Leopoldo Múnera: una postulación a la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad

Después de varios años de conocer al profesor Múnera, me atrevo a decir que él sabe que sin el esclarecimiento de la verdad no habrá una base sólida para la reparación y la no repetición, y que será vacua la posibilidad de desanclar las relaciones sociales de los órdenes de violencia que se desataron con el desenvolvimiento del conflicto armado.

Y hoy, Día Internacional de la Democracia, ¿qué es la democracia?

Vivimos bombardeados de alusiones tales como “los retos de la democracia”, “retrocesos democráticos”, “el miedo a la democracia”, “las amenazas de la democracia” y otros tantísimos llamados de urgencia a proteger algo que parece ser un baluarte inquebrantable. Son poquísimos los que, al son de democracia, no piensan en un valor social e individual incalculable para ser preservado por encima de todo.

La implementación de los Acuerdos de Paz y los límites de la descentralización territorial

Tampoco se han alcanzado los resultados esperados con relación al segundo gran objetivo de la descentralización: el mejoramiento de la calidad de la democracia local en sus dimensiones representativa, participativa y directa. Aunque efectivamente hay algunos avances en el acceso de fuerzas políticas renovadoras a algunas gobernaciones y alcaldías, el cambio es mínimo.

Posibilidades y límites del Acuerdo de Paz frente al tema de drogas ilícitas

A pesar de las limitaciones, no sólo en términos de la lucha antidroga sino de otros temas gruesos como la RRI, la importancia de los Acuerdos de La Habana radica en ser una contribución para el desate de la potencia transformadora y la generación de condiciones para que las luchas de una organización social y popular entren en el campo de disputa de estos y otros temas nacionales.

Dura es la ley, pero es la ley

Dura es la ley, pero es la ley, tan contundente que en escenarios reales se vuelve invisible, tan formal que en los territorios pierde su forma y su tecnicismo. Más allá de contextualizarla y territorializarla, su verdadera implementación en el campo de la interpretación depende de la comprensión de los hechos sociales que se desarrollan en el orden de lo local, de lo comunitario y de lo particular.

100 ediciones dedicadas a la opinión crítica

Es un tiempo de muchos desafíos, de construcción de paz, de superación de desigualdades, de mayor respeto por los derechos humanos, de profunda democratización. Un periodo en el que la presencia activa de medios de comunicación independientes se hace urgente para materializar espacios de expresión y participación política, en los que se puedan pensar los numerosos retos de la paz en Colombia.

Que el genocidio no se repita

Muchas de las medidas de protección que realmente necesitan las organizaciones sociales no dependen de los esquemas de seguridad que se disputan los políticos o que algunos usan como símbolo de ascenso social. Entre otras cosas, porque hemos constatado que el Estado colombiano ha usado estos mismos esquemas para realizar acciones de inteligencia e incluso atentar contra la vida de las y los líderes.

A propósito del papel de la Universidad Nacional de Colombia en la construcción de la paz

Otra parte del argumento de los críticos de la decisión del Consejo de Facultad es que la academia, y en particular nuestra Universidad, está siendo capturada por la política. Aflora aquí una visión maniquea de la política como si ésta fuera una actividad moralmente degradada ante una supuesta academia aséptica e incontaminada, ella sí moralmente buena. Nos preguntamos, empero, si temas como la guerra y la paz, las demandas de los movimientos sociales y de las víctimas, los trabajos de la memoria y demás asuntos en los que la Universidad Nacional está participando en el escenario del pos acuerdo, son ajenos a la política. Por supuesto que no lo son: no debemos olvidar que somos parte de una sociedad que se debate hoy entre la guerra y la paz, entre otros asuntos políticos que atañen al ejercicio académico.