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En 1931, cuando apenas contaba dos años de edad, su padre fue nombrado representante de Colombia en la Liga de las Naciones con sede en Ginebra; así, aprendió simultáneamente las primeras letras en castellano y francés. Con la separación de sus padres, Camilo regresó a Bogotá donde Estudió en el prestigioso Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario de Bogotá, de donde fue expulsado. Pasa al Liceo de Cervantes donde publica el periódico estudiantil El Puma y en cuyo lugar terminó su bachillerato en el año de 1946. Ingresó en 1947 a la Facultad de Derecho en la Universidad Nacional de Colombia, pero sólo estudió allí el primer semestre, donde tuvo como profesor a Alfonso López Michelsen y donde se hizo amigo del escritor colombiano Gabriel García Márquez.

Participaba en conferencias con dominicos franceses quienes en su momento promovían la teología católica más progresista. Decidió hacerse sacerdote, a pesar de la oposición de sus padres. Finalmente, en septiembre de 1947, ingresó al Seminario Conciliar de Bogotá, donde permaneció siete años, tiempo durante el cual Camilo se comenzó a interesar por la realidad social, adelantado campañas en pro de los picapedreros de las lomas aledañas al Seminario Mayor de Bogotá.

Se ordenó como sacerdote el 29 de agosto de 1954 y su primera misa la ofició en la iglesia de la Veracruz. El padre Camilo viajó, el 25 de septiembre de 1954, a Bélgica, a la Universidad de Lovaina, con el fin de adelantar estudios de sociología, donde fue discípulo de Francois Houtart. Allí conoció el catolicismo progresista comprometido con la clase obrera, la nueva teología francesa, el movimiento ecuménico, el sindicalismo cristiano y las teorías sociológicas en boga, y se aproximó al marxismo. En 1955 fundó el Equipo Colombiano de Investigación Socio Económica (ECISE), que tuvo comités en la mayoría de los países de Europa occidental. Funda las secciones de Bogotá, París y Londres del ECISE. En 1957, Camilo Torres se acercó de forma decisiva a problemas sociales bien complejos: los tugurios existentes en París, y muy particularmente los grupos de la resistencia argelina, desde donde observó el proceso de liberación nacional y el papel que le correspondía al intelectual en dicha lucha. Allí conoció a su gran amiga, compañera, confidente y posteriormente secretaria, Marguerite Marie Guitemie Olivieri.

En 1958 la Universidad de Lovaina le otorgó el título de sociólogo. Su tesis doctoral, Una aproximación estadística a la realidad socioeconómica de Bogotá, obra pionera en sociología urbana de América Latina, fue publicada en 1987 con el título de La proletarización de Bogotá. El padre Camilo permaneció tres meses en Estados Unidos, tomando un curso de sociología urbana en la Universidad de Minneápolis (Minnesota). En 1959 regresó a Colombia y fue nombrado capellán auxiliar de la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá. En 1960 fundó junto con Orlando Fals Borda, Carlos Escalante, Eduardo Umaña Luna, María Cristina Salazar, Darío Botero Uribe, Virginia Gutiérrez de Pineda y Tomás Ducay, la primera facultad de Sociología de América Latina en la Universidad Nacional de Colombia, en la cual ejerció la cátedra académica como profesor.

Durante el año de 1959-1960, el padre Camilo cumplió una importante labor investigativa y de acción social en el barrio obrero de Tunjuelito. Al principio, comenzó a ir con sus estudiantes de sociología motivado por el interés de observar la realidad cotidiana, el nivel de vida de la clase obrera y los problemas creados por los campesinos desplazados por la violencia a la ciudad. Pero en la medida que el trabajo fue conocido por estudiantes de otras facultades, poco a poco se fueron integrando con el fin de mejorar el nivel de vida de los habitantes del barrio. Fue tan importante la labor cumplida por Camilo Torres y su grupo en Tunjuelito, que en el mismo año de 1959 el emprendedor sacerdote y profesor obtuvo el Premio Nacional de Beneficencia “AlejandroAngel Escobar”, con un plan piloto para ese sector capitalino. Así mismo, el Ministerio de Educación lo invitó a integrar un comité para el desarrollo de la comunidad, que a partir de julio de 1959 pasó a llamarse Acción Comunal.

Junto con Orlando Fals Borda y Germán Guzmán elaboró la plataforma de la Acción Comunal, Torres Restrepo colaboró con la nueva entidad e involucró a la Universidad; allí fundó, en 1960, el MUNIPROC (Movimiento Universitario para Promoción Comunal), que gracias a sus buenas influencias logró financiarse y pudo mantenerse como un ente independiente de la Acción Comunal y demás instituciones oficiales. Además, en 1961 se creó el Consejo Interfacultades para el desarrollo de la comunidad.

Como capellán auxiliar de la Universidad Nacional, el padre Camilo se anticipó a las reformas del Concilio Vaticano II: por ejemplo, no daba la misa de espaldas al público, sino de frente, y decía la misa en castellano, no en latín como hasta el momento era ley, pregonó que el problema no era rezar más, sino amar más, aprobó el noviazgo para curas y seminaristas, y abogó por el ecumenismo. Colaboró con la investigación dirigida por Germán Guzmán, publicada como “La violencia en Colombia” (1962, segundo tomo 1964). En 1962 es miembro del comité técnico de la reforma agraria fundado por el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA). En 1963 preside el primer Congreso Nacional de Sociología que se celebra en Bogotá y presenta el estudio La violencia y los cambios socio-culturales en las áreas rurales colombianas.

A finales de 1961, Camilo Torres comenzó a tener problemas con el cardenal Arzobispo de Bogotá Luis Concha Córdoba, quien no veía con buenos ojos la vinculación del sociólogo y sacerdote a la Universidad por la orientación de la acción religiosa y académica con los grandes problemas sociales del país. El asunto fue tornándose cada vez más dificultoso y tuvo su punto culminante cuando, en julio de 1962, luego de un período de agitación estudiantil, Camilo Torres apoyo la huelga estudiantil, la Universidad fue cerrada y el joven subcapellán y profesor incitó al cuerpo docente universitario a seguir dictando las clases y, después de una larga asamblea especial, los estudiantes lo declararon rector. Por estos hechos fue destituido de su cargo como capellán. Luego de alguna presión por parte del centro docente, el cardenal aceptó que terminara sus clases del segundo semestre académico, pero que siguiera al frente de la parroquia de La Veracruz, lugar al que había sido enviado. En 1965 cumpliendo orden del cardenal Luis Concha Córdoba, renuncia a todas sus actividades en la Universidad Nacional.

En el año de 1964 Camilo integró la comisión de diálogo con los campesinos de Marquetalia (Sur de Tolima), que al ser desaprobada por el arzobispo de Bogotá dio vía libre para que el gobierno de Valencia los bombardeara, hechos que aunados a la situación del país, llevaran a la creación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Así mismo, por esa época Camilo Torres fue nombrado decano del Instituto de Administración Social de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP). En la ESAP, Camilo quedó encargado de impulsar los planes gubernamentales de la Acción Comunal y la Reforma Agraria que lo llevaron a encontrarse con el mundo campesino. En esa línea, con la colaboración de Bertha Corredor, realizó la evaluación sociológica de las Escuelas Radiofónicas de Acción Cultural Popular de Colombia (ACPO), creadas en torno a Radio Sutatenza, fundada en 1947. En la ESAP permaneció hasta fines de abril de 1965, cuando, por presiones de la curia, decidió viajar a Lovaina, el 22 de mayo de 1965, para adelantar estudios de doctorado en sociología. Su proyecto de tesis, diseñado en 1962, buscó estudiar, siguiendo el ejemplo de Oscar Léwis, la asimilación de desplazados campesinos a los medios urbanos y examinar en detalle la experiencia de diez familias de origen campesino residentes en Bogotá. No obstante, Torres nunca terminó esta investigación.

En 1965 Camilo Torres fundó el Frente Unido del Pueblo, un movimiento de oposición a la coalición de los partidos Liberal y Conservador. Su movimiento buscó atender las necesidades de las zonas rural y urbana, eliminar a toda costa la democracia restringida del Frente Nacional. Además, producirá periódicamente el periódico Frente Unido. Camilo Torres proponía un movimiento político distinto a los que tradicionalmente incursionaban en el escenario político nacional, que permitiera sobretodo la presencia de los que Camilo denominó ‘los no alineados’ para hacer referencia a todos aquellos colombianos que no estaban participando activamente en política o que no estaban bajo ninguna otra bandera partidista. Organizativamente se enfatizó en la idea de organización de base, los comandos del Frente Unido. Camilo buscó agrupar a toda la oposición de la época (ANAPO, MRL, PC, PSDC y otras agrupaciones de izquierda). En los objetivos del Frente Unido resaltan: reforma agraria, reforma urbana, planificación, política tributaria, nacionalizaciones, seguridad social y salud pública, política familiar y derechos de la mujer.

En esta época Camilo criticó duramente a la Iglesia por su lejanía del Evangelio y su compromiso con esa sociedad que él veía necesario transformar, atrapada en las redes de dinero y poder. Camilo Torres fue presionado a solicitar la “reducción” al estado laical, ante el hostigamiento de la jerarquía de la iglesia y particularmente del Cardenal Luis Concha Córdoba. El 24 de junio de 1965 hace pública una Declaración en la cual anuncia su retiro del ejercicio público del ministerio sacerdotal. A las seis de la mañana del 27 de junio de 1965, en la iglesia de San Diego, en Bogotá, con la presencia de algunos amigos, el sacerdote Camilo Torres Restrepo ofició su última misa. Sin embargo, en repetidas ocasiones insistió públicamente en que seguía siendo católico ferviente. Camilo se vuelve una importante figura política del país, llenó las plazas públicas y tuvo un vertiginoso ascenso político. Camilo hizo un recorrido acelerado por todo el país. Ratificó el abstencionismo como posición revolucionaria.

A partir de enero de 1965, Camilo Torres trató de ponerse en comunicación con el recién creado Ejército de Liberación Nacional (ELN). El ELN se había formado en Simacota, Santander el 7 de enero de 1965. Sus primeros cuadros habían estudiado en Cuba y uno de sus dirigentes era Manuel Vásquez Castaño, a quien Camilo había conocido como estudiante de Derecho. El 3 de julio de 1965 viajó a las montañas de Santander a entrevistarse con el entonces comandante del ELN, Fabio Vásquez Castaño. En esta conferencia plantearon la estrategia a seguir: Camilo seguiría su programa de agitación política con el Frente Unido en las ciudades y pueblos del país, pero, en un momento dado, cuando la dirigencia guerrillera lo creyera necesario, debería integrarse a la lucha armada revolucionaria en los montes. Había indicios muy serios de que la derecha quería asesinarlo. Entonces, Fabio Vásquez ordenó que dejara su comisión en la ciudad y partiera para la guerrilla, disposición a la que Camilo se acogió.

El 7 de enero de 1966 los medios de comunicación publican la Proclama a los Colombianos donde Camilo anuncia su incorporación al Ejército de Liberación Nacional. Campesinos de Patio Cemento testimonian el servicio pastoral sacerdotal de Camilo en el corto tiempo que estuvo como guerrillero. Noventa días después Camilo Torres murió el 15 de febrero de 1966 en el primer combate en el que participó, el mito dice que cuando quiso apoderarse del fusil de un soldado fue dado de baja, en Patiocemento, Santander. Sus restos mortales fueron sepultados en algún lugar conocido únicamente por el Ejército Nacional hasta el momento. El general Álvaro Valencia Tovar admitió haber ocultado el cadáver y afirma con insistencia no poder revelar el sitio por tratarse de un “secreto de Estado”. Isabel Restrepo permaneció varios meses en Bogotá tocando todas las puertas para que le fueran devueltos el cuerpo de su hijo, pero nadie le dio respuestas. Su ejemplo inspiró a movimientos de sectores cristianos como el grupo “Golconda”, del movimiento “Cristianismo y Revolución” de Argentina que dio origen al movimiento de los Montoneros, o el caso chileno de “cristianos para el socialismo”, impulsor del ascenso de Salvador Allende, y a personalidades como el padre Ernesto Cardenal, participante de la rebelión sandinista en Nicaragua, y en general, a las comunidades eclesiales de base, que conformaron una nueva iglesia latinoamericana comprometida con el cambio revolucionario, originándose la corriente conocida como la “teología de la liberación”.

Obra: Cristianismo y revolución, prólogo, selección y notas de Oscar Maldonado, Guitemie Oliviéri y Germán Zabala. México, Ediciones Era, 1970; Las Escuelas Radiofónicas de Sutatenza-Colombia. Evaluación sociológica de los resultados, en colaboración con Bertha Corredor Rodríguez, Bogotá, Friburgo, FERES y CIS, Bogotá, 1961; Mensajes al pueblo colombiano, Bogotá, Servicio Colombiano de Comunicación Social. 1975; La revolución: Imperativo cristiano, Ediciones del Caribe, 1965; Liberación o muerte, Instituto del Libro, 1967; La proletarización de Bogotá: ensayo de metodología estadística, Bogotá, Monografías Sociológicas Número 9 Facultad de Sociología, 1961.

Fuentes: Orlando Villanueva Martínez, Camilo. Acción y utopía, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Historia, Colciencias, Cindec, 1995; Dimensión Educativa, Camilo Torres Restrepo: el cristiano, el sacerdote, el sociólogo, y el revolucionario al servicio del amor eficaz por la causa del pueblo; Pérez, Ramírez G, Castañeda J. Díaz, y Restrepo F. Torres, Camilo Torres Restrepo: Profeta Para Nuestro Tiempo. Santafé de Bogotá, D.C., Colombia: Indo-American PressService, 1996; Guzmán, Campos G, El Padre Camilo Torres. México: Siglo Veintiuno Editores, 1968; Pérez, Ramírez G, Camilo Torres Restrepo: Mártir De La Liberación. Quito: Ed. La Tierra, 2009; Broderick, Walter J, Camilo Torres: El Cura Guerrillero. Barcelona [etc.: Grijalbo, 1977; Valencia, Tovar A. El Final De Camilo. Bogotá, Ediciones Tercer Mundo, 1976; Eduardo Umaña Luna, Camilo y el nuevo humanismo. Paz con justicia social. Bogotá, Universidad Nacional, 2003;Valencia Tovar, Alvaro. El final de Camilo. Bogotá: Tercer Mundo, 1976; Norberto, Habegger, Camilo Torres, el cura guerrillero. Buenos Aires: Peña Lillo, 1967, Ramírez Toro Everardo. Camilo, su vida, su proyección política. Bogotá, Pregrafic, 1982; Fernando,Cubides, Camilo Torres: testimonios sobre su figura y su época. Medellín, La Carreta Editores, 2011; Orlando,Villanueva Martínez,. Camilo. Pensamiento y proyecto político. Bogotá: Universidad Distrital, 2007; Fernando Torres, (Compilador). De Camilo a Golconda. Bogotá: Proyecto Memoria Histórica, 2013; Javier Giraldo, Camilo Regresa. Registros oníricos. Bogotá: El Garfio, 2011;Universidad Nacional de Colombia, Camilo Torres y la Universidad Nacional de Colombia. Bogotá: Universidad Nacional, 2002; María López Vigil, Camilo Camina en Colombia. México, Nuestro Tiempo, 1989; Camilo Torres, Javier Giraldo, Orlando Fals-Borda, y Figueroa B. Arias. Camilo, Un Pensamiento Vigente. Bogotá: 2010.