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* Palabras al Margen

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La última coyuntura del paro nacional ha logrado poner al país a pensar en el mundo rural, y a debatir sobre los Tratados de Libre Comercio (TLC), los cuales hacen parte del modelo que está destruyendo al planeta: arrasa los bosques, degrada los ríos, envenena los mares. En Colombia parece que los campesinos no caben en ese modelo económico neoliberal. La urbanización avanza sobre el campo sin remedio, sucumbe el campo al asedio voraz de las locomotoras minero-energéticas.

En octubre fue el turno para la Minga Social Indígena y Popular, propuesta por los pueblos indígenas en cabeza de la Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC. Minga es una palabra utilizada por varios pueblos indígenas, en el quechua mink’a significa «trabajo colectivo hecho en favor de la comunidad»; se trataba de una tradición prehispánica de trabajo comunitario o colectivo voluntario con fines de utilidad social o de carácter recíproco. Desde 2008 los pueblos indígenas de Colombia han llevado este concepto a un plano político, al organizarse socialmente para la reivindicación de sus derechos, la denuncia y la reflexión frente a su situación actual.

Teniendo en cuenta este significado, la fecha simbólica escogida para iniciar la minga ha sido justamente el 12 de octubre1. Los pueblos indígenas son nuestros ancestros, aquí en su territorio, con su sangre, su pensamiento, sus huellas llaman a la solidaridad, como también con el paro agrario muchos volvieron a recordar nuestro pasado campesino.

La situación de los pueblos indígenas es preocupante. En Colombia hay 102 pueblos indígenas de los cuales 35, según la Corte Constitucional, están en riesgo de extinción tanto física como culturalmente. Amnistía Internacional, en su último informe, señala que más de una tercera parte de los pueblos indígenas de Colombia están amenazados de “exterminio” y se enfrentan a una situación difícil como resultado del desplazamiento forzoso, la violencia política y social, y la imposición de megaproyectos, todo esto empeorado por las firmas de TLC2. Según la ACNUR, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, 70.000 de los desplazados por el conflicto armado son indígenas y entre el 2004 y 2008 se desplazaron 48.3183. Gran parte de los resguardos hoy están siendo amenazados por la locomotora minera, con solicitudes de títulos mineros cerca o dentro de los territorios ancestrales. Éstos y otros datos muestran que sus reivindicaciones son justas.

La Minga Social Indígena y Popular propuso cinco puntos claves: 1. Territorio; 2. Autonomía y sistemas propios de los pueblos indígenas (educación, salud, transferencias, comunicaciones, justicia y territorio), 3. Política minero-energética; 4. Derogación de los TLC; y 5. El tema de la paz, derechos humanos y conflicto armado.

Según la ONIC esta movilización logró convocar más de 40.000 indígenas y se mantuvo en 22 puntos de concentración en 17 departamentos. Algunos de los puntos de concentración que más generaron presión fueron: la concentración en la gobernación del Cesar en Valledupar y la movilización en el Cauca con el bloqueo de la panamericana y la ocupación de la finca turística “aguas tibias” por parte del pueblo Kokonuco.

Las comunidades indígenas a nivel nacional han exigido negociación con base en los 5 puntos con una comisión de alto perfil del gobierno. Desde el jueves 17 de octubre el ministro del interior, Aurelio Iragorri, se reunió con los voceros nacionales de las comunidades indígenas en el resguardo de la María Piendamó para buscar un acuerdo. Se ha negociado la asignación de recursos para la compra de tierras destinadas a los Pueblos Indígenas; se acordaron procedimientos del INCODER para el trámite de 400 expedientes de saneamiento, ampliación y constitución de resguardos; la expedición de un decreto de origen constitucional para el funcionamiento de los Territorios Indígenas, las autoridades, el gobierno así como los sistemas propios de salud, educación y la administración propia de los recursos del Sistema General de Participaciones4; la implementación integral del Decreto Ley 4633 de 2011, del programa de garantías de derechos de los pueblos indígenas y los planes de salvaguarda étnica, así como la concertación y formulación de una política diferencial de derechos humanos y el compromiso de fortalecer la Guardia Indígena y otras estructuras propias de protección y control social y territorial, así como la articulación entre las diferentes entidades del Estado encaminadas a la exigencia de la no judicialización y criminalización de los dirigentes y participantes en la Minga5.

A pesar de las especificidades de cada uno de los paros y mingas del 2013, hay tres puntos comunes que evidencian situaciones estructurales del país:

1. Los TLC están en el centro del debate, los paros agrarios han evidenciado como éstos están acabando con la producción agropecuaria del país. La minga solicitó su derogación pues también han sido lesivos contra los pueblos indígenas. En la movilización de la MANE también se evidencia la oposición a estos tratados pues fomentan la mercantilización de la educación. A propósito de la reciente toma del ICETEX por estudiantes, recordemos que el modelo ICETEX es parte del libre comercio y los TLC, pues financia las trasnacionales de la educación. Actualmente, las deudas en el ICETEX llegan a triplicarse para beneficio de las universidades privadas, mientras la inversión en universidades públicas se reduce.

2. La política minero-energética: este punto fue central en los paros de pequeños mineros que se han desarrollado este año, pero también es una importante preocupación para el campesinado y los pueblos indígenas quienes ven cómo la locomotora minero-energética cambia el uso del suelo y acaba con el modo de vida campesino. Adicionalmente el país está entrando en el debate sobre el papel de las multinacionales mineras y petroleras y las concesiones que tienen. Este seguramente será un eje estructurarte de la movilización del próximo año con la realización de un paro minero energético.

3. Paz, derechos humanos y conflicto armado: el tema de la solución política y la paz marcó gran parte de la agenda de la movilización del primer periodo del año y aunque ha perdido protagonismo no ha desaparecido. Lo encontramos en gran parte de las reivindicaciones de las movilizaciones realizadas, reconociendo, más allá de la negociación, una exigencia del movimiento popular de paz integral y estructural y su necesaria participación en la construcción de la paz más allá de la mesa en la Habana.

Adicionalmente hemos observado el ejercicio excesivo de violencia por parte de la fuerza pública. Como históricamente ha sucedido en nuestro país, la única respuesta que da el Estado a las legítimas demandas de los manifestantes ha sido la brutalidad policiaca y desmanes del ESMAD. Otra cosa en común en las movilizaciones ha sido la violación de derechos humanos con la represión y actuación del ESMAD. En el caso de la Minga la represión se concentró en Remolinos (Risaralda), en la Agustina (Cauca) y en La Delfina (Valle del Cauca). En varios puntos el ESMAD actuó junto con el ejército llegando incluso a disparar contra los manifestantes. Similar situación se vivió en el paro agrario donde se observaron violaciones a los derechos humanos como: decomiso de comida, destrucción de viviendas, uso de violencia indiscriminada, armas de uso no convencional, ataques y amedrentamientos desde helicópteros, empadronamientos y detenciones arbitrarias y masivas6. Esto refirma la necesidad del desmonte inmediato del ESMAD para el libre ejercicio del derecho a la protesta.

Sin embargo, el movimiento social colombiano que se ha fortalecido en los últimos años, tiene varias debilidades. Una de las más importantes es que a pesar de los esfuerzos de unidad, se mantienen agendas separadas y pliegos desunificados, lo cual conlleva a que el gobierno negocie por aparte con cada sector y facilita su subvaloración de la movilización. Otra deuda es lograr compaginar lo reivindicativo frente a lo estructural y, finalmente, la articulación de la gente movilizada espontáneamente. Asimismo, los grandes medios siguen generando deslegitimación e invisibilización, lo cual dificulta la transmisión de información al resto de la sociedad7.

En ese sentido se proyecta continuidad de la movilización. Ya se encuentran en paro universitario: la Universidad del Cauca, Universidad de Antioquia, Universidad de Caldas y la Universidad de Manizales. También el campesinado proyecta movilizarse por el incumplimiento de los acuerdos alcanzados con el gobierno y se proponen movilizaciones con el tema minero-energético. El gobierno se llena de acuerdos incumplidos, por tanto, podemos presagiar que se vienen nuevos paros y mingas.

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1521 años después de aquel fatídico12 de octubre de 1492. Desafortunadamente en los colegios esta fecha sigue celebrándose bajo el nombre de “día del descubrimiento” o “día de la raza”, ambos nombres igual de inadecuados para lo que claramente ha sido invasión, saqueo y etnocidio.
2http://razonpublica.com/index.php/conflicto-drogas-y-paz-temas-30/7061-estado-territorio-y-pueblos-indigenas-en-colombia.html
3http://www.semana.com/nacion/articulo/marcha-indigenas-colombia/361139-3
4Entrevista al consejero del CRIC Olinto Masaguel sobre los acuerdos alcanzados hasta el 21 de octubre con el gobierno. 21 de octubre 2013. https://www.dropbox.com/s/n73z8mdwighm8uq/Entrevista%20Olinto.mp3
5http://cms.onic.org.co/2013/10/acuerdos-entre-el-gobierno-indigena-de-la-onic-y-el-gobierno-nacional/

6Se puede observar un recuento de estos casos durante el paro agrario en: http://www.palabrasalmargen.com/index.php/articulos/item/campesinado-blancos-legitimos?category_id=13

7Mientras se publican 58 noticias dedicadas al partido de futbol entre Colombia y Chile, se registran sólo 20 noticias con la palabra “minga” en los mismos medios. Además, exclusivamente mencionan a la minga en relación al gobierno y la reducen a una simple mezcla de bloqueos de las carreteras con enfrentamientos con la fuerza pública.Ver: http://www.semana.com//opinion/articulo/la-otra-cara-de-la-minga/362209-3