Peste del Insomnio

Ganó Duque. Se salvó el país del “castrochavismo”. Con esa patraña de manipulación millones de votantes acudieron a las urnas, no por convicción en las virtudes del futuro gobernante, sino amedrentados por la amenaza de un cambio de estructuras que prometía el contrincante. Un cambio que implicaba una estrategia de inclusión, de diversidad y de pluralismo; una estrategia que garantizaba la consolidación de la paz arduamente alcanzada en la presente administración. 

Oposición económica

A diferencia de lo que se insinúa acerca de la implementación del Acuerdo de Paz o de la Consulta Anticorrupción, asuntos en los que Duque mostró en campaña una posición moderada y que abandonó al minuto de su elección, en el terreno económico Duque seguramente cumplirá lo prometido. Es decir, cumplirá los acuerdos que hizo de antemano con los grandes empresarios del país que apoyaron y financiaron su campaña, y lo hará sin importar el costo que esto tenga para la sociedad, como ya se prevé con el anuncio de Alberto Carrasquilla –coordinador del empalme con la administración Santos– sobre la necesidad de reducción del salario mínimo.  

Conflicto de clases servido en el gobierno Duque

Con la elección de Alberto Carrasquilla como asesor del programa económico de Iván Duque y su coordinador del equipo de empalme, el mensaje es muy claro: el conflicto de clases, la guerra frontal contra los y las trabajadoras de Colombia, continúa y probablemente se recrudezca. Ese mismo conflicto de clases que las élites y los políticos tradicionales se empeñaban en reducir a un odio sin sentido que Gustavo Petro quería incentivar o inventarse.