El feminismo no mata: a propósito de una columna anti-feminista cuyo autor se pretende defensor de un “feminismo riguroso”

Muy al contrario de lo que el columnista del Espectador afirma, pensadoras feministas han puesto de presente la importancia de incluir la “variable” sexo, y también la de género, en las investigaciones sociales y naturales. Los feminismos han avanzado serias reflexiones sociales, económicas, epistemológicas, ontológicas y políticas. Eso es feminismo riguroso, no estalinista, oscurantista, doctrinario ni obstinado.

El Primero de Mayo y el trabajo invisible

La lucha por el trabajo digno, razón por la que salimos el primero de mayo, no solo es la lucha por la idea abstracta de un único tipo de trabajador hallado en los “espacios convencionales” del trabajo. Es la lucha por unas condiciones de trabajo dignas para las mujeres en su vida cotidiana. Un reconocimiento de los cuerpos dobles que nos rodean y trabajan por nosotros.

Invocar al pueblo para negar derechos

Hacer de las consultas populares una forma de ampliación de la participación y garantía del respeto de los derechos del pueblo, no se basa únicamente en un criterio procedimental según el cual “si lo dice la mayoría que votó, entonces es legítimo y hay que acatarlo”. Esto no quiere decir que los argumentos religiosos, científicos, o históricos de distinta índole no deban hacer parte del debate público, ni desconocer que nuestras ideas estarán siempre mediadas por lo que creemos, pero es necesario pensar en los límites y los alcances de los mecanismos de participación, cuando son usados para poner en juego derechos fundamentales.

Violencia sexual y respuesta institucional: lo que no debe hacer el Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia

Es necesario contar con funcionarios públicos sensibilizados ante los rasgos que caracterizan la violencia sexual, la enorme impunidad que cubre este tipo de eventos y de quién es la responsabilidad que ésta exista. Culpar a las víctimas, cuando viene de un funcionario público que tiene competencia en la investigación de los hechos, es un claro ejemplo de cómo las estructuras de poder y subordinación son las que, precisamente, impiden que haya confianza en las denuncias y sus resultados.

Las violencias contra las mujeres son un fenómeno político. O: “bajémonos del bus” de que los hombres que agreden a las mujeres son unas cuantas personas “enfermas”

No es gratuito que tengamos miedo de salir solas a la calle o coger un bus en la noche. Como bien lo han demostrado muchas feministas, no todas “necesitamos” ser golpeadas o violadas para sentir miedo, para sentir que debemos comportarnos de una determinada manera, en parte, para ser “buenas mujeres”. Y si de pronto algún día osamos pensar “que nos vale un carajo ser buenas mujeres”, no nos afanemos, recibiremos un insulto o un golpe que nos “recordará”, que “sí, claro que sí queremos ser buenas, muy buenas mujeres”.

Apuntes sobre feminicidios, sociedad patriarcal e “ideología de género”

Menospreciar el enfoque de género implica también no comprender las raíces de la negación de la diferencia que es fuente de violencia contra los sectores más vulnerables y oprimidos: la pequeña Yuliana Samboní era una niña indígena desplazada y empobrecida. Una fatal víctima más de nuestra sociedad patriarcal machista que menosprecia a lo femenino, tanto en las mujeres y niñas como en las personas no-heterosexuales y transgénero.

Un nuevo Acuerdo y unos nuevos desacuerdos: Enfoque de género

El enfoque de género y sus pertinentes reflexiones sobre la construcción de identidades es una herramienta que permite ahondar no solamente en la dimensión pública de los sujetos y su interacción con las instituciones, sino en las circunstancias del ámbito privado que tienen un fuerte impacto en la manera y nivel de relacionamiento con dichas instituciones, y en consecuencia, el mayor o menor impacto de las políticas públicas en la transformación de realidades desventajosas para ciertos grupos poblacionales.

Nombre propio: para detener la violencia femicida

El 19 de octubre pasado tuvo lugar en diferentes ciudades de Argentina la manifestación denominada #NiUnaMenos para exigir “Basta de violencia machista, vivas nos queremos”. Los escasos datos oficiales sobre las formas y procesos de la violencia contra mujeres, travestis, transexuales y transgénero en Argentina expresan el carácter político de la misma, su profunda articulación con formas desigualdad de género persistentes.

Las violencias patriarcales en Argentina: apuntes para la comprensión desde los feminismos

Desde la diversidad de espacios feministas venimos generando acciones, estrategias, alianzas, no siempre alineadas en lo que entendemos por política, no siempre marchando juntas ni bajo la misma bandera, ni con banderas. Más bien nos complementamos cuando se puede, nos interpelamos con cada mujer agredida, violada, asesinada, nos resistimos a aceptar esta realidad como única y posible. Sabemos que la historia de opresiones es larga, pero también lo es la historia de las resistencias, y ahí nos situamos, en alguno de los múltiples campos de batalla por donde este modelo busque callarnos, borrarnos, silenciarnos. Como se escucha en las marchas, “somos un montón”, y tal como aprendimos, del feminismo no hay vuelta atrás.

Del Acuerdo No Nos Sacan: las pugnas en torno a la memoria histórica y los derechos de las minorías

Bajo la consigna del “Acuerdo no nos sacan” los grupos de mujeres y comunidades LGTBI evocan no sólo sus derechos sino también sus memorias y la legitimad de ellas en clave histórica, reivindicando que en materia de verdad, justicia y reparación se requiere enarbolar la bandera de NUNCA MAS la discriminación de género y de orientación sexual, provenga de donde provenga.

El enfoque de género en los acuerdos de La Habana: Perspectivas y desafíos para el Movimiento Social

Muchas mujeres colombianas, como las lideresas sociales del suroccidente con las que tuvimos la invaluable oportunidad de hablar, tenemos la convicción de que los acuerdos en La Habana, de ser refrendados, constituyen una posibilidad única en tanto facilitarían la formación de un nuevo escenario político propicio para el avance y el fortalecimiento de las acciones colectivas y para las luchas del movimiento social, de las organizaciones populares, de mujeres, feministas, LGBTI.

Construyendo paz: el género, la raza y la clase, ¿cómo van ahí?

Parto de la siguiente reflexión: desde mi perspectiva, la idea de la construcción de paz, o de paces, parte del reconocimiento de nuestra experiencia en el caos-mundo, esto es, parte del reconocimiento de las “colisiones, intersecciones, refracciones, atracciones, convivencias, oposiciones, conflictos entre culturas de distintos pueblos” y entre distintos grupos sociales. De aquí se desprende la pregunta: ¿cómo construir paz o paces en el marco de nuestra diversidad y heterogeneidad?

El proyecto de La Regeneración y la “ideología” LGBTI. A propósito de la postergación de la experiencia de la modernidad en Colombia de Rubén Jaramillo Vélez*

Quienes negamos la negación de una sociedad diversa, consideramos que nuestros hijos e hijas, sin perder sus vivencias en la infancia, su inocencia, deben aprehender con plena naturalidad que hay más opciones de vida o de vivirla, creemos en que no hay razón de ser para que una persona sea juzgada, macartizada, excluida, menospreciada por su condición de género u orientación sexual; es un acto más que injusto, es un acto, en el sentido de la modernidad de Rubén Jaramillo Vélez, premoderno.

Las mentalidades son prisiones de larga duración

Aquello de la educación para toda la vida, una consigna que se fue imponiendo como desiderátum en las sociedades contemporáneas, nos muestra con claridad que nos debemos mantener en un aprendizaje constante en lo que se refiere a la adquisición de patrones culturales que garanticen que los avances jurídicos en torno a los derechos de las llamadas minorías sean respaldados en los diversos espacios societales.

La participación de las mujeres en la Habana: a propósito de los límites de las negociaciones y algunos retos tras la firma de los acuerdos

Las mujeres colombianas tenemos mucho que decir sobre nuestros derechos y nuestras reivindicaciones, y el trabajo de las organizaciones de mujeres y feministas es innegable en ese sentido y ha dado muchos frutos, pero las mujeres también tenemos mucho que decir sobre el problema de las drogas y el narcotráfico, sobre la justicia y la participación política de las insurgencias tras la firma de los acuerdos, sobre la repartición y los usos de la tierra en el país.