¿Cómo perder la tierra en Colombia desde la guerra y la ley?

Al seguir esta ruta de identificación con los mecanismos de decisión y participación locales-comunitarios, el reconocimiento del territorio se antepone como el requisito de control autónomo en el que la preservación, cuidado y significación social y cultural son las variables de defensa por la vida, ante los proyectos económicos de muerte respaldados en el plano militar y soportados desde el marco legal.

Un nuevo acuerdo y unos nuevos desacuerdos: ¿Cambiarán reglas de la restitución?

Las discusiones jurídicas y conflictos sociales que han arriado –literalmente- personajes como J. Felx Lafaurie, María Fernanda Cabal y Alejandro Ordóñez en el último año, han tenido como centro la modificación de esta regla de la restitución que dejaría en la absoluta impunidad los procesos de aprovechamiento económico del conflicto armado.

Las amenazas al proceso de restitución de tierras

El mecanismo judicial de restitución de tierras es sin duda valioso, pero será inane en su propósito de proteger los derechos patrimoniales de cientos de miles de familias que huyendo de la violencia fueron despojadas o forzadas a abandonar no menos de 4 millones de hectáreas, según los registros oficiales, si quienes promovieron el desplazamiento o se beneficiaron de él, no son perseguidos judicialmente y sancionados proporcionalmente a la gravedad de los crímenes cometidos.

Ley de víctimas. Del censor de la eficacia a la construcción de un sentido político

¿Cómo entonces la ley de víctimas y restitución de tierras y sus programas de reparación nos ayudan a desactivar, a frenar y a hacer posibles otras maneras de vivir? ¿Cómo pensar un mecanismo jurídico creado por el Estado y un conjunto de políticas de reparación desplegadas por éste como un medio para hacer visibles confrontaciones y desacuerdos frente a ese deber ser hacia el que todos tendríamos que aspirar?

La restitución de tierras en la ley 1448: ¿legalización del despojo?

A tres años de la sanción presidencial de la ley 1448 de 2011 con bombos y platillos por el presidente Santos, el balance en materia de restitución de tierras es un rotundo fracaso: bajos niveles de reclamaciones, incumplimiento de las metas en la entrega de predios y, peor aún, ni rastro de voluntad de cambio en el modelo de desarrollo agrario colombiano. Estos hechos configuran un mapa desolador para del futuro del capítulo de restitución que con tanta alharaca Santos se comprometió ante las víctimas y el país.