* Palabras al Margen

Palabrasalmargen.com es un portal de opinión y análisis político donde queremos que confluya y se exprese la academia colombiana crítica y comprometida con la construcción de un país democrático, en el cual prime la justicia social, el respeto a los derechos humanos, la diversidad y la búsqueda de la paz.

El cubrimiento nacional de la noticia no hace más que reproducir cables de Efe o Reuters sin ningún marco de análisis serio o sustancial. Los cables de las agencias no son necesariamente la información, pues el acto de informar implica proponer una forma de comprender los acontecimientos que están en juego en una coyuntura. Esta falencia de los medios nacionales conjugada con un sesgo caricaturesco del conflicto, hacen que sea razonable dudar de la calidad de información de los medios al respecto.

Varios conflictos

Los incidentes ocasionados entre las Coreas no son nuevos. La razón fundamental es que, técnicamente, la Guerra de Corea no ha terminado. La firma de un armisticio no es lo mismo que un tratado de paz. Y la situación de nacer como Estados en medio de un conflicto con su vecino, hace que la existencia relativa de escaramuza y roces sea recurrente.

Pero el conflicto coreano no se trata simplemente de un conflicto entre vecinos como el que, por ejemplo, podrían tener Chile y Argentina o Colombia y Venezuela. La diferencia no es sólo de magnitud militar sino de tipo. En el conflicto coreano cada una de las Coreas reclama la nacionalidad coreana frente a un invasor extranjero que la usurpa ocupando la corea vecina. Así, Corea del Norte piensa que Estados Unidos ocupa fácticamente a Corea del Sur siendo un obstáculo para la unificación, mientras que el país del sur piensa que el del norte está ocupado por las fuerzas comunistas del extranjero, en especial, de China.

La discusión no es decidir quién tiene razón, como algunos medios extranjeros que intentan a toda costa darle razón al sur apelando ridículamente a indicadores de desarrollo económico, abastecimiento y electricidad3, sino entender que son dos Estados que buscan su nacionalidad y su cultura en el otro y al mismo tiempo contra el otro. Por decirlo así, cada una de las coreas busca rescatar a la otra de las garras del invasor no-coreano.

El conflicto tiene buena parte de ser una pelea por quién representa verdaderamente el ser coreano auténtico. Aunque es un conflicto nacido en el seno de la guerra fría no puede reducirse a ella pues no es solamente una versión clásica de la pelea entre capitalismo y comunismo como se ha hecho entender repetidamente.

Pero las disensiones por quién representa a lo que es verdaderamente coreano no implican necesariamente un conflicto de tipo militar como el que se presenció durante la guerra de Corea o un conflicto con amenazas nucleares como el que podemos ver ahora. La historia de Corea desde el siglo XVI no puede comprenderse sin una geopolítica del Océano Pacífico. Corea representó la puerta de acceso a China desde un punto de vista japonés, pues aunque existe una posibilidad de incursionar en tierras chinas por medio del mar Amarillo, la distancia desde Japón es mucho mayor, lo que implica un esfuerzo naval mucho más sostenido. En cambio, la distancia entre Corea y Japón es mucho menor y la península puede servir como un punto de apoyo para acceder a China por medio de una estrategia militar más prolongada y con una mejor distribución de los recursos de infantería a lo largo del tiempo.  

7 Parra1

Fuente: http://mundiario.com/wp-content/uploads/2013/04/corea.gif

Corea era un trampolín para invadir China, pero fue un trampolín para entrar a Japón durante la segunda guerra mundial. No sólo las bombas de Hiroshima y Nagasaki fueron las claves de la derrota japonesa; también lo fue la entrada soviética a la península de Corea: Japón se quedó sin retaguardia al perder el territorio coreano. Controlar Corea significa tener pleno acceso al mar del Japón y al mar Amarillo, lo que significa tener acceso a China y a Japón y, por ende, a todas las rutas marítimas y comerciales más importantes del pacífico

Aunque resulta más que evidente que ya nadie quiere invadir a China o a Japón, después del fin de la segunda guerra mundial un control soviético sobre el pacífico implicaba una amenaza no sólo para Estados Unidos sino también para el capitalismo mundial y su expansión. La presencia de Estados Unidos en el pacífico era más que imperativa para el desarrollo económico de los llamados ‘tigres asiáticos’. Las bases aéreas estadounidenses en Corea del Sur y en Japón era la forma de asegurar un control sobre rutas comerciales y de intercambio entre Taiwán, Corea del Sur, Japón, Europa y Estados Unidos.  

El conflicto coreano ha surgido, entonces, como una disputa cultural entre las coreas pero también como una disputa geopolítica y militar por el control del Océano pacífico que se ha ido convirtiendo en el lugar más importante de circulación de embarcaciones que llevan todas las mercancías made in China que consumimos a diario. La estructura de la globalización capitalista se juega en estos momentos en el pacífico.

Las actuales disensiones

Lo que hemos dicho sobre el conflicto coreano es imprescindible para entender las actuales disensiones entre las coreas. No se trata de acciones provocadas por un loco o de la fiebre nuclear de un país aislado, sino que el conflicto siempre mezcla una disputa de la nacionalidad coreana y una geopolítica del pacífico.

Actualmente, debe que agregarse las negociaciones que hicieron en 1994 Kim Jong Il y Bill Clinton, fueron arrojadas a la basura por su sucesor, Bush. En aquéllas negociaciones Corea del Norte se comprometía a ralentizar su producción nuclear con fines bélicos mientras que Estados Unidos y Corea del sur se comprometían a disminuir relativamente las sanciones económicas que pesan sobre el país del norte y a ejecutar un plan de compensación energética por medio de transferencia tecnológica y suministros de petróleo y gas.

Las negociaciones llegaron a un clímax adecuado cuando en el año 2000 se realizó una cumbre entre Corea del Norte y Corea del Sur de donde surgió la declaración conjunta del 15 de junio del mismo año y para crear el famoso distrito industrial de Kaesong, del lado norte de la frontera, donde coreanos de ambos países trabajan en empresas extranjeras dedicadas primordialmente a la industria ligera.   

Sin embargo, el giro internacional de la política exterior estadounidense hizo que Corea del Norte comenzara a pertenecer a lo que se denominó el “eje del mal”, lo que supuso el fin de toda negociación y el recrudecimiento de las sanciones comerciales.

Sin el carácter frustrado de las negociaciones, es imposible entender que lo que hace Corea del Norte es una forma de presión que busca el inicio de nuevas negociaciones, en las que el país asiático busca tener una posición más fuerte. Intentar explicar todo por la ‘inmadurez’ de Kim Jong Un, que al parecer tiene menos de 30 años, es sólo una manera de convertir un conflicto geopolítico en un drama mucho más infantil que el carácter del joven líder norcoreano.

Este tipo de estrategia por parte del país del norte existe más o menos desde el 2010: el episodio más complejo fue el ataque de Pyongyang a Yeongpyeong, una isla de Corea del Sur, donde hubo al menos dos muertos. Pero incluso en ese episodio, los vientos de guerra no soplaban tan fuerte como ahora. Ello indica que la situación es de mutua presión entre las dos coreas con vistas a tener una mejor posición en un escenario futuro de negociación comercial, política, territorial y energética.

Pero el escenario no es sólo entre las dos Coreas pues el papel de Estados Unidos guarda una importancia gigantesca. Se puede decir que el territorio estadounidense no está ya en Estados Unidos, sino en el pacífico. Esto quiere decir que el dinero, las relaciones comerciales de Estados Unidos y buena parte de sus empresas están ubicadas en el oriente del mundo. Perder el pacífico significa para Estados Unidos perderlo prácticamente todo.

Es difícil ver que Corea del Norte signifique una amenaza para el control estadounidense del pacífico y sus rutas marítimas de circulación de capital. La situación actual es para Estados Unidos, en cambio, una oportunidad. El reciente envío de dos B-2 Spirit a Corea del sur y el refuerzo de la base aérea de Yokota en Japón4 no responde tanto a que Corea del Norte sea una amenaza seria en el marco de una posible guerra sino fundamentalmente a ganar posiciones en el pacífico frente a China.

Obviamente, los misiles norcoreanos tienen un alcance relativo que podrían atacar zonas territoriales de Estados Unidos como Alaska, Hawai o las propias bases militares norteamericanas en el pacífico. Pero Pyongyang conoce muy bien el alcance destructivo del arsenal estadounidense. Ningún país, por más aislado y extraño que sea, está dispuesto a suicidarse en su totalidad, pero sí está dispuesto a presionar mediante las amenazas para entrar como un actor fuerte a una negociación en donde obtenga beneficios económicos sin sacrificar su estructura política y su forma de gobierno.           

7 Parra2

Fuente: http://wscdn.bbc.co.uk/worldservice/assets/images/2012/03/16/120316131505_north_korea_ranges_spanish.gif

La idea que habrá una guerra nuclear es una exageración mediática. Pero no sólo eso. Es algo que también le sirve a Estados Unidos pues la contención de Corea del Norte es en el fondo una forma de justificar un aumento paulatino de tropas y tecnología militar en el pacífico.

***

1http://www.semana.com/mundo/articulo/el-pequeno-tirano-norcorea/338941-3
2http://www.abc.es/20111224/gente/abcp-jong-pequeno-dictador-20111224.html
3Por ejemplo, el documental de la BBC “North Korea: acces to evil”.
4http://cnnespanol.cnn.com/category/noticias/mundo/japon/