Megaproyectos

La obsesión por megaproyectos como el de Hidroituango está culturalmente apoyada por la megalomanía de una clase empresarial que saca réditos de usar ese mito de la antioqueñidad, aunque ello sea para el beneficio de unos pocos.
Tal vez sea el más peligroso, pero no es el primer megaproyecto avanzado por la clase empresarial antioqueña, según su particular noción de desarrollo. Así como tampoco es el primer caso en el que se han afectado gravemente los territorios, ni el primero en el que la comunidad y su conocimiento –a veces ancestral- han sido subvalorados y desoídos.