario de lo que el columnista del Espectador afirma, pensadoras feministas han puesto de presente la importancia de incluir la “variable” sexo, y también la de género, en las investigaciones sociales y naturales. Los feminismos han avanzado serias reflexiones sociales, económicas, epistemológicas, ontológicas y políticas. Eso es feminismo riguroso, no estalinista, oscurantista, doctrinario ni obstinado.

El Primero de Mayo y el trabajo invisible

La lucha por el trabajo digno, razón por la que salimos el primero de mayo, no solo es la lucha por la idea abstracta de un único tipo de trabajador hallado en los “espacios convencionales” del trabajo. Es la lucha por unas condiciones de trabajo dignas para las mujeres en su vida cotidiana. Un reconocimiento de los cuerpos dobles que nos rodean y trabajan por nosotros.

Invocar al pueblo para negar derechos

Hacer de las consultas populares una forma de ampliación de la participación y garantía del respeto de los derechos del pueblo, no se basa únicamente en un criterio procedimental según el cual “si lo dice la mayoría que votó, entonces es legítimo y hay que acatarlo”. Esto no quiere decir que los argumentos religiosos, científicos, o históricos de distinta índole no deban hacer parte del debate público, ni desconocer que nuestras ideas estarán siempre mediadas por lo que creemos, pero es necesario pensar en los límites y los alcances de los mecanismos de participación, cuando son usados para poner en juego derechos fundamentales.

Violencia sexual y respuesta institucional: lo que no debe hacer el Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia

Es necesario contar con funcionarios públicos sensibilizados ante los rasgos que caracterizan la violencia sexual, la enorme impunidad que cubre este tipo de eventos y de quién es la responsabilidad que ésta exista. Culpar a las víctimas, cuando viene de un funcionario público que tiene competencia en la investigación de los hechos, es un claro ejemplo de cómo las estructuras de poder y subordinación son las que, precisamente, impiden que haya confianza en las denuncias y sus resultados.

Las violencias contra las mujeres son un fenómeno político. O: “bajémonos del bus” de que los hombres que agreden a las mujeres son unas cuantas personas “enfermas”

No es gratuito que tengamos miedo de salir solas a la calle o coger un bus en la noche. Como bien lo han demostrado muchas feministas, no todas “necesitamos” ser golpeadas o violadas para sentir miedo, para sentir que debemos comportarnos de una determinada manera, en parte, para ser “buenas mujeres”. Y si de pronto algún día osamos pensar “que nos vale un carajo ser buenas mujeres”, no nos afanemos, recibiremos un insulto o un golpe que nos “recordará”, que “sí, claro que sí queremos ser buenas, muy buenas mujeres”.

Apuntes sobre feminicidios, sociedad patriarcal e “ideología de género”

Menospreciar el enfoque de género implica también no comprender las raíces de la negación de la diferencia que es fuente de violencia contra los sectores más vulnerables y oprimidos: la pequeña Yuliana Samboní era una niña indígena desplazada y empobrecida. Una fatal víctima más de nuestra sociedad patriarcal machista que menosprecia a lo femenino, tanto en las mujeres y niñas como en las personas no-heterosexuales y transgénero.

Un nuevo Acuerdo y unos nuevos desacuerdos: Enfoque de género

El enfoque de género y sus pertinentes reflexiones sobre la construcción de identidades es una herramienta que permite ahondar no solamente en la dimensión pública de los sujetos y su interacción con las instituciones, sino en las circunstancias del ámbito privado que tienen un fuerte impacto en la manera y nivel de relacionamiento con dichas instituciones, y en consecuencia, el mayor o menor impacto de las políticas públicas en la transformación de realidades desventajosas para ciertos grupos poblacionales.

Nombre propio: para detener la violencia femicida

El 19 de octubre pasado tuvo lugar en diferentes ciudades de Argentina la manifestación denominada #NiUnaMenos para exigir “Basta de violencia machista, vivas nos queremos”. Los escasos datos oficiales sobre las formas y procesos de la violencia contra mujeres, travestis, transexuales y transgénero en Argentina expresan el carácter político de la misma, su profunda articulación con formas desigualdad de género persistentes.

Las violencias patriarcales en Argentina: apuntes para la comprensión desde los feminismos

Desde la diversidad de espacios feministas venimos generando acciones, estrategias, alianzas, no siempre alineadas en lo que entendemos por política, no siempre marchando juntas ni bajo la misma bandera, ni con banderas. Más bien nos complementamos cuando se puede, nos interpelamos con cada mujer agredida, violada, asesinada, nos resistimos a aceptar esta realidad como única y posible. Sabemos que la historia de opresiones es larga, pero también lo es la historia de las resistencias, y ahí nos situamos, en alguno de los múltiples campos de batalla por donde este modelo busque callarnos, borrarnos, silenciarnos. Como se escucha en las marchas, “somos un montón”, y tal como aprendimos, del feminismo no hay vuelta atrás.