Crímenes de lesa humanidad y paramilitarismo: el proceso contra Santiago Uribe Vélez por los 12 apóstoles

El hermano del expresidente de Colombia estaría en la cúspide del proyecto paramilitar nacional, como un jefe de, al menos, la misma jerarquía de quienes estuvieron como comandantes en el proceso de la ley 975 de 2005, y con mucho más poder político que cualquiera de ellos. Hace pocos días inició formalmente la etapa de […]

¿Fueron las auc una simple “alianza coyuntural de señores de la guerra y narcotraficantes”? reflexiones acerca de una sentencia de la sala de justicia y paz de Bogotá

Lejos de ser una alianza inestable de grupos criminales diversos, las AUC representaron un proyecto global coherente, beneficiado de todo tipo de complicidades, con una dimensión política innegable y un accionar similar en todo el territorio nacional. Las AUC se expandieron por todo el país y acumularon un poder descomunal, a tal punto que se puede decir que su triunfo representó, en cierta medida, la toma de posesión paramilitar de Colombia. Es decir la victoria de una “cultura paramilitar” que impregnó todas las esferas de la sociedad colombiana y que condujo a la llegada a la presidencia de la República de un personaje como Álvaro Uribe, arquetipo de esa cultura.

Jaime Garzón, un ícono de paz en una época de violencia

Es importante que quienes tienen la imagen del Ejército colombiano como la de unos soldados con los pulgares alzados en las carreteras del país, también puedan conocer que desde allí se promovieron estrategias de guerra política que no tenían como finalidad debilitar a la insurgencia en el marco del conflicto armado, sino debilitar a un “heterogéneo enemigo” del que hacían parte periodistas críticos, sindicalistas, integrantes de partidos políticos de oposición y defensores de derechos humanos.

¿“Terceros” o determinadores? el proyecto económico paramilitar en Bajo Atrato

El caso de Curvaradó y Jiguamiandó debe ser el más documentado en el país en que se demuestra la relación entre sectores empresariales, institucionalidad civil y militar, grupos paramilitares, proyectos económicos y violaciones a derechos humanos y ambientales. Sin embargo, no es un caso excepcional o extraño: en vastas regiones del país, usando como excusa el desarrollo del conflicto armado, se impuso un modelo económico de acumulación por desposesión a partir del saqueo y el despojo llano; en que, con ciertas variaciones, se repitió lo ocurrido en el Bajo Atrato.

Paramilitarismo hoy: rasgos comunes entre antiguas y nuevas estructuras

La presente columna se centrará en tres aspectos que buscan demostrar algunos rasgos comunes entre las antiguas estructuras paramilitares y los actuales grupos post-desmovilización, responsables de una gran parte de la violencia sociopolítica que se presenta actualmente, especialmente amenazas y desplazamiento forzado por motivos relacionados con liderazgos sociales y políticos.

No hay paz sin desmantelamiento del paramilitarismo

Es indispensable que haya una auténtica voluntad política de enfrentarse al problema. De lo contrario, Colombia sólo conocerá una “paz formal”, de la misma manera que tiene una democracia formal, de la cual se podrá jactar Santos en los medios y en el exterior pero que no mejorará las garantías democráticas y la participación política de los sectores tradicionalmente marginalizados.

Amenazas e intimidaciones en las universidades públicas

Las amenazas crean un escenario inverso al que pretendían implantar los amenazadores, es decir, crean en nosotras y nosotros la voluntad de acompañar de la forma más fraterna y abierta a quienes sienten la angustia de ser señalados por quienes no han comprendido que un lenguaje que pretende acallar, deja de ser lenguaje, deja de cumplir la labor crítica que tiene todo ser humano.

Dos olvidos uribistas. El doble rasero entre la negociación paramilitar y el proceso de paz con las Farc-Ep

Las posiciones diametralmente opuestas del uribismo y su partido en tan sólo estas dos aspectos comparados llevan a preguntarse por el trasfondo de sus críticas. ¿Son más importantes las víctimas de un bando que del otro? ¿El problema no es la ponderación de sus derechos con la paz sino a quién benefician estas reformas?

El artificio paramilitar

Las prácticas paramilitares están al nivel de deseos e intereses propios. Ante nuestras desgracias, no podemos seguir culpando a los grandes universales de religión, patria y familia; el problema paramilitar radica en que miles de colombianos estamos a la merced de un juicio que está a medida del delirio de “unos”, que no perciben el mundo fuera sus deseos de apropiación territorial.

La saga del paramilitarismo

Mientras existan las estructuras de poder que lo soportan, sectores capaces de financiar ejércitos con el fin de salvaguardar sus negocios ilegales o sus mal habidos capitales –económicos y políticos-, habrá paramilitarismo. Eso explica el que la aplicación de la Ley de víctimas y restitución de tierras, con todas sus falencias, haya tenido como principal obstáculo la operación del paramilitarismo, aupado por quienes se han beneficiado del despojo.