Sobre la verdad conflictiva e inconveniente en la Memoria Histórica

Entonces, precisamente por su carácter de «raíz floja», en la memoria parece estar latente la capacidad de germinar y sembrar distintos campos de experiencia cuando emprendemos nuevos desplazamientos desde los que resistimos y elaboramos posibilidades de vida sin dejar de lado aquello que nos precede; desde ella transformamos espacios estériles y “echamos nuevas raíces” que abren trayectos a otras posibles experiencias.

Leopoldo Múnera: una postulación a la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad

Después de varios años de conocer al profesor Múnera, me atrevo a decir que él sabe que sin el esclarecimiento de la verdad no habrá una base sólida para la reparación y la no repetición, y que será vacua la posibilidad de desanclar las relaciones sociales de los órdenes de violencia que se desataron con el desenvolvimiento del conflicto armado.

Arte popular y cultura para la paz: apuestas estratégicas hacia la Nueva Colombia

El momento histórico nos impone superar inanes discusiones teóricas -que no pocas veces son el disfraz de intereses mezquinos personales o sectoriales- para, desde la práctica creativa y sensible, cautivar, enamorar y sumar voluntades y corazones a los procesos de transformación. Inventarnos y reinventarnos a partir de la sensibilidad y la emoción.

Costumbres políticas, acogida e inclusión: Los retos del posconflicto en Colombia

El sujeto es lo que es a través de complejas tramas intersubjetivas y los espejos que nos muestran de manera fragmentada todo lo que hemos sido, somos o podremos llegar a ser, también nos configuran como hijos e hijas del conflicto, figuras que desde el punto de vista de la educación política deberemos saber tornear, moldear, afinar, en una etapa de posconflicto.

Fortalecer la JEP, exigir su cumplimiento, materializar el acuerdo

Los incumplimientos al Acuerdo buscan generar tensiones al interior de la insurgencia, romper su cohesión y reventar el proceso; también desincentivar el apoyo de la sociedad civil a lo ya alcanzado. En ese contexto, debilitar aún más la JEP, tachándola como un escenario ilegítimo de impunidad estatal, además de injusto, no parece ser lo más pertinente, adecuado ni oportuno. Al contrario, el proceso debe ser rodeado, fortalecido y rescatado de quienes pretenden vituperarlo.

100 ediciones dedicadas a la opinión crítica

Es un tiempo de muchos desafíos, de construcción de paz, de superación de desigualdades, de mayor respeto por los derechos humanos, de profunda democratización. Un periodo en el que la presencia activa de medios de comunicación independientes se hace urgente para materializar espacios de expresión y participación política, en los que se puedan pensar los numerosos retos de la paz en Colombia.

Implementación del Acuerdo de Paz y Gobierno de Transición: apuestas y necesidades para el año que empieza

La experiencia internacional demuestra cómo la etapa más compleja y peligrosa de un proceso de paz es su implementación. De allí entonces la necesidad de asegurar la conformación de un Gobierno de Transición que permita consolidar el Acuerdo para la Terminación del Conflicto Armado; para a partir de allí, construir las condiciones que materialicen el desarrollo de una Paz Estable y Duradera; hacia un país incluyente, democrático y pluralista.

Re-pensar una izquierda democrática en Colombia: un ethos común

Resulta necesario contagiarnos de un ethos común, es decir, de una forma de conducirnos en la que el otro debe ser parte indispensable del proceso de construcción individual y colectivo, debemos apostarle a re-organización de nuestros afectos en lo mínimo, en construir camaradería, compañerismo, hermandad para solidificar las bases de una organización conjunta, debemos imaginar horizontes de vida distintos, debemos cuidarnos mutuamente para hacer lo imposible.

Latinoamérica, Trump y la actualización de las dominaciones

Los escenarios que se abren con la implementación de los acuerdos de paz, deben tener, por parte de los sectores críticos y de izquierda, una lectura antineoliberal, antiracista, antimachista y antiextractivista. El despliegue de la resistencia dependerá en gran medida del enfoque con el cual se construyan estos escenarios de implementación de los acuerdos y construcción de paz.

Que el genocidio no se repita

Muchas de las medidas de protección que realmente necesitan las organizaciones sociales no dependen de los esquemas de seguridad que se disputan los políticos o que algunos usan como símbolo de ascenso social. Entre otras cosas, porque hemos constatado que el Estado colombiano ha usado estos mismos esquemas para realizar acciones de inteligencia e incluso atentar contra la vida de las y los líderes.

¡Acuerdo ya! El fin de la guerra está próximo

No parecen convenientes, ni ágiles, las propuestas bien intencionadas de realizar consultas populares o convocar a un nuevo plebiscito; tampoco buscar la solución en audaces figuras jurídicas que se realicen en el seno del Congreso o en sentencias o autos de la Corte Constitucional. La solución está en las calles y en la movilización popular: el deber jurídico y la responsabilidad política de dar validez al Acuerdo corresponde al Gobierno Nacional y principalmente al Presidente de la República, quien conserva todas las facultades jurídicas que le permiten implementarlo. La decisión es política, tiene un contexto favorable para tomarla y es urgente que lo haga cuanto antes. Debemos exigírselo.

La primavera de la paz

Esta es la Primavera de la Paz, tuvieron que transcurrir 14 años, miles de asesinatos y millones de pérdidas económicas y materiales para que entendiéramos como país que la guerra no va más. Ya hemos ganado el nobel (que lo merece es el pueblo colombiano por persistir en la paz), ya hemos ganado la extensión del plazo para el cese bilateral (que debe ser definitivo), ya hemos ganado la mesa con el ELN (que pronto debe arrancar), pero esta primavera no puede parar hasta ganar la más hermosa de todas las batallas: la paz, estable, duradera, real, democrática y completa.