Ser líder social no es delito

Estamos entonces ante un escenario que se caracteriza por el crecimiento de la movilización social y la represión estatal. No se trata, exclusivamente, de las consecuencias de la firma de un acuerdo de paz, como tampoco de la explosión de denuncias alrededor de la corrupción. Son vidas, demandas e injusticias históricas las que están saliendo a flote y ojalá quienes se sienten en la cresta de la ola política sepan leer este escenario.

Análisis de la participación de Colombia en la negociación del acuerdo regional para la aplicación del principio 10 sobre medio ambiente

La delegación colombiana en la negociación del Acuerdo para aplicar el Principio 10 se encargó de presentar algunas sugerencias que debilitan el contenido de los derechos de acceso y que postergan su goce efectivo. Esta delegación debe ser consciente de que su apuesta por la flexibilización de tales derechos puede tener eco y estar inspirando una política de opacidad y no de transparencia en materia de datos ambientales en toda la región.

La movilización después del 2-O

Vienen más marchas. Yo no sé cómo serán. Tengo claro, eso sí, que detrás de la plaza llena, las asambleas y los gritos hay esfuerzo de gente real que ya no puede creer en la esperanza ni en que todo saldrá bien porque eso dice el muro del Facebook todas las mañanas. Ahora sólo tenemos el esfuerzo concreto, ganemos o perdamos, para no morir de tristeza. Ese esfuerzo hay que cuidarlo, respetarlo y valorarlo, por supuesto, lo que nos implica una tarea dura pero feliz, de todos los días.

Garantías, seguridad, participación y confianza: Algunos retos para avanzar hacia la paz

Una vez desmovilizadas las insurgencias, ajustar y reacomodar poderes, termina siendo un gran desafío: las comunidades y sus organizaciones políticas han de ganarse un lugar importante y decisorio; las autoridades elegidas tendrán que ver a las comunidades como sujetos de derecho, poder de acción y decisión, pero además, asumir el papel de ejecutoras de mandatos otorgados por la población; las autoridades militares ocupar el lugar limitado y dependiente de la autoridad civil como corresponde, y despojarse de esa súper estructura onerosa que les permitió el establecimiento con la excusa del conflicto armado y bajo la cual tanto abuso han cometido.