La rebelión no se perdona

La oligarquía no pretende limitar su poder sobre el pueblo, por eso tortura y mata a los que logran gozar de libertad, tratando de trascender sobre la base de la lucha revolucionaria, para imponer el miedo y el terror y que el pueblo no vuelva a revelarse bajo forma alguna, ya sea con la fuerza o con la palabra: “detrás del dispositivo que parece reconocerme que parece reconocerme, ¿no hay también otros hombres que, en realidad, no quieren reconocerme sino sólo controlarme y acusarme?