A nadie le interesa que se reduzca la producción ni el consumo de drogas

Los que exigen cifras, números y resultados no han comprendido que el fenómeno de las drogas no se soluciona con la destrucción de las plantaciones, ni con métodos violentos. Todo el glifosato del mundo no es suficiente para exterminar la producción de coca. Los cultivos se trasladan de lugar, mientras las poblaciones que viven en las zonas sufren sus efectos devastadores y los sistemas ecológicos experimentan pérdidas irreparables.

Los muertos de lo que no se negoció

Hoy el saldo rojo corresponde a los muertos de lo que no se negoció. Y lo que viene –continuar con la implementación a medias de un acuerdo fundamentalmente manoseado–, no parece pintar mejor. Por ahora, lo más inmediato es no perder de vista que los más directos responsables de ello son un congreso mafioso y un gobierno oportunista.

Tumaco: Una masacre que nos interpela

Esclarecer la verdad de lo acontecido es una exigencia de la familia de Aldemar y de la comunidad en Tumaco, así como la de precisar los responsables. La masacre en Tumaco también exige el cumplimiento efectivo del punto cuatro del Acuerdo Final, lo cual implica, además del cumplimiento de las medidas de atención inmediata allí en donde se han suscrito acuerdos de sustitución, no perder de vista la relación entre el punto cuatro de solución al problema de drogas de uso ilícito y el punto uno sobre reforma rural integral, así como la primacía de la sustitución voluntaria sobre la erradicación forzada.

¿A quién le sirve la erradicación violenta de la coca?

En este contexto, la masacre de Tumaco es una desgarradora historia de un conflicto que viene gestándose desde el inicio de la implementación del Acuerdo y que tiene al menos dos bases: en primer lugar, la política contradictoria que traslapa erradicación forzada con sustitución concertada y, en segundo lugar, la grave estrategia histórica del Estado colombiano de “firmar lo exigido, para incumplir lo pactado”. Esta estrategia se ha decantado desde hace más de un siglo en un ciclo vicioso de violencia-negociación-acuerdo-incumplimiento-violencia.

Posibilidades y límites del Acuerdo de Paz frente al tema de drogas ilícitas

A pesar de las limitaciones, no sólo en términos de la lucha antidroga sino de otros temas gruesos como la RRI, la importancia de los Acuerdos de La Habana radica en ser una contribución para el desate de la potencia transformadora y la generación de condiciones para que las luchas de una organización social y popular entren en el campo de disputa de estos y otros temas nacionales.

Llevar a la práctica “un nuevo enfoque” en materia de Política de Drogas: una necesidad apremiante más allá del discurso

Este documento presenta un contexto que plantea la necesidad de que el tema no solo se aborde teórica y conceptualmente desde otra perspectiva, sino que, sobre todo, se trate efectivamente de una manera distinta como parte de una política de salud pública orientada a eliminar, o al menos reducir, los efectos violentos y estigmatizadores derivados del consumo y de las políticas y actuaciones reales de las instituciones estatales.

UNASUR: ¿Telón de fondo de una nueva postura frente a las drogas en América Latina?

Como se ha pretendido mostrar, los cambios de perspectiva hemisférica sobre el abordaje del tema de estupefacientes no son recientes, sin embargo, pocos son los Estados que han incorporado este nuevo enfoque en sus normativas internas, salvo la vanguardia de Uruguay, Chile y Brasil, los gobiernos latinoamericanos se resisten a implementar medidas alternativas que aborden un fenómeno tan antiguo como la humanidad.

A propósito de Narcos: neomacartismo y marcianos

Narcos deja claro que, en paz o en guerra, Estados Unidos seguirá trazando el camino de Colombia hacia la libertad y la democracia de mercados. La otra diana esencial del nuevo tablero geopolítico norteamericano en la región es el país con el mercado más diversificado de América Latina, que ha estructurado una cercanía comercial y financiera con África y Asia, fuera de ser una pieza esencial del MERCOSUR, hoy amenazado por el golpismo de las élites tradicionales. Casualmente, el país del continente con mayor participación en la producción de la serie Narcos: Brasil.

El narcotráfico aún es una maldición en el fútbol de Colombia

Mientras se mantienen los altos índices de sintonía de las narco-novelas y las envidiables ventas de la narco-literatura, es necesario comprender que el dinero del narcotráfico, en las últimas tres décadas del siglo XX, evitó una crisis económica en Colombia, dificultades que sí afrontaron otros países de América Latina, es decir, la incidencia del narcotráfico, en distintos escenarios colombianos, es una verdad que aún no queremos ver.