Llover sobre lo mojado: la demanda de prisión luego de la experiencia de la Ley de Justicia y Paz

En el marco de la justicia transicional, la pena debe cumplir, antes que nada, unos fines restaurativos frente a las víctimas, y otros orientados a la reincorporación a la comunidad. Sin embargo, una lectura de la experiencia de resocialización de los postulados de Justicia y Paz mostró la incapacidad de generar escenarios materiales de restauración y condiciones óptimas para la reconstrucción del tejido social y comunitario con víctimas y comunidades, así como una respuesta inoportuna en términos de tratamiento penitenciario.

El goce y la mirada del Otro

Esta reflexión fue originalmente presentada en el evento “Jornadas sobre la pregunta en la disyuntiva actual de las sociedad colombiana”, organizado por Analítica. Asociación de Psicoanálisis de Bogotá y la Escuela de Estudios en Psicoanálisis y Cultura de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia. En el evento, el público y los invitados discutieron sobre la situación colombiana a partir del cuento “La pregunta” de Stanley Ellin, traducido y publicado en el Archivo Mario Arrubla.

Aclaraciones frente al caso del profesor Beltrán

Si el profesor Sáenz Rovner no estaba de acuerdo con mi tesis, hubiera podido controvertirla en forma argumentada y hubiéramos tenido un debate abierto al respecto, como corresponde en la vida académica. Pero no fue así: como no aprobaba mi planteamiento, prefirió simplemente descalificarlo como “plastilina constitucional” para justificar “echar a un profesor de la universidad nacional”, para luego atacarme como inmoral, maltratador, etc.

La lógica del genocidio

Evitar el genocidio político es una necesidad que pasa por garantizar los derechos políticos tanto de los futuros desmovilizados como de todos los ciudadanos colombianos. Por lo tanto, invita a pensar en maneras de desactivar la posibilidad de que se combinen balas, dinero y votos, algo que no parece estar entre las prioridades de las élites que han sacado provecho de ella.

Cárceles, participación y transformaciones para la paz

El momento exige la confluencia de todos los procesos, de todas las agendas y de todas las esperanzas del conjunto de la sociedad. Para esto la participación de la población privada de la libertad y sus familias es fundamental y necesaria, no solo como un ejercicio de defensa de los derechos humanos, sino como una garantía para una verdadera democracia, base fundamental para la superación del conflicto y la edificación de una paz con justicia social.

Santiago, mi hermano

No es que desconozcamos que la Fiscalía tiene suficientes problemas en materia de corrupción y en la forma en que se relacionan con la vida política del país, ni tampoco que Montealegre haya logrado articular esos problemas de una manera muy peculiar. Se trata de que Uribe y sus hermanos menores han querido siempre hacer política por encima de la ley y que conseguir impunidad para tal práctica es más fácil cuando se es gobierno y más enredado cuando se es “oposición”.

La Comisión de la Verdad ¿hacia una nueva política de la verdad?

Pero así como la Comisión tiene la tarea de producir lo que, siguiendo a Foucault, podríamos llamar una nueva política de la verdad, dicho producto puede convertirse en un conjunto de hojas sin ningún valor si los movimientos sociales, las instituciones educativas, las organizaciones barriales y la sociedad en general no asumen la tarea de re-pensar el conflicto en virtud de sus condiciones históricas, de repensarlo como una condición que determina lo que es la sociedad hoy.

¿Buenas razones para quemar juzgados?

Antes de que la próxima reforma a la justicia rellene a pueblos como Caloto o Miranda de juzgados, si es que lo hace, habría que preguntarles a los ciudadanos qué tipo de justicia demandan, qué jueces se consideran legítimos en el territorio, bajo qué formas jurídicas se sienten amparados. Habría que entender que el lenguaje de la justicia debe corresponderse con el lenguaje del pueblo

Tres comentarios escolares sobre el anuncio de la creación de una jurisdicción especial para la paz

La puesta en marcha de este modelo de Justicia Transicional permitiría practicar formas de satisfacción real de los derechos de las víctimas, de construcción colectiva de la verdad sobre los delitos del conflicto, de formación de la imagen pública completa del complejo campo de victimarios y, finalmente, de habilitación de una lucha política tramitable por vías no violentas.

Ley de víctimas. Del censor de la eficacia a la construcción de un sentido político

¿Cómo entonces la ley de víctimas y restitución de tierras y sus programas de reparación nos ayudan a desactivar, a frenar y a hacer posibles otras maneras de vivir? ¿Cómo pensar un mecanismo jurídico creado por el Estado y un conjunto de políticas de reparación desplegadas por éste como un medio para hacer visibles confrontaciones y desacuerdos frente a ese deber ser hacia el que todos tendríamos que aspirar?

Por el reconocimiento de todos los presos políticos en Colombia

Si bien los presos políticos de guerra se benefician de un estatuto jurídico particular, a través del delito político, cuya reactivación con ocasión del proceso de paz podría resolver favorablemente su situación, la cosa es muy distinta para los demás presos políticos, que podemos calificar como “civiles”. En efecto, estos últimos no se benefician de un estatuto propio, pues el Estado niega su existencia, y podrían crecer en número en el “posconflicto”.

¿Para qué sirve la extradición en Colombia?

No se trata, por supuesto, de negar la posibilidad de la cooperación entre países sino, por el contrario, de enfatizar en que las relaciones internacionales deben promover la soberanía de las naciones, su autodeterminación y el respeto por los derechos humanos, así como el ejercicio propio de la justicia, sin desconocer los imperativos ético-políticos a que puedan dar lugar situaciones que violen el derecho internacional.

Y entre tanto debate de justicia transicional, ¿por qué centramos el debate en la cárcel?

Para el Procurador pareciera que los derechos de las personas (a que no las maten en la guerra o a que no las fumiguen aun sabiendo los impactos en salud, alimentación y ambiente) no debieran ser el objetivo final del sistema jurídico, sino simples herramientas para impedir cambios políticos que beneficien a la sociedad. Mejor dicho, un verdadero exponente del conservadurismo colombiano.

Los tiempos de la justicia

El hecho de que la justicia esté hoy atravesada por el espectáculo y la infinitud no significa que la única alternativa disponible sea la renuncia a la justicia. Quizás la crisis de la justicia permite hoy iluminar de un modo distinto la estructura temporal y lingüística con la que habilitamos cada presente en la lucha política.