* Palabras al Margen

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Tomado de http://elblogcanalla.com

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Tomado de http://app.idu.gov.co

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Tomado: http://www.taringa.net/posts/arte/16746171/Grafffitis-de-los-de-antes.html

Esa es la visión de El Tiempo. Los graffitis son: un (1) asunto de seguridad, son vandálicos;(2) de estética, afean el “mobiliario urbano”; y (3) patrimonial, desvalorizanlos inmuebles lo que se convierte en un “costo que tendrán que pagar los capitalinos“, sobre todo, pagar los grandes propietarios de los inmuebles y de la riqueza financiera que se construye sobre ellos.

Otra visión, proveniente de los sectores populares que no se pueden expresar en los medios de comunicación, es que los graffitis son una expresión artística de grupos sociales excluidos que manifiestan sus reclamos, estética y sentimientos, a través de ese medio. Si se hace un seguimiento de tales expresiones a través del tiempo seguramente se encontrará que han evolucionado, y que son un testimonio de la sociedad en la que vivimos.

En lugar de mirar al graffiti como una manifestación vandálica hay que preguntarse cuál es la sociedad que está detrás. ¿O es que se pretende afirmar que el arte de los jóvenes contemporáneos es vandalismo? De acuerdo con esto, vandalismo sería el Hip Hop, los cuenteros, el teatro callejero, el rap, y por supuesto el graffiti. Si desde los medios de comunicación se está promoviendo esa visión eso merece un debate. Tales medios nos quieren vender la irrealidad de las bobonovelas, los conflictos sociales de la crónica roja o las Lauras de América, la historia a través del mercadeo de chécheres viejos del History Channel, la telerrealidad de los realities, y la felicidad de ¡el precio es correcto!.Por favor, exigimos respeto.

Mientras los medios de comunicación son propiedad de los grupos económicos que se empobrecerían con la desvalorización de los inmuebles, los graffitis son gratuitos, callejeros. Nacen como una alternativa frente a la falta de libertad de expresión. Y no es un tema nuevo, su origen se remonta a los tiempos del Imperio Romano, cuando eran expresiones políticas o satíricas frente a la opresión del poder. Hoy son lo mismo. El graffiti expresa el sentimiento y la visión de la persona que lo hizo. Y esa persona es un sujeto que vive en una sociedad concreta, producto de una realidad histórica, y que está haciendo un manifiesto de protesta o de cuestionamiento ante esa sociedad.

En el caso de nuestra sociedad esa persona es un joven, y hay que mirar qué es lo que la juventud expresa antes de apresurarse a calificarla como vandálica. Detrás de ese calificativo está la exigencia de la represión, que algunos miembros de la autoridad la leen como un llamado a recurrir a violencia física.

Ya se conoció el asesinato por parte de agentes de la policía de un graffitero, a quien intentaron presentar como un criminal (un falso positivo más). La familia de la víctima y la sociedad reclamaron justicia, lo cual ha permitido ventilar el tema desde una perspectiva distinta.

Ante la visión represiva (que es violenta) del fenómeno que hace El Tiempo, sería bueno tener en cuenta lo que Andrea Peñaloza señala en el sentido que “el graffiti se convierte en un medio que evita la violencia y disminuye los índices de agresividad en la medida en que quien libera sus pensamientos y emociones en el muro, no tiene necesidad de ir a pegarle al que le cae mal o le molesta, porque al escribirlo exterioriza la posible furia acumulada, con tanta vehemencia, contra su enemigo supremo” (http://www.usergioarboleda.edu.co/altus/articulo_graffiti.htm)

El graffiti es un medio para canalizar las tensiones en una sociedad tan fragmentada como la nuestra. No es el único, existen otros. Pero en la construcción de una sociedad en paz y democrática hay que abrir todos los canales. Si estamos interesados en construir la paz y acabar la guerra debemos desarmar el lenguaje y democratizar los medios de expresión. No es con un lenguaje agresivo y con el monopolio de los medios de comunicación como vamos a construir la paz.

Para terminar quiero hacer recordar un viejo graffiti, aunque no tengo el valor para pintarlo en una pared de Bogotá que es donde se entendería

NOSOTROS LOS GRAFFITEROS VIVIMOS EN PINTAPAREDES.

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1Editorial, 5 de julio 2013 http://www.eltiempo.com/opinion/editoriales/lo-que-no-nos-cuesta-editorial-el-tiempo_12910738-4
2Edición 29 de junio del 2013 http://www.eltiempo.com/colombia/bogota/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12901024.html
35 de julio, op.cit.