* Palabras al Margen

Palabrasalmargen.com es un portal de opinión y análisis político donde queremos que confluya y se exprese la academia colombiana crítica y comprometida con la construcción de un país democrático, en el cual prime la justicia social, el respeto a los derechos humanos, la diversidad y la búsqueda de la paz.

Lo más llamativo, en una lectura superficial, es el desgaste de los dos partidos tradicionales, PP y PSOE (mayor en votos que en diputados debido a una ley electoral a su medida) y la irrupción de dos fuerzas políticas nuevas, con muy distinto origen. Por un lado, el magma que encabeza PODEMOS, que tiene su origen en la izquierda social y política forjada al calor del 15-M y de los movimientos en defensa de los derechos sociales erosionados. Por el otro, Ciudadanos, con varios años de vida en Cataluña y nacida allí por impulso del nacionalismo español negador del carácter plurinacional del Estado.

Sin embargo, hay procesos de fondo que se vienen incubando desde hace años en la sociedad española que no se reflejan en toda su profundidad en esa “foto fija” de las elecciones. La crisis económica ha venido acompañada de una crisis orgánica del régimen surgido de la transición desde la dictadura y sintetizado en la Constitución de 1978.

El factor fundamental, hoy, es la entrada en escena de las masas en el centro del escenario político, después de una larga retirada tras dicha transición y la anestesia que supuso el ciclo económico expansivo de los años 90 con base en el consumo vía expansión del crédito y al boom inmobiliario, ciclo que termina abruptamente en 2008 con la crisis internacional (en España agudizada por la fuerte dependencia de su economía de estos factores y su inserción subordinada y dependiente en la Unión Europea).

El descontento social por las consecuencias de la crisis y por su impacto desigual en la sociedad española (una oportunidad de enriquecimiento para los de arriba y un empeoramiento en sus condiciones de vida para el común), lo ha conseguido capitalizar, apoyándose en las luchas por los derechos sociales y manejando con habilidad un discurso populista (en su sentido de apelar a la construcción de pueblo frente a las oligarquías), PODEMOS, una alternativa que sitúa en el centro de sus preocupaciones los intereses inmediatos e históricos de las clases populares manejando lecturas de la realidad, deudoras en buena medida de la praxis emancipadora forjada en Latinoamérica en los últimos años.

Aunque es innegable el buen desempeño comunicacional de sus principales líderes y su conocimiento académico de la ciencia política, PODEMOS no es un producto de laboratorio. Es nada más (y nada menos tampoco) que la principal expresión política y de alcance estatal, entre muchas otras de parecidas características surgidas territorialmente, de acumulados político-sociales impulsados la mayoría de las veces por cuadros con trayectoria previa en el movimiento de masas y en la izquierda rupturista (2) que se han relacionado, no sin problemas, con expresiones de la izquierda tradicional (3).

La movilización multitudinaria del 15 de mayo de 2011 (el 15-M), marcó un antes y un después en la forma de leer la crisis por parte, sobre todo, de la juventud urbana. Amplias franjas de ella dejaron de percibir el origen de sus problemas y de la insatisfacción de sus expectativas vitales en situaciones personales desafortunadas (la culpabilización del individuo promovida por el capitalismo) y pasaron a hacer un análisis social, e identificar a políticos y banqueros como responsables del empeoramiento de sus condiciones vitales. Fue una toma de conciencia aún limitada y parcial, pero un salto cualitativo respecto a la despolitización previa, un proceso de maduración aún en curso y para el cual fue y es clave el papel de las minorías organizadas.

Porque aunque este movimiento de contestación no tuviera cabezas visibles ni organizaciones partidarias que pudieran arrogarse su representación, sí que tenían algo muy diferente a las “revoluciones de colores” del Este europeo o a las “primaveras árabes”: que el actor mejor preparado para capitalizar el descontento y la movilización social no era la extrema derecha ni el fundamentalismo religioso, sino la “nueva izquierda” que se había forjado en las luchas sociales de los años previos (4) y también en el aprendizaje de las experiencias latinoamericanas (en más de un caso de manera presencial).

Lo fundamental, pues, para entender la actual disputa política es situarla en el marco de un “15-M largo” abierto con la oleada de indignación de 2011 y prolongado a través de movimientos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, las “mareas” en defensa de la salud y la educación públicas y otros derechos sociales, de la irrupción de PODEMOS en las elecciones europeas y de candidaturas de unidad popular en las municipales… que sigue abierto y operando como dinamizador y catalizador del descontento de los sectores populares y medios con las consecuencias de la crisis económica, ahora al asalto de las instituciones en un ciclo electoral intenso (europeas, locales, autonómicas, catalanas, generales).

Nos equivocaríamos si leyéramos ese paso de los movimientos a la disputa institucional como un debilitamiento de otras formas de lucha y de trabajo político. En estos cuatro años no se ha producido un descenso de la movilización y politización popular, sino un incremento, pero ahora no tanto en forma de luchas sectoriales, sino centradas en la disputa de un nuevo modelo de país, que PODEMOS ha sintetizado en 5 puntos programáticos (5) que tratan de recoger, por un lado, las demandas más sentidas por parte de las mayorías sociales y, por el otro, de ser los ejes sobre los que pivote la política española en los próximos años.

De todos ellos, el más problemático, porque implica un enfrentamiento directo con el sentido común predominante en buena parte de los territorios de España, es el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado y el derecho de autodeterminación. Se trata de una apuesta arriesgada, inédita en un partido de ámbito español por la radicalidad democrática y el desafío que supone para el nacionalismo español hegemónico a derecha e izquierda. Y más, en un momento en que la actitud cerril y contraria al diálogo del gobierno de Mariano Rajoy, torpemente nacionalista español y anticatalán, ha propiciado el ascenso del sentimiento independentista en Cataluña y el inicio de un proceso hacia la independencia (cuyas últimas novedades comentaremos más adelante) que por momentos ha polarizado a la sociedad catalana.

Cuando esa polarización se agudiza, se benefician tanto Convergencia (un partido liberal que ha gobernado Cataluña durante buena parte de la democracia y ha conseguido situarse a la cabeza de dicho proceso), como el PP (ganando votos fuera de Cataluña, fomentando la polarización España vs Cataluña) y Ciudadanos (aglutinando a los catalanes que se oponen a la secesión y capitalizando eso ahora también a nivel español) y perjudica objetivamente al magma PODEMOS, al situar la disputa política sobre un eje que no le conviene.

De ahí que el partido de Pablo Iglesias esté realizando esfuerzos por un lado por validar su propuesta de convivencia plurinacional y, sobre todo, por reposicionar unas coordenadas en las que se siente más cómodo y donde puede erosionar a los partidos tradicionales: la corrupción y las políticas públicas.

Un escenario post-electoral abierto

Las elecciones, pues, han dejado el escenario abierto y el mismo día 20 por la noche comenzaron los movimientos para tomar posiciones en él.

Los grandes capitales, PP, Ciudadanos y sus medios de comunicación más afines abogan por una “Gran Coalición” para tener un gobierno estable y aislar a PODEMOS (6). Están ejerciendo una fuerte presión sobre el PSOE para que acepte ese pacto, por activa (votando a favor), por pasiva (facilitando la investidura del candidato del PP con su abstención, como ya ha anunciado que hará Ciudadanos) o mediante combinaciones novedosas (¿presidente de Ciudadanos, del PSOE, independiente, rotatividad…?).

El PSOE está viéndose muy tensionado porque aceptar esta salida supondría su invalidez a ojos de los votantes de izquierda que ven en dicho partido (a pesar de los pesares) la alternativa mejor posicionada para detener al PP. Quedarían desdibujados y le dejarían ese campo libre a PODEMOS.

No obstante, es probable que se acabe concretando esa opción. Su defensor más entusiasta en público ha sido una voz muy influyente en el partido, el ex-presidente del gobierno, ex-consejero de la transnacional Gas Natural, actual asesor de la derecha latinoamericana y ciudadano colombiano (título concedido por Juan Manuel Santos), Felipe González, que es la mejor muestra de lo que significa la “responsabilidad de Estado” para la vieja guardia socialista que controla el aparato: responsabilidad con los intereses del gran capital.

Una segunda posibilidad para el PSOE es tratar de formar gobierno con PODEMOS y con el amplio abanico de formaciones nacionales con representación parlamentaria, una “línea roja” que no están dispuestos a traspasar, porque supondría aceptar el derecho a decidir de Cataluña y “rendirse” al programa de PODEMOS. Pedro Sánchez, el candidato del PSOE a la presidencia y secretario general del partido, ha sido muy cuestionado por los “barones” (gobernadores regionales sobre todo del sur del país, donde está la mayor reserva y capacidad de resistencia del PSOE), que quieren convocar a un Congreso que renueve la dirección y fortalezca su poder. Sabe que su única oportunidad de permanecer al frente del partido está en conseguir formar gobierno, por eso ha viajado a Portugal, donde gobierna una coalición entre socialistas, comunistas y “nueva izquierda”, como gesto simbólico de que está dispuesto a tender la mano hacia la izquierda para gobernar, pero con poco convencimiento, y de hecho…

… La tercera opción que baraja el PSOE es tratar de sobrevivir mostrándose como el articulador de un gran frente por el cambio político, ofreciéndole a Ciudadanos y PODEMOS un acuerdo que expulse al PP del gobierno, pero sin contenido programático. Es otra de las tantas salidas que en estos días ha manejado Pedro Sánchez, que intenta mostrar que en el partido manda él, siendo que en realidad apenas tiene capacidad de maniobra. Sabe que ese acuerdo es inviable dado que Ciudadanos y PODEMOS tienen programas opuestos en asuntos nodales (derecho a decidir y política económica) pero aspira, al mostrarse como facilitador de un acuerdo entre ellos, a situarse en el campo de la “nueva política” y del diálogo.

Si de cara a la investidura del Presidente del Gobierno no prospera ninguna de las tres opciones anteriores (la primera por la resistencia de Pedro Sánchez a suicidarse, la segunda por la resistencia de los “barones” y la tercera porque no es realmente una opción más allá de lo discursivo) no quedaría otra salida, ante el bloqueo de la situación, que la repetición de las elecciones: ése sería el cuarto escenario. Un escenario en el que un PSOE acosado por la derecha y por la izquierda y enredado en la disputa de poder interna, no estaría en las mejores condiciones para afrontar (7).

Por lo tanto, la llave para el futuro inmediato está en manos del PSOE pero duda cuál de las cuatro puertas abrir por miedo a lo que vendrá, de modo que en vez de usar su posición para influir en los acontecimientos queda a la expectativa y deja la iniciativa política en manos de otros.

Por el contrario PODEMOS (a pesar de tener mayores dificultades que otros para cuadrarse internamente por ser un partido-movimiento) ha logrado situarse en el centro del escenario político con sus propuestas rupturistas, apelando a la democracia, la participación popular, la soberanía y los derechos sociales y consiguiendo seducir a una franja del electorado que tradicionalmente ha votado al PSOE (8).

Sin embargo, en los últimos días la reactivación del proceso independentista en Cataluña ha colocado a PODEMOS en una situación incómoda. Tras meses de negociaciones entre el frente nacional catalán formado, impulsado por la derecha y la socialdemocracia (Junts pel Sí) y la candidatura impulsada por la izquierda independentista, la CUP, y cuando se estaba al límite del plazo legal para nombrar presidente, acordaron el nombramiento como próximo presidente de la Generalitat (gobierno regional) del hasta entonces alcalde de Girona, el liberal Carles Puigdemont, con base en una hoja de ruta que contempla la desconexión de Cataluña del Estado español en un plazo de 18 meses (9).

Se trata de un movimiento que devuelve la centralidad al debate nacional en España, un terreno incómodo no sólo para PODEMOS, sino también para el mantenimiento de los equilibrios internos en el PSOE, que está recibiendo renovadas presiones para moverse hacia “una gran coalición que haga frente al desafío independentista”.

La dinámica política se ha acelerado, con acontecimientos relevantes todos los días, de modo que más allá de tendencias generales (como las expresadas en este documento) es complicado predecir cuáles serán los próximos movimientos. En el momento del cierre de este artículo, PP, Ciudadanos y PSOE llegaban a un acuerdo a tres bandas para repartirse los cargos de la Mesa del Congreso y dejaban su presidencia en manos de Patxi López, un peso pesado del PSOE vasco y, como tal, probablemente el mayor experto en “grandes coaliciones” con el PP para cerrarle el paso a actores peligrosos para el régimen.

Esto alimenta la hipótesis de que, independientemente de cuál sea su concreción detallada y su modalidad final, se está preparando el terreno para una alianza tácita en los asuntos fundamentales entre PP, PSOE y Ciudadanos, para que independientemente de quien esté en el gobierno, se consigan los objetivos que está exigiendo el IBEX35: estabilización del régimen y aislamiento de PODEMOS, que tendrá que seguir desplegando su inteligencia política, su creatividad y flexibilidad ya demostradas para seguir acumulando fuerzas y desgastando las del enemigo en esta nueva etapa que se abre.

***

(1) España no tiene un sistema político presidencialista, sino que es el Congreso el que elige al jefe de gobierno. En estas elecciones se eligieron sus integrantes, siendo las principales fuerzas políticas el Partido Popular (123 diputados), Partido Socialista (90), el bloque por el cambio liderado por PODEMOS (69) y Ciudadanos (40). El resto de diputados son de formaciones catalanas, vascas y canarias, y 2 diputados que mantiene el frente político hegemonizado por el Partido Comunista, Izquierda Unida.

(2) Por ejemplo, en Andalucía la Candidatura de Unidad de los Trabajadores, vinculada al histórico Sindicato de Obreros del Campo, está promoviendo PODEMOS; en Barcelona el instrumento político En Comú nace del tejido asociativo local y su alcaldesa Ada Colau se forjó como líder de la lucha por la vivienda; las Mareas gallegas son el producto de un frente amplio de izquierdas y soberanista…

(3) Agrupada fundamentalmente en torno a Izquierda Unida, con la que PODEMOS ha tenido una relación problemática, mediada por la construcción de instrumentos electorales unitarios y alianzas de gobierno territoriales pero también con muchos desencuentros. Izquierda Unida actualmente está inmersa en un proceso interno de reflexión con un propósito refundacional, con varias líneas en su seno. Una de ellas es la influida por Manuel Monereo, uno de los intelectuales más respetados en la izquierda, que propone una confluencia entre ambos acumulados fraguada de tal manera que potencie las virtudes de cada una y supere sus debilidades http://www.cuartopoder.es/tribuna/2015/01/28/podemos-e-izquierda-unida-el-partido-organico-de-la-revolucion-democratica/6728

(4) En ese periodo previo al 15-M fueron viveros de cuadros referentes como el Movimiento de Resistencia Global, Juventud Sin Futuro, Democracia Real Ya, V de Vivienda, colectivos y plataformas estudiantiles y también otras con más trayectoria: el anarcosindicalismo y otras expresiones sociales libertarias, las Juventudes Comunistas o distintas agrupaciones de izquierda revolucionaria. Hoy en día PODEMOS y su ámbito se nutre en buena medida de militantes provenientes de esas organizaciones y/o de los procesos que impulsaron.

(5) Los 5 puntos que contiene la propuesta de Acuerdo por un Nuevo País de PODEMOS son los siguientes:

– Blindaje de los derechos sociales en la Constitución

– Independencia efectiva del poder judicial

– Ley para evitar la “puerta giratoria” de los políticos (su presencia en puestos de dirección y Consejos de Administración de multinacionales como pago por los servicios prestados)

– Posibilidad de referéndum revocatorio para los cargos electos

– Reconocimiento del carácter plurinacional del Estado y del derecho a la autodeterminación

(6) Para muestra, la portada del principal diario de negocios español, “Expansión”, llamando a un pacto de Estado entre PP, PSOE y Ciudadanos: http://www.laprensadiaria.com/periodicos-economicos/expansion/expansion-23122015/

(7) Para El País, el periódico más inteligente y con mayor perspectiva estratégica del establishment español, es muy claro que la supervivencia del PSOE, hoy, es clave para la supervivencia del régimen de 1978, pero que cualquier escenario de los posibles se presenta difícil: http://elpais.com/elpais/2016/01/06/opinion/1452109745_165020.HTML

(8) También a un sector minoritario de la dirección del PSOE: http://www.publico.es/politica/perez-tapias-y-otros-dirigentes.html

(9) Este artículo de Pedro Antonio Honrubia hace una lectura desde una óptica soberanista y de izquierdas sobre las posibles consecuencias de los últimos acontecimientos en Cataluña http://kaosenlared.net/catalunya-y-la-decision-de-la-cup-oportunidad-perdida-para-dar-un-giro-de-izquierdas-al-proces-soberanista/