* Palabras al Margen

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El gobierno de la Bogotá Humana tiene resultados en variados campos, lo que demuestra que el fondo del problema no fue de gestión pública como buscan hacerlo creer, sino de una aguda disputa ideológica y política entre el bloque de poder hegemónico y unos sectores de izquierda que podrían llegar a convertirse en alternativa de poder nacional de lograr un gobierno exitoso en la capital (gobierno que no es la izquierda de garzones que tan bien tolera y está dispuesta a aceptar el extremo conservadurismo de quienes ejercen el poder en Colombia). Aunque tampoco era un gobierno revolucionario que cuestionara radicalmente los fundamentos del sistema político y social, sus avances democráticos frente a los intereses de varios grupos de poder, su fuerte discurso sobre lo público, la gestión del territorio y sus recursos y la reivindicación de derechos e inclusión política, incomodó lo suficiente como para prescindir de él.

Por supuesto que ahora ese bloque de poder, conformado por el sector más retardatario del conservadurismo encabezado por el procurador, las élites económicas de la ciudad y los socios beneficiarios del cartel de la corrupción muy vinculados a los partidos de Santos y Lleras (la U y Cambio Radical), se esfuerza, con el apoyo de los grandes medios de comunicación, en mostrar lo conveniente de su actuación para los “intereses nacionales” que, como es de suponer, los asimilan a los intereses de su clase y se encargan de embadurnar sus propósitos políticos con enredadas interpretaciones jurídicas y grandilocuentes tesis sobre la institucionalidad, el orden constitucional y etiquetas similares vaciadas de contenido.

Pero ni es nueva la arrogancia con la que actúan las camarillas en el poder ni esta disputa política cesa con la destitución. Independientemente de la suerte personal de Gustavo Petro, quien seguramente logrará echar atrás su inhabilidad y recuperar sus derechos políticos (difícilmente lo logre con la destitución), el mensaje de fondo es de suma gravedad: las élites intentan retomar la iniciativa y notificar para el “público conocimiento”2 que esta “democracia” tiene límites y que se puede participar bajo sus condiciones, que como “alternativas” sólo se admite el estilo caddies de señoritos de los garzones y que si una izquierda más consecuente logra otro éxito electoral volverá a ser sometida a una guerra sin cuartel. En el campo de la opinión pública, se pretende instalar la idea de que en el régimen político colombiano el ejercicio del gobierno debe seguir subordinado a los mismos liderazgos del establecimiento, pues la izquierda es incapaz de gobernar.

La misma oligarquía que ha protestado frente al desconocimiento de recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por parte de gobiernos como el de Venezuela y Ecuador, ahora dice que está bien ese desconocimiento, que los derechos políticos no son fundamentales y que se pone al margen del sistema interamericano, y algunos de sus aplaudidores hasta hablan de que esta decisión rescata la soberanía nacional, esa misma que ellos tanto han denigrado. Tal estratagema política también revela su deshonestidad ética.

El tratamiento que ha recibido el gobierno progresista de Petro es, igualmente, un claro mensaje a la insurgencia sentada en La Habana negociando su desmovilización. Si así han perseguido a Petro, que eligió a su disciplinador contrariando a su partido, que quizo pactar con Santos y arrastrar a eso al Polo Democrático y que expresó en reiteradas ocasiones la confianza que le producía el Presidente, ¿qué le esperará al movimiento guerrillero si firma el papel del acuerdo?

La gestión de la Bogotá Humana

La revisión de los logros del gobierno de la Bogotá Humana resulta mucho más favorable de lo que sugiere el relato de una gestión fracasada de la izquierda y muy a pesar del linchamiento político y mediático a la que fue sometida la administración de Gustavo Petro.

Por un lado, los indicadores de resultados muestran avances sostenidos en reducción de homicidios y seguridad, educación y salud de la población e inclusive en el polémico caso de la gestión de basuras que sirvió de excusa para propiciar la persecución jurídica. Por otro, el enfoque de política que los sustentó consiguió reinstalar la legitimidad de lo público en la provisión, gestión y supervisión de bienes y servicios para la población y, de paso, logró poner en cuestión la narrativa privatista que impuso el neoliberalismo, señalando sus faltas y desmitificando su pretendida exclusividad de pulcritud y eficiencia.

En menos de dos años de vigencia del Plan de Desarrollo 2012-2016 Bogotá Humana3 y de acuerdo con el informe de gestión 20134, Bogotá logró la menor tasa de homicidios en 30 años (16,7 por cada 100 mil habitantes), que es al menos la mitad de la tasa nacional y que la convierte en una de las ciudades capitales con menos muertes violentas del continente, ¿si esto no es un logro significativo en el país de la barbarie, entonces cuál sí lo sería? Los llamados delitos de alto impacto ciudadano también muestran evoluciones favorables con reducciones del 60,5% en hurto a bancos, 22,1% a residencias y 6,9% a vehículos.

La atención integral a la primera infancia (niños y niñas entre 0 y 5 años) alcanzó en 2013 la cifra record para la ciudad de más de 180 mil infantes beneficiados, y la tasa de mortalidad infantil muestra un descenso sostenido, pasando de 12,1 por 1.000 nacidos vivos en 2011 a 9,6 a diciembre de 2013, un cifra mejor que el registro nacional que fue de 15,1 en 2012 según estadísticas de la CEPAL.

La tasa de mortalidad materna se redujo hasta 23,5 en el 2013 “constituyéndose en la reducción más importante en la década tanto en Bogotá como en Colombia –además- durante el 2013 no se registraron casos de mortalidad por desnutrición y la tasa de mortalidad por desnutrición en menores de 5 años por 100.000 pasó de 3 en el 2.011 a 0 en el 2013” (Informe de gestión 2013).

La incidencia de la pobreza también disminuyó durante la administración Petro, lo mismo que el índice de concentración de riqueza (Gini), ambos en mayor proporción que la reducción nacional5, y la ciudad presentó el año pasado una tasa de desempleo (9%) inferior al promedio nacional. Lo que también estuvo acompañado por un incremento en la recaudación de impuestos, que es indicativo de mayor eficiencia en el tema pero también de confianza de la ciudadanía en el manejo de los recursos que hacía el gobierno progresista.

El programa del mínimo vital de 6 metros cúbicos para los hogares más pobres, beneficia hoy a casi 700 mil hogares y de paso significa una transferencia adicional de ingresos a las familias más pobres de hasta 2% de su ingreso anual.

En materia educativa, aunque la cobertura se mantuvo en los promedios nacionales, alcanza a casi 900 mil estudiantes con gratuidad educativa. La calidad medida por las pruebas estandarizadas es un logro reconocido, el promedio de los colegios públicos mejoró sustancialmente y se acortó la brecha con la educación privada. Además, la tasa de deserción escolar se ha reducido 1,2%, y está en sus mínimos históricos. En materia docente, 2.071 maestros reciben financiación para mejorar sus cualificaciones con programas de maestría y especialización.

En el 2013, con el nuevo esquema de recolección de basuras y residuos sólidos, “la ciudad recogió 137.222 toneladas más de residuos, con un costo menor de $29.293 pesos por cada tonelada, lo que representó un ahorro a la ciudadanía en la facturación de $47.884 mil millones de pesos, con un potencial de recuperación de 54.086 toneladas y dignificando la vida de 4.538 recicladores de oficio a los cuales se les reconoció $4.826 millones por su invaluable tarea” (Informe de gestión 2013).

Como éstos, se puede seguir enumerando otros resultados positivos. Por supuesto que hubo errores y algunos rezagos, la administración de Petro quedó en deuda en algunos temas y otros indicadores importantes mostraron retrocesos como, por ejemplo, la infraestructura educativa, el incremento a hurto a personas en el último año o la construcción de vivienda. Pero lo que está claro es que la gestión avanzaba dentro de márgenes similares a otras administraciones. El asedio mediático y jurídico no tenía por objeto mejorar las realizaciones que beneficiaran a la ciudadanía sino que estaba motivado en el resentimiento ideológico y en individuales ambiciones políticas y financieras. Además, la dupla de señoritos no quiso desaprovechar la oportunidad de apropiarse de la capital para convertirla en el decisivo botín que necesita su alicaída campaña de reelección.

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1Aun cuando la expresión puede parecer anacrónica, lo cierto es que lo verdaderamente anacrónico es este régimen político anquilosado, estrecho, gobernado por los mismas camarillas de hace tanto tiempo. Este país estático tan temeroso a la diferencia y cuya “democracia” es dosificada por una élite que de tanto en tanto le recuerda a la plebe quien manda. Aunque parezca extraño el término, sobre todo para extranjeros, aquí la vieja oligarquía goza de cabal salud.
2La expresión “público conocimiento” fue usada por la Presidencia y la Procuraduría para justificar su golpe mano ante el hecho de que se había procedido a firmar el decreto de destitución sin que existiera la notificación formal del Consejo de Estado sobre su rechazo a las tutelas que sostenían provisionalmente al alcalde de Bogotá en su cargo. La expresión “público conocimiento” (por unas declaraciones de prensa dadas por la presidente del tribunal) es inexistente como figura jurídica para probar dicha notificación formal, pero eso ya era necesario ni de importancia para la farsa de los supuestos defensores de la institucionalidad aun cuando con ello cometieran prevaricato y fraude en resolución judicial.
3Acuerdo número 489 del 12 de junio de 2012.
4Aun cuando los datos se toman del informe presentado por la propia Alcaldía, hay que aclarar que la medición de casi todos ellos no son responsabilidad de esta, sino que su determinación y publicación dependen de organismos nacionales independientes de la Alcaldía como el Dane para los indicadores socioeconómicos, el Instituto de Medicina Legal y la Policía Nacional para los indicadores de seguridad, el Ministerio de Educación Nacional para la materia respectiva, entre otros. Además, los informes de indicadores de la iniciativa privada “Bogotá Como Vamos” también revelan una ciudad donde la gestión distrital existió y daba resultados en varios campos.
5Véase, http://www.dane.gov.co/files/investigaciones/condiciones_vida/pobreza/Bogota_Pobreza_2012.pdf