Cerrar ciclos y abrir los nuevos con detalles y motivos: qué se puede regalar para este fin de año

Es mérito de la obra el solo hecho de que su autor, Miguel Ángel Beltrán Villegas, la haya publicado después de haber resistido, persistido, insistido y existido, después de todo lo que le ha hecho el procurador Alejandro Ordóñez. Eso es suficiente para leerlo, reseñarlo, conseguirlo y regalarlo. ¿Qué mejor regalo que un documento escrito con un mensaje de esperanza para el proceso de paz, por un profesional serio y persistente en su lucha por la libertad del pensamiento crítico?

Cien años de soledad y la estirpe en Colombia*

Cien años de soledad nos habla de Colombia. Nos habla de la estirpe que en nuestro país puede reinar y de la autodestrucción que entre nosotros puede llegar a ser posible si la historia se vive como no-historia, si nos seguimos negando al pasado como memoria y al futuro como una construcción colectiva que sean capaces de ir más allá de la soledad y la oscuridad que impone la pasión del odio.

Cómo representar la violencia: sobre Los ejércitos de Evelio Rosero

La violencia no se puede representar, Rosero lo sabe, y es precisamente por eso que la propia representación debe incluir, como uno de sus rasgos constitutivos, el de su propia imposibilidad. De ahí el enigmático epígrafe que Rosero incluye de Molière: “¿No habrá ningún peligro en parodiar a un muerto?” ¿Cómo representar la masacre si el lenguaje resulta insuficiente frente al hecho que describe, si la representación encierra el riesgo de parodiar al muerto? Rosero lo sabe y asume el riesgo con responsabilidad, por eso Ismael solo puede reír con una risa que ya no controla (p. 157, 186, 195 y 203), la risa con la que los ejércitos creen que se burla de ellos cuando en realidad llora.

La economía política de la pregunta, o una poliética del periodismo: Reseña del libro Tzompaxtle. La fuga de un guerrillero

La poliética de Gibler consiste en confrontar una economía política de la pregunta que la inscribe en la lógica violenta del interrogatorio, con una economía política alternativa que la inscribe en la lógica ética de la conversación. La primera deshumaniza al otro, al destinatario de la pregunta, al incluir el lenguaje en el repertorio del dolor que inflige quien la enuncia. La segunda re-humaniza al otro, al restaurar el lenguaje que pone dos mundos en común mediante enunciados que se reconocen incompletos, falibles e interdependientes.

Adiós a Colombia y al olor de la guayaba

A unos días de decidir el próximo capítulo de la novela de Colombia con la elección del nuevo gobierno, hemos perdido a un hijo de la patria que muere y se queda en el exterior. Gabo nos recuerda el dolor del exilio y el largo flujo de colombianos que van en crescendo junto a las nefastas políticas de los que ocupan el poder desde siempre. ¿Cuándo podremos sentir nuevamente el olor de la guayaba en un país donde el 70% de sus residentes considera que va por mal camino?

“La soledad de América Latina” y el orgullo de ser colombiano

Nos han bombardeado por estos días con noticias varias que despliegan múltiples declaraciones, homenajes, columnas de opinión, a veces rimbombantes u oportunistas, sobre el reciente fallecimiento del escritor colombiano Gabriel García Márquez, y esta columna que escribo aquí no pretende contribuir a este bombardeo mediático que, en estos días de “duelo nacional”, ha venido creando un cierto consenso sobre la importancia de la obra y la figura de Gabo.