Megaproyectos

La obsesión por megaproyectos como el de Hidroituango está culturalmente apoyada por la megalomanía de una clase empresarial que saca réditos de usar ese mito de la antioqueñidad, aunque ello sea para el beneficio de unos pocos.
Tal vez sea el más peligroso, pero no es el primer megaproyecto avanzado por la clase empresarial antioqueña, según su particular noción de desarrollo. Así como tampoco es el primer caso en el que se han afectado gravemente los territorios, ni el primero en el que la comunidad y su conocimiento –a veces ancestral- han sido subvalorados y desoídos.

El asesinato de líderes sociales visto por los poderes públicos: Una cacofonía institucional.

La confusión de discursos institucionales y gubernamentales junto con la incertidumbre política reinante son una prueba fehaciente de que aún falta mucho camino por recorrer, para poder hablar de una verdadera política institucional en torno a la protección de líderes sociales y en aras de otorgarles garantías para su seguridad y su participación política.

El asesinato de líderes sociales en Colombia: una realidad negada pero ineludible

El hecho de que El Espectador haya decidido nombrar “personajes del año” a los líderes sociales asesinados o que resisten es una señal alentadora, en el contexto de la precaria implementación de la paz, un año después de la firma de los Acuerdos de la Habana (2016). Aun cuando no existe una política pública oficial para enfrentar el asunto, y persiste la negación oficial de la gravedad y sistematicidad del asunto.

No hay paz sin democracia: sobre la criminalizacion del pensamiento crítico

Es preciso que los casos emblemáticos de criminalización de la oposición política, o de manera más amplia del pensamiento crítico, sirvan para demostrar que la ausencia de democracia no necesariamente se traduce en una dictadura pero que puede manifestarse de manera mucho más sutil y guardando unas aparencias democráticas formales, como precisamente en el caso colombiano

Asesinato a líderes sociales y falta de garantías

Si desde el año pasado se vienen multiplicando las amenazas de muerte contra comunicadores, líderes sociales y campesinos; y si esta estructura represiva no parece cambiar ni disminuir a pesar de estar en medio de un proceso de paz, debemos buscar otros caminos intransitados para resistir estas formas de violencia estructural, debemos resistirnos al olvido inmediato y veloz de estas voces que retumban, resistirnos al silencio y a la ausencia y habrá que tomarnos en serio el Daño Político -con mayúscula- que este tipo de asesinatos causa a los movimientos sociales, a la búsqueda de la democracia en el país y a la construcción de la paz.