¿Cuestión de idiosincrasia?

Puede documentarse un deterioro cultural en las últimas tres o cuatro décadas que quizá sea lo que exacerba la sensación de que aquí no hay nada que pueda hacerse, que todo ha estado siempre muy mal y que así continuarán las cosas. Pero hay un peligro que subyace tras los pensamientos que otorgan a ciertas comportamientos y actitudes un carácter absoluto e inmodificable, que vienen a ser causa y consecuencia de todos nuestros males: nos inmovilizan.