* Palabras al Margen

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Así se dejó a un lado una mentira que duró más de dos décadas y desde la Alcaldía Mayor de Bogotá se emitió un comunicado en el que se afirmó: “un periodista que hizo la tarea de escribir todos los perfiles del nuevo gabinete que llegaba. Pudo haber sido una mala interpretación del título DESS en Administración Pública de la Universidad de París”. Colombia es un país sui generis pues Peñalosa no fue cuestionado o investigado por las autoridades competentes y Nuestro Señor Procurador no abrió un proceso disciplinario en su contra, a pesar de las faltas en las que incurrió, ya que existen distintas pruebas en las que es posible comprobar que Peñalosa sí afirmó tener un doctorado en una universidad de París.

De ese modo, es posible empezar a comprender lo camaleónico de Enrique Peñalosa frente a sus logros académicos, su gestión pública y su carrera política ya que sus opiniones no sólo cambian a partir de las circunstancias sino que se transforman a partir de sus alianzas político-económicas. En este caso, Enrique Peñalosa sí es el alcalde que necesita Bogotá y lo es para catapultar al próximo candidato presidencial, German Vargas Lleras, aspirante que Juan Manuel Santos ya ha empezado a anunciar. Este panorama se hace visible en el momento en el que observamos que el partido de Vargas Lleras tiene seis alcaldías capitales y siete gobernaciones. En otras palabras, están preparando el camino presidencial del nieto de Carlos Lleras Restrepo.

Retornemos a Peñalosa. Él fue elegido, con 903.764 votos, como Alcalde Mayor de Bogotá el 25 de octubre de 2015. Esa votación representó el 16,57% del total de votos potenciales y el 32,14% de aquellos ciudadanos que sí ejercieron su derecho al voto. Esa votación le permitió superar a otros aspirantes como Rafael Pardo, Clara López y Francisco Santos. Esta forma de elección les permite a los ciudadanos que ejercen su derecho al voto (con influencia o no; o mejor, con lechona o no) que puedan decidir o crean que pueden decidir cuál es el candidato que va a ser elegido por su plan de gobierno, direccionado a partir de los intereses comunes o generales de la ciudadanía, acordes a los principios constitucionales.

No obstante, se corre el riesgo de que el candidato elegido pueda orientarse por intereses particulares o empresariales. De ese modo, Enrique Peñalosa, representando a Equipo por Bogotá y en coalición con Cambio Radical, presentó el programa de gobierno “¡Recuperemos Bogotá!”, afirmación que sirvió para atacar constantemente las alcaldías de Luis Eduardo Garzón, Samuel Moreno Rojas1 – Clara López Obregón y Gustavo Petro Urrego, convenciendo a distintos sectores de la población de que los programas de gobierno de dichas alcaldías fueron lesivos para la capital de la República, señalando malos manejos, improvisación y políticas públicas asistencialistas equivocadas.

Por ese motivo, Equipo por Bogotá y Cambio Radical sostienen que es necesario que “¡Recuperemos Bogotá!”. Aunque surge un cuestionamiento: ¿Para quién van a recuperar Bogotá? Esta pregunta tiene una respuesta inicial con la siguiente afirmación de Martha Moreno2 –en el artículo “¿Cuál es el alcalde que necesita Bogotá?” en la versión de internet de El Tiempo– “No puede ser que cada funcionario interprete de manera distinta las leyes, esto provoca inseguridad jurídica y problemas técnicos para los empresarios”. Además, los principales patrocinadores de la campaña de Enrique Peñalosa fueron: Dónde adquirir vivienda SAS, Inversiones Jaipur, Urbanizadora Santafé de Bogotá (Urbansa), Textiles Lafayette, José Luis Aponte Gómez, Dascia, Laminados y Blindados, Lorenzo Kling Mazuera, Fundación Pro Pública, Ladrillera Santa Fe, Asesorías de Inversiones Andinas, Grupo Éxito, Panamericana Librería y Papelería, Colombiana de Comercio, Enelar, Filmtex, Arpro Arquitectos Ingenieros, Twity, Ayura, entre otros.

“¡Recuperemos Bogotá!” fue la consigna para recuperarla a los intereses de los empresarios, muchos de ellos con algún tipo de vínculo con German Vargas Lleras. Además, Enrique Peñalosa fue un aspirante a la alcaldía impulsado, de una u otra manera, por los medios de información de los oligopolios nacionales y desde su posesión, estos lo han defendido, han guardado silencio o no han hecho especial énfasis en sus decisiones camaleónicas en lo que respecta a su gestión pública o su carrera política. En ese sentido, recuerdo a Herbert Marcuse, en El hombre unidimensional (1964), particularmente en la introducción, que lleva el título: “La parálisis de la crítica: una sociedad sin oposición”:

[…] nuestros medios de comunicación de masas tienen pocas dificultades para vender los intereses particulares como si fueran los de todos los hombres sensibles. Las necesidades políticas de la sociedad se convierten en necesidades y aspiraciones individuales, su satisfacción promueve los negocios y el bienestar general, y la totalidad parece tener el aspecto mismo de la Razón.

De ese modo, es posible comprender la consigna de la Alcaldía Mayor de Bogotá: “¡Bogotá Mejor para Todos!”. Nuevamente surge una pregunta, pues es necesario saber quiénes son “todos” ya que desechó los estudios de la primera línea del metro, que tuvieron un costo aproximado de ciento treinta mil millones de pesos, realizados en la administración anterior y los dejó a un lado porque según Peñalosa: “El diseño del metro lo hizo un funcionario del IDU lavándose los dientes”. Llama la atención que el metro es una obra fundamental para la movilidad en Bogotá.

Aunque para el alcalde actual, el metro debe ser un alimentador de Transmilenio y no debe ser subterráneo sino elevado pues “no hay estudio que lo sustente, pero creemos que hay muchas razones”, esta decisión de Peñalosa no ha merecido una investigación de las autoridades competentes o de Nuestro Señor Procurador. Ahora bien, es posible comprender el interés de Peñalosa por ampliar Transmilenio pues el actual alcalde ha estado relacionado o se ha vinculado con Volvo Car Corporation. Ese es quizá el motivo que tuvo Peñalosa para decir: “Transmilenio en la práctica hace lo mismo que el metro”. Y el urbanista Peñalosa da muestras de su visión (e inteligencia modelada en Estados Unidos y en Francia) sobre su construcción, pues “los metros hay que hacerlos bien porque si no se estrellan y la gente se mata”.

Por esto, Enrique Peñalosa continúa insistiendo en que los buses BRT prestan un servicio semejante al metro y, además, son más baratos. Por ese motivo, también puede decir que los “trenes ligeros son juguetes muy costosos”, desechando la idea de este tipo de vehículos para mejorar la movilidad en Bogotá. Si esa es la idea de un visionario, qué equivocados y atrasados deben estar aquellos mandatarios de ciudades como Barcelona, Buenos Aires, Dublín, Guadalajara, Houston, Los Ángeles, Madrid, Ciudad de México, Ottawa y San Diego, quienes decidieron apostarle a los trenes ligeros. Asimismo, la visión de Peñalosa lo lleva a sostener categóricamente que los “trenes ligeros son un cáncer”. Posteriormente, con su asombroso camaleonismo político puede decir con un fuerte convencimiento: “Nunca dije que los trenes ligeros eran como un cáncer”.

La “¡Bogotá Mejor para Todos!” se hace evidente respecto a la Reserva Forestal Thomas van der Hammen pues en su visión urbanística, Peñalosa considera que “No existen estudios3 que digan que bajo la llamada reserva van der Hammen haya manantiales subterráneos. No inventar argumentos”. Además, “la reserva es la única del mundo que no tiene árboles, son potreros” y “la reserva no es reserva porque no hay micos ni guacamayas”. Por eso, en las hectáreas de la reserva “podrían vivir 250.000 personas”. Bajo esas afirmaciones es necesario preguntarle a Peñalosa quiénes serán los constructores y cuál va a ser el costo de esas viviendas. Así podremos seguir comprendiendo a qué se refiere con “todos”.

La “¡Bogotá Mejor para Todos!” se expresa en su propuesta sobre educación. Por ejemplo, los refrigerios escolares que reciben niños y jóvenes de las instituciones educativas distritales han desmejorado considerablemente y el Alcalde Mayor no ha dado una explicación satisfactoria. Eso tampoco ha sido suficiente para que las autoridades competentes y Nuestro Señor Procurador inicien una investigación. Además, no muestra mayor interés en la desfinanciación que podría tener la Universidad Distrital Francisco José de Caldas con la venta de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, porque para Peñalosa “la ETB es igual a la caja menor de un mes de una empresa de comunicaciones europea”. Aunque el alcalde afirme que los dineros obtenidos con la venta de la ETB se invertirán en más colegios, es importante destacar que el mayor porcentaje de esos rubros se van a emplear en más troncales de –adivinen apreciados lectores– Transmilenio.

La “¡Bogotá Mejor para Todos!” también se expresa en su propuesta sobre salud pues como “en todas las ciudades del mundo mueren personas esperando una ambulancia” no es necesario que el Distrito cuente con más ambulancias: “hay una por cada 12.000 ciudadanos”. Además, restringe el propósito de las ambulancias ya que “son para situaciones en el espacio público y en algunos casos para urgencias en lugares privados”. Entonces, ya no podrán servir para transportar a pacientes de urgencias porque “las ambulancias no son un servicio de taxi”. Por eso, el secretario de salud, Luis Gonzalo Morales, dijo: “seguramente va a seguir sucediendo que hay gente que llame desde la casa y se muere porque no le despachan la ambulancia”.

“¡Bogotá Mejor para Todos!” tiene un interrogante inevitable: ¿Quiénes son esos “todos”? Por ese motivo, deseo concluir esta columna de opinión con una nueva referencia de Herbert Marcuse:

[…] el aparato productivo tiende hacerse totalitario en el grado en que determina, no sólo las ocupaciones, aptitudes y actitudes socialmente necesarias, sino también las necesidades y aspiraciones individuales. De este modo borra la oposición entre la existencia privada y pública, entre las necesidades individuales y sociales.

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1Aunque la corrupción en la alcaldía de Moreno Rojas, a través de sus negocios con los Nule es innegable, es fundamental recordar que los Nule llegaron a los negocios de Bogotá por gestión de Enrique Peñalosa.

2Gerente de Camacol, seccional Bogotá y Cundinamarca.

3Desde distintas perspectivas disciplinares se han realizado investigaciones que muestran la importancia de la Reserva Forestal Thomas van der Hammen; entre ellos se destacan las reflexiones de Thomas van der Hammen, Roberto Jaramillo, María Teresa Murillo, Enrique Forero, Sergio Gaviria, Luz Marina Cabrera, Alfonso Romero, Daniel Pabón, Sandra Cortés, Laurinette Gutiérrez, Francisco Sánchez, Karin Osbhar, Gonzalo Andrade, Frank G. Stiles, Henry Santiago, Gerardo Ardila, Nelson Pérez, Jorge Iván González, María Mercedes Maldonado.