La Virgen de la Asunción y sus putitas

Llamar a este refugio “Virgen de la Asunción” no es más que una evidencia de la hipocresía de la sociedad y del Estado, que por un lado somete a las niñas y adolescentes a rigurosas restricciones morales y, por el otro, las ofrece impunemente como esclavas sexuales de 14 años. Que por un lado las somete al encierro de la casa materna o de un refugio, y por el otro las hipersexualiza; que las obliga a la virginidad no elegida a la vez que erotiza sus uniformes de colegialas.

#MeNeither Vs #MeToo

Sólo hasta agosto de 1991, Kim Hak-sun pudo romper su silencio. En una conferencia de prensa, 50 años después de terminada la Segunda Guerra Mundial, declaró que todavía le daba escalofríos ver la bandera imperial japonesa: “hasta ahora no tuve el coraje de hablar, aunque hay muchas cosas que quiero decir”.  Ella había sido esclavizada […]

Mujeres, miedo y oscuridad ¿Qué está pasando en el Norte del Cauca?

Los feminicidios de Zory Brigite, Vanesa y Estefanía no son casos aislados e inconexos con los derechos colectivos y la defensa de lo público. Estos actos de violencia, tienen un correlato directo con las condiciones de exclusión estructurales que impiden que las mujeres seamos consideradas ciudadanas, con los mismos derechos de habitar un espacio y vivir una vida digna.

Caballero, Perogrullo, la banalidad y la crudeza*

“Proponer un masaje”, “coger una rodilla por debajo de la mesa”, “tratar de dar un beso en la boca sin haber sido invitado”, puede ser algo trivial, cuando no implica un abuso de poder. Pero si el acto es realizado por una persona que aprovecha su posición dominante como jefe, sacerdote, presidente de la república, personaje nacional, productor de una película, profesor de un colegio o de una universidad, o simplemente hombre en una cultura machista, la conducta se convierte en una infamia y en un delito.

La paz incompleta y el re-continuum de las violencias hacia las mujeres

La superación del continuum de las violencias en medio del proceso de paz seguirá representando un enorme desafío que pasa por echar a andar diversas medidas tanto en la implementación de los Acuerdos de Paz como en la transformación de imaginarios militaristas reproducidos socialmente que se traducen en prácticas violentas hacia los cuerpos de las mujeres y que no están solamente ligados a las dinámicas del conflicto armado.

Culpa, explotación y apropiación de las mujeres: sobre dos recientes “llamados al orden”

Y si los “llamados al orden” no son acatados, no hay por qué inquietarse, siempre hay formas de restablecer ese orden (insultos, abiertas y soterradas formas de exclusión, violaciones… Una lista ciertamente extensa). Es más, si es necesario, se recurre a la fórmula de “salvar a las mujeres de sí mismas” porque no saben lo que hacen o lo que dicen. Y no hace falta hacer un gran esfuerzo para encontrar ejemplos de esta maniobra que permite que las mujeres sepamos dónde “tenemos” que estar, cuál es nuestro lugar, por si acaso se nos olvida (o decidimos simple y llanamente no ocuparlo).

¿Tiene sentido que exista el feminismo?

Así también, cuando una mujer lastima, hiere o asesina a un hombre se supone que estamos ante la prueba fehaciente de los peligros del feminismo: el feminazismo acecha. Como si cualquiera de esas situaciones fuera efectivamente consecuencia de un sistema histórico con raíces profundas que haya atacado, asesinado, violado, mercantilizado, explotado o que haya negado el acceso a derechos básicos a los hombres o las personas con piel blanca.

El feminismo no mata: a propósito de una columna anti-feminista cuyo autor se pretende defensor de un “feminismo riguroso”

Muy al contrario de lo que el columnista del Espectador afirma, pensadoras feministas han puesto de presente la importancia de incluir la “variable” sexo, y también la de género, en las investigaciones sociales y naturales. Los feminismos han avanzado serias reflexiones sociales, económicas, epistemológicas, ontológicas y políticas. Eso es feminismo riguroso, no estalinista, oscurantista, doctrinario ni obstinado.

Las violencias contra las mujeres son un fenómeno político. O: “bajémonos del bus” de que los hombres que agreden a las mujeres son unas cuantas personas “enfermas”

No es gratuito que tengamos miedo de salir solas a la calle o coger un bus en la noche. Como bien lo han demostrado muchas feministas, no todas “necesitamos” ser golpeadas o violadas para sentir miedo, para sentir que debemos comportarnos de una determinada manera, en parte, para ser “buenas mujeres”. Y si de pronto algún día osamos pensar “que nos vale un carajo ser buenas mujeres”, no nos afanemos, recibiremos un insulto o un golpe que nos “recordará”, que “sí, claro que sí queremos ser buenas, muy buenas mujeres”.

Apuntes sobre feminicidios, sociedad patriarcal e “ideología de género”

Menospreciar el enfoque de género implica también no comprender las raíces de la negación de la diferencia que es fuente de violencia contra los sectores más vulnerables y oprimidos: la pequeña Yuliana Samboní era una niña indígena desplazada y empobrecida. Una fatal víctima más de nuestra sociedad patriarcal machista que menosprecia a lo femenino, tanto en las mujeres y niñas como en las personas no-heterosexuales y transgénero.

Nombre propio: para detener la violencia femicida

El 19 de octubre pasado tuvo lugar en diferentes ciudades de Argentina la manifestación denominada #NiUnaMenos para exigir “Basta de violencia machista, vivas nos queremos”. Los escasos datos oficiales sobre las formas y procesos de la violencia contra mujeres, travestis, transexuales y transgénero en Argentina expresan el carácter político de la misma, su profunda articulación con formas desigualdad de género persistentes.

Las violencias patriarcales en Argentina: apuntes para la comprensión desde los feminismos

Desde la diversidad de espacios feministas venimos generando acciones, estrategias, alianzas, no siempre alineadas en lo que entendemos por política, no siempre marchando juntas ni bajo la misma bandera, ni con banderas. Más bien nos complementamos cuando se puede, nos interpelamos con cada mujer agredida, violada, asesinada, nos resistimos a aceptar esta realidad como única y posible. Sabemos que la historia de opresiones es larga, pero también lo es la historia de las resistencias, y ahí nos situamos, en alguno de los múltiples campos de batalla por donde este modelo busque callarnos, borrarnos, silenciarnos. Como se escucha en las marchas, “somos un montón”, y tal como aprendimos, del feminismo no hay vuelta atrás.