A 200 años del natalicio de Marx, una vuelta en busca de la revuelta

Marx quiso que sus obras, a diferencia de la literatura de su tiempo, tuvieran una relación orgánica con las luchas del movimiento obrero. Aunque el lugar estratégico de la teoría osciló, según las circunstancias históricas, entre una relación de vanguardismo o de horizontalidad, su función nunca fue la de explicar a los obreros por qué luchar o cómo hacerlo, sino aclarar el proceso que ya estaba teniendo lugar, el de la autoemancipación.

El “pero” en la tesis 11 sobre Feuerbach -Una relectura-

La enseñanza perenne de Marx es que, si queremos cambiar el mundo, debemos comprenderlo, estudiarlo, elevarlo al concepto, llevar la teoría a la práctica, medir su verdad, ampliar la teoría, etc., y proseguir hasta lograrlo, pues no estamos sobre-diagnosticados teóricamente y el mundo no se ajusta perfectamente a nuestras ideas, por lo que la unidad de teoría y praxis es necesaria.

La posverdad y el 2018

No afirmo que debamos abandonar la disputa por lo verdadero al impugnar las mentiras de los políticos a través de mecanismos democráticos; esta es una tarea necesaria. Sin embargo, este nivel de confrontación se queda corto al momento de comprender el fenómeno al que se enfrenta. La verdad, en sus estratos, sobrepasa de lejos la correspondencia entre los enunciados y los “hechos”, pues se juega ante todo al nivel de la racionalidad de proyectos políticos para los que lo verdadero pasa por aceptar, utilizar y moldear los enunciados en función de un fin político.