* Palabras al Margen

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Aquí aparece un segundo discurso de la paz que es el de algunos movimientos sociales y populares que no se distancian radicalmente del discurso de la Habana, sino que más bien lo amplían, complementan, lo inventan, lo transforman y lo revitalizan. Este sería un discurso de la paz social y popular que es diferente del discurso oficial porque la paz que están pensando los movimientos sociales es una paz duradera que implica, tal y como lo pone de manifiesto el Congreso de los Pueblos, ir más allá de los diálogos para pensar y consolidar una paz para la vida digna. Para el Congreso de los Pueblos es necesario reconocer que la definición de paz, en el marco de un discurso de negociación, es limitada puesto que la paz requiere la participación política de los trabajadores, estudiantes, sectores populares, mujeres, indígenas, afros y diversas y múltiples organizaciones sociales y políticas.  En este sentido, si bien el diálogo de negociación en la Habana ha fortalecido un discurso de la paz y ha sido un transmisor de las exigencias de los movimientos sociales, éste ha dado prioridad solamente a las exigencias de las Farc y del Gobierno Nacional.

De manera que el discurso de la paz del Congreso de los Pueblos es un discurso mucho más amplio de discusión, diálogo y autocrítica: “Un dialogo nacional incluyente, participativo, diverso, integral y transformador donde participa toda la sociedad para buscar salidas a las causas que [han generado] y han mantenido el conflicto armado, social y político en el país”1. Un congreso que convoca a la comunidad en general para  que el pueblo legisle y sea éste quien mande, quien ordene el territorio, la economía y la forma de gobernarse. Así para el Congreso de los Pueblos “es imposible construir un país para todos y todas sin hacer una apuesta por la paz y la justicia. [En este sentido el] marco para pensar su superación no es coyuntural, ni parcial, parte del carácter de la vida misma y la dimensión de sus relaciones”2.  El discurso de la paz, siguiendo lo anterior, no es el resultado de una mera coyuntura, es una necesidad que parte de las condiciones de la vida en general, es una apuesta de país que desborda la negociación en la Habana y que extiende el discurso de la paz en todo el territorio nacional -un discurso de la paz y para la paz-.

Ante este panorama, y pese a estos dos importantes discursos de la paz, hay que poner en escena un tercer discurso contra-paz o un lenguaje de la guerra propio del uribismo y de algunos medios de comunicación que insisten  en que “es un error pensar que el único camino para la paz es el diálogo con el terrorismo”3. También es preciso ubicar aquí al Gobierno Nacional que en el último mes parece estar moviéndose entre el discurso de la paz y el discurso de la guerra. Esta situación lleva al Santismo a situarse en una peligrosa paradoja. Si es cierto que en la Habana el presidente Santos está ubicado en un discurso para la paz ¿Cómo se explica entonces el hecho de que los medios de comunicación, y el gobierno, sigan llamando a las Farc “terroristas”, “bandoleros”, “criminales”? ¿Cómo se explican los acontecimientos del Catatumbo y la represión de las fuerzas armadas allí? ¿No es acaso este un lenguaje de la guerra como lo siguen manteniendo los enemigos de la paz o más específicamente el uribismo?  Entonces, ¿cómo aprender del discurso de la paz en el marco de la guerra? ¿Cómo cambiar el clima político de la paz para que se dé una verdadera participación política de las Farc? ¿Cómo crear un ambiente propicio para la paz? ¿De qué manera evitar la hostilidad del discurso de la guerra al que le apuesta el uribismo? ¿Cómo afecta esta paradoja del santismo (discurso de la paz y discurso de la guerra) a los diálogos?

Lo que ha sido claro y evidente en el último mes es que, el Gobierno, el uribismo y algunos medios de comunicación, no han abandonado el discurso de guerra. Por un lado, los señalamientos y represión que se han hecho a la justa protesta de los campesinos en el Catatumbo, y  la hostil negativa del Gobierno Nacional de reconocer como legitimas sus demandas, es una muestra de este discurso contra-paz. En palabras de Edwin Cruz, columnista de Palabras al margen, “el gobierno subestima la capacidad de protesta que tienen los ciudadanos organizados en el contexto político actual. De ahí su negativa a escuchar los actores sociales hasta que los conflictos se llevan a la protesta”4. Los hechos recientes del Catatumbo dan cuenta de estos dos discursos antitéticos en los que se mueve el gobierno. Dos polos de un mismo discurso que enlazados pueden traer terribles consecuencias entre las cuales no podemos dejar de señalar la muerte de cuatro campesinos que, a pesar de las denuncias de medios de comunicación independientes, los videos existentes, e incluso el reciente informe de la ONU sobre los sucesos en el Catatumbo,  siguen siendo negados por el Gobierno Nacional y se sigue evadiendo la indiscutible responsabilidad de las Fuerzas Armadas y de policía en este crimen.

Por otro lado, un discurso contra-paz es, sin lugar a dudas, el delirio de los medios de comunicación que escuchan cosas que no son o ven cosas donde no las hay. Tal es el caso de las recientes declaraciones de la ex-senadora Piedad Córdoba, de cuyas arengas no se puede concluir más de lo que dijo. Sólo en las mentes fantasiosas de los medios de comunicación que ven el fantasma de la guerrilla en cualquier lado se puede conjeturar tal despropósito de confundir la palabra Farc con paz. Es claro que repetir esta mentira una y otra vez en los medios tiene un objetivo deliberado y concuerda con toda la visión de deslegitimar a las fuerzas de oposición.  

Finalmente es el discurso de la paz, no el discurso de la guerra, el discurso propicio para generar el clima y el ambiente político para que se de una verdadera participación política de las Farc-ep y para llevar a cabo una verdadera construcción de paz en el país. El gobierno del presidente Santos, ante esto, va a tener que comprometerse con el discurso de la paz si quiere sacar adelante lo que está sucediendo en el Catatumbo, si quiere continuar con el segundo tema de discusión sobre participación política y si quiere poner en marcha los demás puntos que vendrán en la mesa de negociación.

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1http://www.palabrasalmargen.com/index.php/articulos/nacional/item/propuesta-de-pais-en-paz-del-congreso-de-los-pueblos
2http://congresodelospueblos.org
3http://www.semana.com/nacion/articulo/uribe-es-error-pensar-unico-camino-para-paz-dialogo/266902-3
4http://www.semana.com/nacion/articulo/el-gobierno-subestima-protestas-edwin-cruz/349733-3