Mitos y contra-mitos en torno a las circunscripciones transitorias especiales de paz

Tras semanas de debate en el Congreso atravesadas por el ausentismo, por la dilatación por parte del uribismo y el acalorado episodio en el que en días pasados le negaron la palabra a Jesús Santrich, se aprobó en su último debate en plenaria de Cámara de Representantes el proyecto de las circunscripciones, aunque con algunas modificaciones que restringe la participación de víctimas de acuerdo al grado de consanguinidad, pero se adiciona el presupuesto a la Registraduría para que se lleven a cabo las elecciones. Evitar el triunfo de la posverdad, requiere desenmascarar los mitos infundados y tergiversaciones que se han creado alrededor de este tema que ponen en duda lo acordado.

¿A quién le sirve la erradicación violenta de la coca?

En este contexto, la masacre de Tumaco es una desgarradora historia de un conflicto que viene gestándose desde el inicio de la implementación del Acuerdo y que tiene al menos dos bases: en primer lugar, la política contradictoria que traslapa erradicación forzada con sustitución concertada y, en segundo lugar, la grave estrategia histórica del Estado colombiano de “firmar lo exigido, para incumplir lo pactado”. Esta estrategia se ha decantado desde hace más de un siglo en un ciclo vicioso de violencia-negociación-acuerdo-incumplimiento-violencia.

¿Va por Buen Camino la Reincorporación de las Farc?

Si lo que aquí se plantea va en la dirección correcta, una política pública para la reincorporación de los excombatientes de las Farc debe partir de sus territorios, prácticas, saberes y tradiciones. La pregunta es cómo se interpretan estos conceptos para la realidad actual de la reincorporación. Sin embargo, se podría afirmar que, por ejemplo, más allá de proyectos de emprendimiento, que por supuesto se deben adelantar, también hay que considerar la consolidación de los procesos en los territorios donde están asentados los excombatientes, y allí construir comunidad y llevar a cabo una serie de actividades la mayoría de las cuales está por fuera del mercado.

La defensa de derechos humanos como el (viejo/nuevo) enemigo: el miedo a la rendición de cuentas

La estigmatización de integrantes de la JEP y la directora de la UPBD es un ataque directo a la justicia transicional acordada entre el Estado y las FARC. Busca crear un manto de duda previo para luego deslegitimar cualquier decisión que tomen estos mecanismos, bajo la acusación de persecución política. Sin embargo, como estrategia política, este tipo de ataques no son nuevos.

Para volver a sembrar: ¿qué pasó con la paz y la violencia en 2016?

Uno de los aspectos de mayor relevancia que destaca el informe es la importancia de la información para el posconflicto en dos niveles: por una parte, la necesidades de generar análisis prospectivos que le permitan al país generar respuestas preventivas a formas de violencia que sean consecuencia posible en el proceso de desmovilización e implementación de los acuerdos de paz. Por otra parte, resalta la importancia de pensar el problema de la violencia que afecta a los ciudadanos en clave de salud pública, por lo que apuesta por un país libre de violencia.

El tortuoso camino a la paz: retos para la movilización social y la oposición crítica

Mientras avanza el proceso de paz con el desarme y la dejación de armas por las FARC, persiste un sinfín de retos sociales y políticos. De estos, es necesario enfatizar los agravios a los líderes sociales que no dan tregua, así como la dificultad de encontrar un espacio seguro y duradero para expresar la oposición, la crítica o el pensamiento alternativo. Tendencias que no son nuevas pero que interpelan al ciudadano, al observador o al investigador, en el contexto de construcción de la paz.

Circunscripciones de Paz: ¿existirá una vía entre el neoclientelismo y el neoleninismo?

La situación inédita creada por la definición de regiones de atención prioritaria, definidas como circunscripciones de paz, podría ser una oportunidad para la experimentación de nuevos modelos participativos y democráticos de planeación y de gobierno. Sin embargo, el contexto social y político tanto nacional como internacional, que parece oscilar entre neoclientelismo y neoleninismo, no pinta muy favorable a un reforzamiento de la cultura democrática.

Postextractivismos en Colombia: entre la violencia y la paz

Los extractivismos conservadores se implantaron bajo la guerra, y como esa era una problemática apremiante, comprensiblemente muchos sostenían que la prioridad era buscar la paz y se debía dejar para después temas como el ambiente o el ordenamiento territorial. El proceso de paz ofrece las condiciones para adentrarse en toda esta problemática con más energía, libertad y pluralidad, y esto abre oportunidades para transiciones postextractivistas.

El acontecimiento Gaitán. Para una filosofía de la historia colombiana

En contienda hay varios proyectos de comunidad política y no todos son partidarios de una asunción del pasado; por el contrario, la mayoría de los proyectos quieren dar permanencia a la discontinuidad, dejar el pasado en el pasado más que hacerlo presente. Se trata de proyectos de comunidad política excluyentes, que pugnan por mantener una masa manipulable, obediente a toda costa, aunque sus ocurrencias sean cada día más absurdas.

Lo nacional-popular y la paz

Pero lo más importante, es que dicha construcción de paz pasa necesariamente por la construcción de un amplio consenso social y político, nacional y regional, sin el cual sus posibilidades reales de implementación se verían truncas y sometidas a la amenaza continua de ser reversadas por coaliciones políticas enemigas del proceso, como el uribismo, el vargasllerismo, los generales en retiro agrupados en Acore, grupos empresariales e incluso instituciones del propio Estado como la Fiscalía General de la Nación en cabeza de su director, Néstor Humberto Martínez.

La inconveniencia de priorizar la lucha contra la corrupción sobre la implementación de la paz

No cabe duda de que la lucha contra la corrupción en Colombia debe ser considerada como una tarea primordial. Sin embargo, es motivo de preocupación el modo en que, en medio de la coyuntura marcada por el gran escándalo del caso Odebrecht, se pretende priorizar esta lucha en detrimento del proceso de paz que, con el inicio de la fase de implementación, entra en su momento más delicado y decisivo.