El discurso del odio – I

Todos los colombianos, en un ejercicio de autocrítica y de autorreflexión debemos ponernos en la tarea de asumir que nuestras acciones y pensamientos no pueden ser absolutos (sin conexión con nada más que con ellos mismos). Cuando hayamos aprendido eso, es posible que comprendamos que eso que dice el señor X de la señora Y no es un motivo para agredirnos, no es un factor que desencadene falsos argumentos sobre determinados temas como la paz, la migración, la familia, etcétera, que más allá de formar acéfalos trinantes, está destruyendo el ápice de luz que hay para un mañana mejor.