Las plataformas comunes: una de las claves para entender el momento y evitar caer en la trampa de las divisiones históricas

Los espacios de convergencia abiertos recientemente por la Cumbre Agraria, así como la interlocución con el gobierno en mesas de negociación deberían estar acompañados de una cualificación de la propuesta que el movimiento social le hace al país. Esa cualificación pasa por una construcción local que, como las consultas populares, sepa encontrar los objetivos comunes que pueden articularnos y no una carrera por posicionar o dejar de lado alguno de los sectores del movimiento social y con ellos sus figuras territoriales.

¿Más allá del populismo?

Al cuestionar que el proyecto de la democracia radical tenga que pensarse desde el populismo no pongo en cuestión que la figura del pueblo tenga que ser reinventada y movilizada como figura polémica de un sujeto colectivo disensual que pone en cuestión las fronteras y criterios establecidos de lo común, pues esto es algo crucial en una comprensión radical de la democracia.

El miedo a la democracia

El tema de la participación directa de la sociedad civil en el escenario de la mesa de negociación entre el gobierno nacional y la última insurgencia de inspiración marxista que sobrevive en el continente, es un tema serio. Quienes ocupando posiciones privilegiadas de poder lo minimizan condescendientemente por su falta de “realismo”, están en verdad muy desconectados de la realidad del mundo en el que viven, y de cómo esa realidad nos exige repensar las formas de construcción de lo común desde la gente, desde abajo, desde los territorios, más allá del modelo ya históricamente en ocaso de la democracia liberal representativa, tal y como se ha instituido de manera dominante en las sociedades occidentales.

Pequeños apuntes sobre la (ausencia) de democracia en la Nacional

El gobierno universitario tal como existe hoy en día no sólo le da la espalda a la comunidad universitaria, desconociendo su potencia y capacidad para discutir y decidir, sino al conjunto de la sociedad colombiana. Esta situación crea y recrea una relación en la cual una parte de la “comunidad universitaria” y supuestos representantes de la sociedad se constituyen en sujetos de la acción, imponiendo su modelo de universidad al resto de la comunidad universitaria, que es pensada y tratada como objeto que debe acatar todo aquello que se le dicta y exige.

Bienvenidos al siglo XXI: fin del conflicto, construcción de paz y reconciliación

Necesitamos plantearnos seriamente el propiciar espacios y formas de participación que recojan desde las formas tradicionales, las Juntas de Acción Comunal, hasta las más recientes como las derivadas de la extendida propiedad horizontal, pasando por formas sectoriales y de intereses particulares, con el propósito de que puedan tener capacidad de decisión sobre aspectos de la vida pública y presupuesto para ejecutar sus acciones, de lo contrario podríamos perder una oportunidad para profundizar nuestra convivencia, para avanzar en la construcción de ciudadanía y enriquecer la democracia representativa reduciendo las brechas de desarrollo social, económico y cultural que hoy tenemos.

La participación de las mujeres en la Habana: a propósito de los límites de las negociaciones y algunos retos tras la firma de los acuerdos

Las mujeres colombianas tenemos mucho que decir sobre nuestros derechos y nuestras reivindicaciones, y el trabajo de las organizaciones de mujeres y feministas es innegable en ese sentido y ha dado muchos frutos, pero las mujeres también tenemos mucho que decir sobre el problema de las drogas y el narcotráfico, sobre la justicia y la participación política de las insurgencias tras la firma de los acuerdos, sobre la repartición y los usos de la tierra en el país.

Reinventar lo público

Lo público es el escenario de lo diverso, lo contingente y lo impensable, es el espacio en el que nada está determinado, un espacio de experimentación que muestra nuevos caminos de acción, no es claro si son preferibles o no, sin embargo, la política y la democracia se han vuelto tan estáticas que es necesario incluir algo de desorden, algo de experimentación, menos acuerdos y más diferencias, menos soluciones y más enfrentamientos, algo más amplio donde lo nuevo irrumpa.