El revuelo de una palabra

Lo que se esconde detrás del debate es algo menos fácilmente asible desde la gramática. La mayoría de mujeres nos sentimos incluidas en el plural masculino, y por eso mismo la norma aún no cambia y a muchas mujeres les parece absurda la petición, mientras que la mayoría de los hombres no se sienten incluidos en el plural femenino. Es decir, si se usara solamente el plural femenino para referirme al total de una población compuesta por hombres y mujeres, incluso si las mujeres son mayoría, los hombres se sentirían ofendidos, su hombría se cuestionaría. Ser nombrado en femenino está mal visto y de ahí han salido todas las formas de ridiculizar la orden a la Alcaldía. No se trata entonces de la economía del lenguaje que tantos defienden, se trata de la costumbre.

El lenguaje incluyente: cuestión que no es sólo de género

Queda en evidencia que la preocupación por el lenguaje no es de ninguna manera un asunto menor, y que darle prioridad al lenguaje no opaca ni desdibuja otros elementos de las políticas públicas. Al contrario, la discusión sobre el lenguaje aporta decididamente en esa lucha por avances en la inclusión social y muestra de eso es el debate que la decisión sobre el distrito capital ha generado. Hoy la ciudad está pensando no solo en el lema, sino en cómo es de importante evaluar las políticas sobre mujeres de la Alcaldía Mayor y cómo eso parte incluso de sus acciones comunicativas.